| 10/30/2013 6:00:00 PM

Locomotora radioactiva

Un nuevo mapa minero se está configurando en el país. Recientes hallazgos de uranio y el enorme potencial del coltán jalonarían la locomotora.

Son las nuevas ‘niñas bonitas’ de la minería. Minerales de amplias aplicaciones industriales y nombres casi exóticos hacen parte del nuevo portafolio minero del país. Para ponerlo en contexto, las áreas que el Gobierno determinó hace poco con potencial para el uranio, coltán, magnesio, platino y potasio, equivalen a las existentes hoy para el carbón; es decir, 11 millones de hectáreas.

Los primeros pasos ya se empiezan a dar. La Agencia Nacional Minera (ANH) anunció que una empresa de origen canadiense ya tiene identificadas reservas probadas de uranio en Samaná, Caldas, y que la compañía ya pasó de la fase de exploración a construcción y montaje de la infraestructura para la extracción. Eso significaría que si todo sale bien, en poco tiempo estará sacando este material del fondo de la tierra para llevarlo a mercados internacionales.

Aunque la Guerra Fría se esfumó y el accidente de Fukushima desaceleró el mercado atómico, el apetito industrial por el uranio se mantiene, pues una vez procesado este mineral, es utilizado en la fabricación de misiles, satélites y blindaje de tanques de guerra. También para equipos de rayos X, fertilizantes y hasta para estimar la edad de la tierra.

En los próximos años se prevé que aumente la actividad exploratoria en este tipo de materiales por cuenta de la política del Gobierno. La resolución número 180102 de enero de 2012 estableció 11 grupos de minerales como estratégicos para el país, entre los que están el uranio y el coltán, este último apetecido por los fabricantes de electrónica.

El interés extractivo va en crecimiento. Solo para uranio hay contratos de exploración con la ANH en San Martín, Cesar; Dolores y Natagaima, Tolima; Montecristo, Bolívar; Ábrego, Norte de Santander y Rionegro Santander. De los 11 minerales estratégicos, el uranio es uno de los que tiene mayor cantidad de hectáreas con potencial, un total de 5,2 millones.

El uranio en Colombia no es nuevo; de hecho, el Servicio Geológico Nacional (SGS) –antes Ingeominas–, explicó que entre los años 1960 y 1970 se adelantaron varios programas de exploración de uranio en Colombia por parte de empresas extranjeras y el desaparecido Instituto de Asuntos Nucleares de Colombia. Producto de estos trabajos, se identificaron cerca de 27 zonas potenciales para la exploración de uranio, torio y potasio, localizadas en Norte de Santander, Santander, Cesar, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca, Huila, Tolima, Caldas, Antioquia y Risaralda. En la región oriental de Colombia se han encontrado manifestaciones de uranio en Guainía y Vaupés.

La novedad más importante es que, teniendo en cuenta estas evidencias y el interés cada día mayor por este tipo de minerales, el SGS inició a partir del año 2010 estudios geológicos para la exploración de uranio, torio y potasio en las zonas potenciales localizadas en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, y parte sur del departamento de Santander. En todos encontró uranio.

Se prevé para los próximos meses la apertura de nuevos bloques exploratorios una vez finalicen las primeras exploraciones.

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales explicó que las empresas interesadas en explorar este tipo de minerales deben entregar la documentación necesaria y adelantar los programas de socialización con las comunidades. El tiempo previsto para la autorización es de 20 semanas, según lo previsto en la Ley.

Las posibilidades de encontrar en estos materiales nuevas oportunidades comerciales para el país y las poblaciones son más que evidentes. Es necesario afinar los asuntos tributarios y medioambientales para que estas expectativas no se queden solo en buenas intenciones.
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