| 8/18/2006 12:00:00 AM

El vía crucis de Casa Estrella

En medio del bloqueo financiero y comercial que originó su ingreso a la ‘lista Clinton’, la cadena de tiendas por departamentos más grande del país lucha por sobrevivir.

Hasta mediados de mayo de 2005, las actividades de la cadena de almacenes por departamentos más grande del país marchaban normalmente. Incluso, tenía previsto construir un nuevo centro comercial en el sector de Ciudad Salitre, en Bogotá, donde Casa Estrella sería el almacén 'ancla'.
 
Sin embargo, cuando la oficina para el control de lavado de activos del gobierno de Estados Unidos la incluyó en la lista de empresas del Grupo Grajales que estarían vinculadas con actividades del cartel del norte del Valle, de la noche a la mañana todo cambió.
 
Los accionistas mayoritarios fueron a parar tras las rejas y el proceso de extinción de dominio dejó en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) buena parte de las acciones de los dueños en las sociedades que hacen parte de este conglomerado en Barranquilla, Bogotá y Cali (ver recuadro).

Como ni las tiendas ni los locales fueron embargados, la directiva del gobierno, según lo confirma la Oficina Coordinadora del Grupo de Sociedades de la DNE, era salvar las empresas y por ende el mayor número de puestos de trabajo.
 
Sin embargo, hasta ahora, la tarea no ha sido fácil. Una vez se conoció la noticia, la incertidumbre se apoderó no solo de los 600 trabajadores sino también de cientos de proveedores y del sistema financiero. En lo que fue considerada una verdadera estampida, los bancos se apresuraron a dar por terminadas las relaciones que mantenían con las empresas de los Grajales.
 
Por eso, días más tarde, los clientes de los 6 almacenes de Bogotá, Cali y Barranquilla se sorprendieron cuando encontraron el aviso: 'No se reciben tarjetas débito ni de crédito'. A cambio, se anunciaban atractivos descuentos por pagos en efectivo.

Para entonces, el 50% de la facturación de la empresa se venía haciendo con dinero plástico: unos $39.000 millones anuales. Este hecho representó un golpe severo para las finanzas de la compañía. Según un informe de la Superintendencia de Sociedades, el bloqueo financiero y comercial trajo como consecuencia inmediata que las redes de tarjetas bloquearan los datáfonos y los bancos cancelaran las cuentas bancarias.
 
En consecuencia, las transacciones deben hacerse en efectivo. Para complicar más la cosa, la transportadora de valores dejó de prestarles sus servicios y no se consiguieron pólizas de seguro para amparar los activos. Al mismo tiempo, los proveedores de marcas internacionales se fueron y les fueron suspendidas las importaciones.
 
Por esta situación, el pago de deudas se ha retrasado, el inventario de mercancías de fácil realización ha decrecido significativamente y las ventas cayeron.

Con sus finanzas golpeadas, que es en últimas la finalidad de incluir a estas empresas en la denominada 'lista Clinton', se cerró la tienda de Barranquilla. De esta manera, se perdieron 116 empleos directos y más de 90 indirectos. En los otros seis almacenes, el recorte ha sido de 60 personas, hasta el momento.
 
El manejo de la nómina (600 trabajadores), entretanto, se está haciendo por medio de empresas temporales, las cuales se encargan de hacer las consignaciones a cuentas de nómina abiertas por los propios empleados. También quedó en veremos el proyecto del centro comercial Estrella del Salitre, en el cual la cadena pensaba invertir $90.000 millones. Tenía prevista un área construida de 62.000 m2 e iba a contar con 10 salas de Cine Colombia, un Colsubsidio, 75 locales comerciales y plazoleta de comidas.

De otro lado, está aprovechando al máximo el último recurso financiero que le queda: los cheques con que pagan muchos de sus clientes y que son avalados por Fenalcheque. Con ellos, les está pagando a los proveedores a quienes se los está endosando.
 
A pesar de eso, varias empresas nacionales también decidieron curarse en salud y se salieron del formato. Con el TLC a la vista, nadie quiere ver afectadas sus relaciones comerciales con Estados Unidos si aparecen como suministradores de bienes o servicios de Casa Estrella.

Los trabajadores, Estupefacientes y la Superintendencia de Sociedades son los encargados ahora de hacer todas estas maromas para tratar de salvar a la cadena en medio de la crisis. "Estamos haciendo todo lo posible por sacarlas adelante hablando con los proveedores que se han ido, buscando unos nuevos, tratando de convencer a los bancos, transportadores de valores y a los bancos pero a todos los asusta el hecho de que Casa Estrella haya sido incluida en la lista Clinton, así ya esté intervenida.
 
Es un milagro que, pese al bloqueo financiero y comercial, aún esté operando", dijo un funcionario del gobierno que está detrás de este proceso.

Sí se puede

A favor de la supervivencia de Casa Estrella han jugado varios factores como el hecho de que a lo largo de todos estos años la cadena pudo consolidar una base importante de clientes que aún son fieles a sus tiendas.
 
Que cuenta, además, con un formato vistoso y una gran variedad de productos (artículos deportivos, ropa formal y casual, cosméticos, joyería, calzado, artículos para el hogar y lencería, entre otros), a precios competitivos. También ayuda su ubicación estratégica en centros comerciales como Unicentro y Galerías, en Bogotá, y Chipichape y Unicentro en Cali.
 
El hecho de estar en lugares donde hay decenas de cajeros electrónicos ha permitido amortiguar el impacto de no poder recibir tarjetas débito. Incluso, así lo reconoce la gente que primero retira efectivo y luego ingresa a los almacenes.

A 31 de marzo del presente año, según cifras de la Supersociedades, las pérdidas de los cinco almacenes totalizaban $667 millones. Sin embargo, sus ingresos ascendían a $12.692 millones y su patrimonio era de $35.000 millones. Por eso, algunos creen que aún es posible salvar a la cadena de la quiebra si se transfiere todo (mercancías, propiedades y activos fijos y corrientes) a un patrimonio autónomo que quede por fuera del bloqueo financiero y comercial, controlado inicialmente por el Estado.
 
De esta manera, se salvarían muchos puestos de trabajo tanto directos como indirectos, y los ingresos de miles de proveedores que durante años mantuvieron buenas relaciones comerciales con Casa Estrella. La tarea no será nada fácil, pues más de 65 compañías que aparecieron en la 'lista Clinton' han sido liquidadas o están en ese proceso.
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