| 2/21/2011 8:00:00 AM

El viacrucis de la ETB

El rechazo del Concejo de Bogotá a la venta de la ETB deja agonizante y sin salidas a la empresa distrital.

La suerte de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, se ha convertido en una verdadera 'crónica de una muerte anunciada': todos saben que está perdiendo valor y que la única salida es vender sus activos a una compañía con músculo financiero y conocimiento del negocio, pero nadie quiere dar semejante paso. Y mucho menos en pleno año electoral.

Por eso, a pocos sorprendió la decisión adoptada en la sesión inaugural del Concejo de Bogotá, el pasado 7 de febrero, en la que, tras un largo debate, la recomendación fue aplazar la venta "hasta que mejoren las condiciones de mercado" y la compañía recupere su valor. Sin embargo, lo que muchos se preguntan hoy es qué tanto oxígeno le queda a la ETB y cuánto más podría aguantar sin los cambios de fondo que necesita.

El tiempo es corto, a juzgar por los recientes rumores de una renuncia masiva de la junta directiva si no hay una decisión del alcalde Samuel Moreno para iniciar el proceso de venta de 88,4% de las acciones en manos del Distrito.

La reunión está programada para el 21 de febrero, y desde hace unos días se ha especulado con la renuncia de varios miembros que han dicho que la venta es la única salida para evitar el mayor deterioro de la compañía. "No queremos quedarnos a ver enterrar una empresa que es patrimonio de los bogotanos", han dicho algunos en privado.

Los indicadores parecen darles la razón a quienes promueven una solución de fondo. En los últimos cuatro años, los ingresos de la ETB han estado por el orden de $1,5 billones, las utilidades han decrecido y el Distrito no tiene capacidad para hacer las cuantiosas inversiones que requiere para competir -entre $500.000 millones y $1 billón para ponerse a tono con las demás-.

Aunque el año pasado hubo un recorte de personal que permitió reducir en cerca de 800 personas la nómina y generó un ahorro de unos $58.000 millones, esta cifra es insuficiente.

En términos de competencia, la desventaja de la ETB es cada día más notoria. Mientras Telefónica, Telmex y Une han hecho inversiones para ofrecer a sus clientes los 'combos' -Triple play y Cuádruple play- que incluyen telefonía fija, móvil, internet banda ancha y televisión, la ETB está no ofrece televisión -solo tiene una alianza con DirecTV- y tendría que duplicar sus esfuerzos en materia de internet móvil para alcanzar a sus competidores.

A esto se suma que la competencia es 'a muerte' en precios y, en este sentido, las multinacionales llevan la delantera pues tienen la capacidad de ofrecer un mayor número de servicios a los suscriptores por un menor precio. El fuerte de la ETB ha sido la telefonía fija, que pierde importancia frente a la móvil. Como quien dice, ETB sigue en los negocios del pasado y sus competidores están en los del futuro.

Para el ex ministro Jorge Humberto Botero, miembro de la junta directiva, las inversiones para ofrecer los servicios en combo -de mayor valor agregado- superan los US$400 millones y no hay certeza de que al hacerlas mejore la rentabilidad. "Sería irresponsable que el Distrito hiciera estas inversiones cuando hay otros frentes en los que podrían utilizarse estos recursos con mayor rentabilidad social para la ciudad", asegura Botero.

La pérdida de valor es otro poderoso argumento. Si bien no existe un estudio actualizado que precise su valor, hay quienes estiman que podría estar entre US$800 y US$1.000 millones. Eduardo Pizano -quien estuvo en la junta hasta octubre de 2009- lamenta que en 1999 el valor de la ETB era de US$2.500 millones y hoy se ha reducido a la mitad.

El secretario general de ETB, Andrés Pérez, asegura que la compañía está comprometida en mantener su valor. "La empresa se encuentra a la vanguardia en la prestación de sus servicios con equipos y redes de última generación lo que la ha llevado a invertir una cifra cercana a los US$200 millones por año para mantener su oferta dentro de los parámetros técnicos y competitivos que la industria reclama", sostiene.

Sin embargo, en la propia dirección de ETB hay consciencia de la necesidad de vender. En la sesión del Concejo del 7 de febrero, el presidente de la compañía, Fernando Carrizosa, sostuvo que "hay que venderla porque definitivamente es la mejor opción". Aunque no quiso referirse a los potenciales compradores, en la lista están las mismas compañías que en 2009 y 2010 mostraron interés por participar en el proceso de búsqueda de socio estratégico que inició la compañía -para dar acceso a menos del 50%- y que fracasó.

Grupos como Telefónica de España, Telmex de México y la brasilera OI estuvieron interesados en el proceso, pero al final decidieron no participar porque las condiciones no eran las ideales para este tipo de negocios: primero, porque no podían quedarse con el control de la empresa y, segundo, porque el Distrito les exigía tres años antes de fusionarla con otros negocios.

Aunque la junta y los directivos de ETB sostienen que la venta no tiene que pasar por el cedazo del Concejo capitalino -el acuerdo 7 de 1998 le da plenas facultades al Distrito para hacerlo- la decisión no resulta fácil para el alcalde Samuel Moreno. Más allá de las consideraciones técnicas y económicas, el mandatario tendrá que hacer cálculos políticos que para algunos expertos, podrían ser determinantes en la decisión, especialmente en vísperas de las elecciones locales y regionales.

Para expertos como Eduardo Pizano, si la actual administración deja en manos del próximo alcalde esta decisión, se prolongará la agonía de una de las principales compañías de la capital y cada vez le será más difícil sobrevivir en este competido negocio.

El tiempo parece jugar en contra de los intereses de la ETB y por ahora parecería que solo un milagro podría salvar a la emblemática compañía bogotana de un mayor deterioro en sus finanzas.

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