| 9/4/2009 12:00:00 AM

El segundo tiempo de los Ceo

Siete ex presidentes de multinacionales norteamericanas encontraron en la consultoría la mejor cura contra el síndrome del retiro.

La agenda arranca a las 6:00 de la mañana. Desayuno ejecutivo antes de llegar a la oficina, citas cada 20 minutos con empleados, proveedores, clientes, abogados... decisiones que no se pueden postergar, llamadas de la casa matriz, viajes, cocteles, cenas. El día termina cuando físicamente el cuerpo ya no da más. Entonces, el sueño de la jubilación aparece como la única oportunidad para tener tiempo libre, poder compartir con la familia y hacer lo que se quiera. De pronto, ese sueño se hace realidad... pero viene acompañado del síndrome de lo que se perdió.

Para Guillermo Heins, ex CEO de Dupont de Nemours, al momento del retiro una gran preocupación es saber cuántos amigos verdaderos tiene uno y cuáles solo estaban interesados porque se era presidente de una multinacional. "La otra es perder los privilegios que se tienen: chofer, gente que te espera, que te cuida, que está pendiente incluso de que se te cayó un centavo al piso. Es aprender cómo vivir sin eso. Para algunos es muy crítico, otros cierran la página y en seis meses ya están acostumbrados", explica.

"El retiro es una mezcla de sensaciones. Hay libertad, encuentro familiar y no tantos compromisos diarios. Ya no hay nadie que te esté llamando ni preguntando qué pasó con las propuestas, cuáles son los números para el siguiente mes o cómo va a terminar el año. Es un alivio, pero eso también le hace falta a uno", recuerda Edgar Holguín, ex CEO de IBM. "Después de descansar empieza uno a desesperarse, y en la casa ya empiezan a preguntar si uno se va a quedar allí todo el día", señala.

Aunque cada uno tenía sus actividades propias en empresas sociales o con consultorías individuales, un día reconocieron que estaban desperdiciando su potencial. "Ahí nació la idea de aprovechar la experiencia, el networking y las canas que habíamos obtenido en nuestros años trabajando en multinacionales", recuerda Holguín.

Cuando eran miembros del Consejo de Empresas Americanas, Heins y Holguín entablaron amistad con Danilo Salazar, presidente de Laboratorios Alcon; Fernando Marulanda, presidente para Colombia de Schering Plough; Rodolfo Amaya, gerente general de American Airlines; Clemens Caicedo, gerente general de Merck and Co, y Eduardo Peña, director regional para países andinos de Wyeth Pharma. Y cuando todos se retiraron, la amistad fue el cimiento para darle un nuevo rumbo al retiro, aprovechar su potencial y recobrar la adrenalina de su vida de CEO.

El problema era decidir qué hacer. Luego de un ejercicio de planeación estratégica, decidieron que lo suyo era la consultoría, recuerda Danilo Salazar. Para Fernando Marulanda, una ventaja de los CEO de su época es que el nivel de descentralización era muy grande y ellos tenían que darle un manejo integral a todo el negocio, experiencia muy valiosa para aconsejar a otros CEO. El 19 de enero de este año arrancaron el proyecto de la mano de Eulalia Sanín y Adriana Mejía, quienes aportaron su firma de consultoría gerencial enfocada en negocios internacionales. La unión de la experiencia en gestión de los ex CEO, y en consultoría de Eulalia y Adriana, dio como resultado Prospecta & CEO Council, el mejor remedio contra el síndrome de ser ex CEO.

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