| 2/5/2010 12:00:00 PM

El salto de las artes escénicas

En su búsqueda por nuevas fuentes de financiación, la danza y el teatro colombianos están saltando de las tablas locales a las internacionales.

Fue hasta el año 1988, con la realización del primer Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB) cuando el mundo volcó con fuerza su mirada hacia las tablas del país. Desde entonces, los grupos han podido exponerse no solo ante el público local, sino ante el internacional, gracias a la difusión en medios y a miles de turistas que deciden pasar la Semana Santa en el lugar donde tiene lugar cada dos años uno de los festivales de teatro más importantes del mundo.

Los escenarios internacionales han respondido aún más, gracias al nacimiento, en el año 2002, de la Ventana Internacional de las Artes (VIA), un espacio que se creó de manera paralela al FITB, con el objetivo de que artistas y programadores extranjeros, que vienen en busca de producciones escénicas de Colombia y América Latina, se encuentren y hablen de negocios.

Esta labor ha sido complementada con la del Gobierno, que en su tarea de posicionar la imagen del país y fortalecer las relaciones internacionales, creó en 1986 el Plan de Promoción de Colombia en el Exterior, en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores. En promedio, entre 2000 y 2009, el Plan llevó anualmente al exterior a más de 40 grupos de danza y teatro e invirtió, entre apoyos parciales y totales, cerca de $1.000 millones en cada periodo.

Ir al exterior se ha convertido entonces en una fuente alternativa de ingresos muy importante para los grupos, teniendo en cuenta que las artes escénicas son un sector que históricamente ha sufrido por la financiación. Los déficits que presenta son producto de sus altos costos hundidos en escenografía, que no se hacen una sola vez, sino recurrentemente, dado que las compañías de teatro y danza tienen que innovar a menudo para atraer nuevas audiencias.

A su vez, sufren de costos fijos elevados, como los salarios y el alquiler, que suben cada año, sin que la producción perciba aumentos en productividad. En el mundo, otras industrias sí presentan dichos aumentos gracias a la tecnología, pero en las artes escénicas eso no es necesariamente cierto, pues para producir Hamlet de Shakespeare hoy se necesitan los mismos actores que hace 400 años.

De acuerdo con sondeos realizados a diversos grupos colombianos, el funcionamiento de una compañía de danza o teatro cuesta alrededor de $50 millones anuales, sin contar con la creación y producción de la obra, que puede llegar a costar entre $30 y $120 millones, dependiendo de la magnitud, y la cual se logra aplicando a diferentes convocatorias o haciendo gestión para la coproducción a nivel nacional o internacional. La taquilla local cubre apenas el 20% de los gastos, por lo que con patrocinios y donaciones se cubre alrededor del 40% y con presentaciones en el exterior el restante 40%. En promedio, al año una compañía se presenta en el exterior de tres a cuatro veces y los honorarios por presentación rondan los $10 millones.

Juliana Reyes, dramaturga de L'Explose, señala que desde el año 2000 la compañía viene presentándose en escenarios por fuera de Colombia, realizando en promedio cuatro giras internacionales al año. "Haber ido al exterior se ha traducido en una apertura de nuevas rutas de financiación para nuestros espectáculos", explica.

Para hacer posible las muestras internacionales, Juliana Reyes señala que en los últimos años han tenido la suerte de contar con una distribuidora en Europa, que consigue varias presentaciones por gira, logrando así que los distintos teatros y festivales que los invitan puedan cubrir juntos los gastos de desplazamiento y montaje de obra generados, los cuales pueden llegar a alcanzar los $30.000 euros.

"Hemos usado todo tipo de estrategias, pero la que más nos ha funcionado es que los programadores puedan ver el trabajo en vivo. Para esto ha sido fundamental participar en el FITB y el espacio que brinda VIA para la promoción de nuestras obras", sostiene.

Andrea Buenaventura, directora de la Fundación Delirio, cuenta cómo la internacionalización de su espectáculo de salsa se dio desde 2007 gracias a la invitación del Ministerio de Relaciones Exteriores, con la realización de 12 presentaciones que alcanzaron a miles de espectadores extranjeros en siete paíes en teatros tan importantes como el Lucent Dans en la Haya.

Por su parte, la fundadora y codirectora de Mapa Teatro, valora el hecho de que tanto el FITB y el Festival de Teatro de Manizales han creado las condiciones para el encuentro con programadores extranjeros. "Por año, estamos realizando de dos a tres presentaciones internacionales, lo cual ha resultado en una muy buena fuente de ingresos para nosotros, teniendo en cuenta el pago de honorarios y que la parte extranjera paga el desplazamiento y el montaje de las obras.", señala.

Lo anterior es una muestra de cómo la cultura, en miras de convertirse en un sector autosostenible, se está insertando cada vez más en la dinámica de la economía, encontrando fuentes de financiación alternas que le permitan posicionarse mejor en el mercado. Salir al exterior ha significado no solo presentaciones puntuales, sino la multiplicación de contactos para presentaciones futuras y posibles coproducciones. Así, se puede apreciar que hoy Colombia no solo exporta productos agrícolas y de manufactura, sino también servicios culturales.

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