| 7/7/2006 12:00:00 AM

El show debe continuar

A pesar de las dificultades para presentar grandes conciertos en el país, los empresarios más comprometidos con el negocio no bajan la guardia. El segundo semestre estará como para alquilar balcón.

En alguna ocasión, un reconocido empresario de conciertos quiso traer al país a la mítica agrupación británica Rolling Stones. Sin embargo, en medio de los acercamientos con los músicos entendió que el negocio no era viable, pues solo en impuestos tendría que pagar casi $3.000 millones. La conclusión fue obvia, era más rentable verlos por televisión.

Esta ha sido una constante en la historia de los espectáculos en Colombia, donde muchas grandes ideas han tenido que quedar a mitad de camino por las altas cargas impositivas que padece el sector. Pero no solo por eso. También por sus altos costos de montaje y producción, y por la tradicional dificultad para convencer a los artistas más famosos del mundo de venir a un destino considerado inseguro.

De hecho, los conciertos masivos en el país llegan y se van al vaivén de la economía nacional. En recesión, desaparecen y en bonanza, se disparan. Sin embargo, cuando parecía venir un buen momento para esta industria, "el dólar comenzó a subir y con él los costos de los artistas y sus presentaciones", asegura Fanny Mikey, directora del Teatro Nacional. El resultado fue un primer semestre pobre en materia de espectáculos musicales, el cual no obstante logró retar a los empresarios más tradicionales del negocio para demostrar lo contrario en los 6 meses que restan.

"Aquí se sabrá quién es quién", afirma uno de ellos. El panorama no es el mejor, pero el optimismo persevera entre estos empresarios en parte porque disfrutan mucho su actividad y en parte porque saben que el negocio de los conciertos en Colombia podría ser muy rentable, si las condiciones para hacerlos mejoran. "El sector de entretenimiento crece, pero debería crecer más", sostiene Eduardo Olea, de Tuboleta.com, la compañía que se ha convertido en el canal de distribución por excelencia de los principales eventos en el país.

Según sus cifras, este mercado —incluido el fútbol— representa entre 8 y 10 millones de espectadores al año, y los conciertos acaparan tradicionalmente un 13% de ese total. En la actualidad, las tasas de crecimiento de la industria del entretenimiento vienen impulsadas por los parques temáticos y por los turísticos, pero el sector de conciertos espera aportar mucho más en el semestre que viene.

No en vano, aunque en los últimos 12 meses el número de conciertos en el país cayó entre 60% y 70%, según estimaciones de especialistas, la respuesta del público a los 2 conciertos pagos más importantes realizados en el semestre —Marc Anthony y Jamiroquai— fue excelente, y rondó los 20.000 asistentes en cada uno. "El público siempre responde a los grandes eventos; mientras se trate de un buen artista la gente paga por verlo", anota Ricardo Leyva, un empresario que lleva 28 años en el negocio y que ha logrado convertir su compañía de espectáculos Bravo Show en la única multinacional colombiana de conciertos, con operación directa en Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica, Panamá y Venezuela.



El toro por los cachos

No obstante los factores que justifican el optimismo relativo de los empresarios de conciertos, también hay conciencia de las barreras y amenazas que hoy afronta el negocio y sin las cuales los resultados podrían ser mucho mejores. "El 47% de cada boleta se va en impuestos y el público termina pagando todos los sobrecostos. En otros países, la industria del entretenimiento es mucho mejor tratada", denuncia el empresario Alfredo Villaveces, de Evenpro. "Sayco, por ejemplo, cobra el 10% más IVA por los derechos de autor, un porcentaje muy alto comparado con países similares al nuestro. De hecho, en naciones como Costa Rica cobran por eso mismo el 4% y en Ecuador y Argentina, el 6%", agrega Eduardo Olea, de Tuboleta.com.

Lo complejo es que esos sobrecostos no se pueden transferir completamente al precio de las boletas, ya que Colombia es un mercado muy sensible a ese factor. "Mientras acá un artista de talla mundial es presentado con precios de boletería por persona que oscilan entre $80.000 y $300.000, en Ecuador, Perú, Costa Rica y Panamá, donde se cobra en dólares, las entradas pueden alcanzar hasta los US$150 y US$200. Es más, en Estados Unidos es normal una boleta de US$50 o US$60", asegura Ricardo Leyva, de Bravo Show.

La propuesta de los empresarios de esta industria es unificar en un solo impuesto los diversos gravámenes que tienen los conciertos. "Queremos lograr del gobierno mejores condiciones tributarias. Si bajan los costos, ganamos todos. Los eventos internacionales bien hechos pueden ser la mejor vitrina para un país, y atraen turismo y dólares. La oportunidad está ahí, pues los artistas han empezado a venir con tranquilidad", anota Alfredo Villaveces, de Evenpro.

El camino para sortear las actuales dificultades ha sido, aprovechando la mejor situación económica del país, hacer más conciertos pequeños y exclusivos —a un mayor costo—, conciertos corporativos y conciertos públicos pagados por entidades del Estado como regalo a sus comunidades. Ahora, los empresarios le sumarán, en el segundo semestre, su regreso en masa a los grandes conciertos.
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