| 3/18/2011 12:00:00 AM

El verdadero Jet-Set

Son varios los empresarios colombianos que tienen avión privado. El negocio de la venta de jets está creciendo a un ritmo sin precedentes.

Para la mayoría de colombianos pasó desapercibido el 'pico y placa' impuesto el pasado 2 de febrero por la Aeronáutica Civil a los aviones privados que despegan desde el aeropuerto Eldorado de Bogotá entre las 6 y las 7:30 de la mañana.

La medida, que tendrá vigencia hasta el 31 de mayo próximo, fue adoptada para mejorar la 'movilidad' aérea en el principal terminal colombiano, porque al igual que la aviación comercial, el negocio de la aviación privada está creciendo a un ritmo sin precedentes. Pero, ¿qué explica esta nueva dinámica?

Las mejores condiciones económicas, el ingreso de un mayor número de empresas e inversionistas extranjeros y una cultura que promueve la inversión en activos que mejoran la productividad de las compañías están jugando un papel clave en esta tendencia de mercado.

Dos movidas recientes confirman el renovado interés empresarial. Por un lado, la compra que hizo el comentarista deportivo William Vinasco de un Jet Citation III con capacidad para 11 pasajeros y, por otro, el creciente rumor de que los Santo Domingo y el Grupo Ardila Lülle estarían buscando renovar aeronaves.

El nuevo auge ha generado, por un lado, un crecimiento en el número de aviones privados matriculados en los últimos años. Por el otro, un incremento en las ventas de aviones y servicios para los nuevos propietarios.

De acuerdo con datos de la Aeronáutica Civil, mientras en el año 2006 se matricularon en el país 62 aeronaves, la cifra subió a 68 en 2009 y llegó a 78 en 2010. Otras 31 aeronaves con matrícula extranjera operan el servicio ejecutivo o corporativo de manera no comercial.

El 'parque' total alcanza las 510 naves dedicadas a la aviación privada, incluidas las de instrucción, una cifra significativa si se tiene en cuenta que en la aviación comercial -aerolíneas que prestan el servicio de pasajeros- operan 1.080 aeronaves, tanto de matrícula colombiana como extranjera.

Frente a las ventas de aviones privados, se sabe que la cifra ha pasado de ventas de un solo avión al año en 2004, a cerca de 10 aviones en 2010. Firmas tradicionales en este negocio, como Central Charter de Colombia -que vende los Cessna y Citation- y Avia Service -que maneja la línea Beechcraft King Air-, han dicho que existe un renovado interés de las compañías colombianas por conocer las novedades en materia de aviación privada, aunque creen que todavía es pronto para hablar de cifras significativas, como las que exhiben países vecinos como México o Brasil, donde el número de naves privadas sobrepasa los 5.000.

Los propietarios

Aunque tradicionalmente el uso del avión privado ha estado asociado en Colombia con los presidentes de grupos empresariales, personalidades internacionales o estrellas del deporte o la música, la nueva realidad económica del país está cambiando este concepto. El repunte de actividades económicas como la minería, la explotación de hidrocarburos o la agroindustria está moviendo a los ejecutivos a rentar o comprar aviones para reducir los tiempos de desplazamiento e impulsar la productividad.

El número de empresarios interesados en 'subirse al jet' para optimizar su tiempo también es creciente. Los principales grupos económicos son los que tienen el mayor número de aeronaves: tres en el caso de Ardila Lülle -un Canadair, un Falcon y un Astra- y dos en el caso de los Santo Domingo y Luis Carlos Sarmiento Angulo, que comparten el gusto por el Gulfstream V. Otro fanático de esta marca es Carlos Mattos, que tiene un Gulfstream 200 mientras la compañía Drummond posee un Gulfstream G1V.

Esta marca no tiene representante en Colombia, pues su sistema de venta es 'experiencial'; es decir, lleva su avión de prueba por todo el mundo para que los clientes potenciales puedan conocerlo y probarlo -de primera mano- en su ciudad de residencia.

Entre los propietarios de los jet Citation se encuentran empresas como Almacenes Éxito y el Grupo Nacional de Chocolates, mientras que colegas de Bancolombia y Sura comparten un Lear 60. Otro empresario con Citation, en versión Ultra, es Jorge Mattos.

La marca Beechcraft también tiene gran aceptación entre ejecutivos y empresarios colombianos. Entre los ingenios, parece la marca preferida, pues tienen King Air las compañías Castilla, Riopaila y Manuelita -un King Air 200-. Cementos Argos tiene un King Air y un Piper, mientras Pacific Rubiales un Citation III. El gusto por este tipo de jet llevó a cuatro amigos, entre ellos Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez y Manuel Antonio Lince, a adquirir un King Air B90. Jesús Guerrero, de Servientrega, tiene un Phenom 300 de Embraer

Otras compañías con avión corporativo son Nacional de Inversiones, Calima Motors, Drummond, el Grupo GHL, Chaid Neme, Corona, Cadena Melodía de Colombia, el Grupo Char, Interbolsa, Distoyota, Hacienda Los Motilones, Aerodealer, Ésika, Colombina y el Grupo Gilinski.

En Colombia, la mayoría de aviones privados se adquieren por el sistema de leasing, debido a la carga impositiva que pesa sobre este tipo de bienes. Quien compra un jet privado debe pagar un arancel de 10% y a esto se le suma un Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 35%, lo que eleva el precio de estos activos.

La globalización y la recuperación de la economía están llevando a que cada día más ejecutivos y empresarios cambien el vuelo comercial por el avión privado. Y, aunque esta tendencia parece irreversible, habrá que esperar a que no se frene por un 'pico y placa' en las pistas.

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