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Una maratónica jornada desarrolló en 11 ciudades el embajador en el Reino Unido, Mauricio Rodríguez Múnera, quien entregó a los empresarios una serie de consejos para aprovechar mejor los TLC.

| 8/11/2013 7:00:00 AM

Embajador de sueños

Dinero entrevistó al embajador en Londres, Mauricio Rodríguez Múnera. Habló sobre el TLC con la Unión Europea, las perspectivas comerciales que se abren entre ambos países, el futuro de la economía colombiana y hasta del proceso de paz.

Exaltados por unos, satanizados por otros, los Tratados de Libre Comercio (TLC) siguen siendo un tema central para los empresarios colombianos. Un recorrido por 11 ciudades colombianas le permitió al embajador en Reino Unido, Mauricio Rodríguez Múnera, confirmar el interés que despiertan y medirles el pulso a los exportadores colombianos.

Al término de esta inédita maratón que realizó de la mano de Proexport Colombia y el Ministerio de Comercio, el diplomático confirmó el buen ánimo que existe entre los empresarios regionales por aprovechar el TLC que entró en vigencia con la UE el pasado primero de agosto.

Rodríguez Múnera respondió inquietudes y les dio consejos. También habló con Dinero sobre el optimismo que existe en Europa frente al acuerdo de paz que negocia el gobierno colombiano con las Farc.

— ¿Qué beneficios tiene para el país este TLC con Europa?
Este es un mercado de 500 millones de consumidores, con un ingreso per cápita promedio de US$40.000 al año. Su tamaño es 50 veces la economía colombiana y si bien es cierto que Europa está pasando por una crisis de crecimiento, estos señores siguen consumiendo. El TLC abre las puertas de una manera impresionante a todos los productos colombianos, que se podrán vender sin arancel o con aranceles mínimos que en unos años serán desmontados. Ya Proexport identificó con Europa 818 oportunidades en productos en los que tenemos oferta, mercado y podemos entrar sin aranceles.

— ¿Por qué entonces parar los nuevos TLC?
Hay que aclarar una cosa, el anuncio del Presidente no se puede interpretar como que el Gobierno esté arrepentido de firmar tratados, sino que hay que dedicarse a aprovechar los que ya están firmados. Esto no es un arrepentimiento ni un reversazo, sino el reconocimiento de que, con los que tenemos, podemos avanzar.

— ¿Qué les dice a los que no quieren más TLC?
Creo que hablar de que no se firmen tratados es un tema trasnochado. Lo que hay que hacer es negociarlos bien, eso es un asunto claro. Pero, ¿a quién se le ocurre ya en el año 14 del siglo XXI que no nos insertemos en el mercado mundial?

— ¿Y qué decirles a los que piden aumentar la protección?
Los empresarios deben pensar en competir antes que en buscar más protección. Algunos piden subsidios, una tasa de cambio para exportar de $3.000 pero para importar a $1.500. Pero en comercio el internacional, la gestión debe ser 80% de los empresarios y 20% del Estado. Al Estado se le debe exigir seguridad; estabilidad macroeconómica; infraestructura; apoyos para mejorar la calidad de la educación; trabajo con innovación, ciencia y tecnología. Pero pedir subsidios, precios de sustentación y compra garantizada, está por fuera del mundo moderno.

— ¿Hay infraestructura para aprovechar los tratados?

Yo creo que en el último medio siglo el peor error estratégico del país es no haber avanzado más en infraestructura. Pero la buena noticia es que en ese campo están pasando cosas buenas porque hay personas serias manejando el tema y tienen un plan muy ambicioso que se está ejecutando.

— ¿Qué tan optimista es frente a la paz?
Soy muy optimista, sobre todo porque ya hubo acuerdo en un tema tan crítico como el de tierras. Creo que vamos a tener acuerdo de paz, no sé cuándo. En Europa el optimismo es impresionante. Aunque no tengo nada que ver con las negociaciones de paz, me he reunido un par de veces con grandes expertos como Martin McGuiness, vice primer Ministro de Irlanda del Norte y quien negoció el acuerdo del IRA con el gobierno británico, y con Jonathan Powell, mano derecha de Tony Blair, y quien fuera su contraparte en ese acuerdo.

— Pero ¿por qué hay tanto escepticismo?
Podemos tener reservas, ser escépticos porque nos ha ido mal en ocasiones pasadas, eso es comprensible y respetable. Pero la inmensa mayoría quiere la paz. Creo que son unas pequeñas minorías, aunque poderosas, las que no la quieren, y hay que tener cuidado porque ellos podrían hacer abortar el proceso de paz. Creo que la discusión es legítima en la sociedad y que pueda haber dudas, pero tengamos mucho cuidado porque una cosa es botar el agua sucia de la bañera y otra arrojarla con el bebé adentro...

— ¿Por qué esta vez se logrará?
Mi percepción es que en el proceso de paz mucha gente está haciendo fuerza para que salga adelante, gente de izquierda y de derecha, de muchos países. Todos la queremos porque estamos saturados de la violencia. Eso sí, estoy de acuerdo en que hay que negociarla bien. Pero, no podemos esperar que al día siguiente que se firme la paz se acabe todo el conflicto. Todos sabemos que ese es apenas el comienzo.

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