| 9/14/1998 12:00:00 AM

El rollo de Propal

Las negociaciones entre Carvajal y los bancos acreedores se prolongan, sin que se sepa aún cuál va a ser la salida para la papelera.

Cuando a finales de 1997 se supo que Carvajal iba a quedarse con Propal, la empresa papelera más grande del país y uno de los pilares de la economía vallecaucana, el calvario de esta última firma parecía llegar a su fin. Sin embargo, esta operación ha pasado de ser vista como tabla de salvación a ser considerada un factor más de incertidumbre para la industria papelera colombiana.



Si bien las conversaciones entre Carvajal y los bancos acreedores de Propal no han colapsado, se encuentran en un punto muy difícil. Las posiciones de cada una de las partes son muy rígidas y es difícil ver cómo se van a conciliar para sacar a la empresa de su actual interinidad.



Propal está bloqueada por el tamaño de su deuda, que se acerca a los US$150 millones. Las dificultades para el servicio la tienen abocada a una parálisis. Además, para salir adelante en el largo plazo Propal requiere cerca de US$30 millones en inversiones para ponerse al día en tecnología y renovar la producción de esmaltados, un rubro en el que la demanda ha crecido en forma significativa.



Carvajal ha planteado que está dispuesta a asumir las inversiones en tecnología, si a su turno las entidades financieras capitalizan la mayor parte de la deuda y además aceptan que Carvajal sea el socio controlador. En este escenario, se quedaría como operador.



A los bancos, por su parte, no les llama la atención la idea de hacer una inversión tan fuerte para que Carvajal se quede con el 51% de la empresa, con sólo un aporte de cerca de US$30 millones. Además, capitalizar la deuda implicaría un castigo significativo en sus balances, por cuenta de las provisiones inmediatas que estarían obligados a hacer. En una situación económica tan dura como la actual, es comprensible que no les interese dar este paso.



Así, la Corporación Financiera del Valle, la Unión de Bancos Suizos, BanColombia, Corfinsura y el Instituto de Fomento Industrial, que son los principales acreedores de Propal, han expresado que si Carvajal decide no hacerse cargo del manejo de la papelera estarían dispuestos a conseguir otro operador.



Consideran que la compañía es viable, a pesar de que el año pasado registró pérdidas por $53.000 millones y que si se dispone de tiempo y financiación sería posible sacarla a flote.



Lo más preocupante del tire y afloje entre los bancos y Carvajal es que el tiempo corre en contra de todos, y en particular de Propal. Mientras no se tome una medida definitiva, va a seguir dando pérdidas y la deuda necesaria para operar aumentará como espuma. Se calcula que, de no llegar a un arreglo rápido, Propal tendría que buscar recursos por $50.000 millones. El movimiento de la banda cambiaria y el aumento del precio del dólar tiene además un impacto inmediato sobre el servicio de la deuda de la empresa.



Por otra parte, si se llega a un arreglo y se hacen las inversiones del caso, la papelera podría estar en capacidad de empezar a dar utilidades en un período de tres años, de acuerdo con algunas proyecciones.



Aunque la participación de Propal en el mercado de papeles, específicamente en los de imprenta y escritura, cayó con la apertura, la empresa sigue siendo el jugador más grande del sector en Colombia. Se calcula que tiene alrededor del 40% del negocio. Y si se hacen las inversiones en la producción de esmaltados, cuya demanda está creciendo rápidamente, podría mejorar su posición.



La duda



Dada la evolución del tema, queda en el aire la impresión de que la inversión en Propal se ha convertido en un problema inesperado. ¿Qué falló en los cálculos de Carvajal? Es difícil saberlo. Dinero buscó a representantes de Carvajal para la elaboración de este artículo, pero no fue posible obtener su colaboración. En cualquier caso, es difícil desterrar la impresión de que Carvajal no valoró con precisión todas las implicaciones de su entrada en Propal y que, a medida que éstas se han venido revelando, se ha tornado menos entusiasta sobre sus posibilidades.



Los bancos están negociando ante Carvajal como un frente unido. Capitalizar la deuda les obligaría a hacer grandes provisiones.



El esquema estaba bien pensado. International Paper y WR Grace, que tenían el 72% de la papelera, le donaron sus acciones a la Fundación Restrepo Barco, en cabeza de la FES. Esto les dio un beneficio tributario del 30% sobre el valor en libros de la donación.



Por su parte, Carvajal se quedó con el manejo de los derechos políticos de las acciones de la Fundación en la papelera, y ya le ha inyectado unos $1.000 millones al negocio. En otras palabras, si bien la propiedad está en la Fundación, el manejo queda en manos de Carvajal por un período preestablecido. Cualquier decisión sobre el futuro de la papelera tiene que ser aprobada por Carvajal.



Al estructurarse el negocio así el año pasado, quedó por fuera la propuesta de Andrés Uribe Crane por la compra de Propal. Uribe aspiraba a invertir allí los recursos provenientes de la venta de Cementos Diamante. Era cierto que Carvajal no tenía el dinero contante y sonante, pero la fórmula que ideó le daba un amplio margen de tiempo para conseguirlo y su imagen de seriedad y prestancia la convertía en la mejor opción para salvar a la industria caleña.



Pero nadie esperaba que a la vuelta de un año se viera tan lejana la solución de los problemas de Propal. Es posible que Carvajal se haya precipitado a hacer el negocio, con el fin de asegurar la propiedad sobre el principal proveedor de su insumo básico en el país, pero no alcanzó a hacer bien las cuentas y a calibrar el esfuerzo que tendría que hacer para sacar adelante la empresa. La incertidumbre es muy grande, en particular porque las tres entidades involucradas en la negociación ­Carvajal, Propal y FES­ mantienen una total reserva sobre la marcha del proceso. Los bancos están siguiendo una política similar.



Carvajal quiere aportar US$30 millones y lograr que los bancos capitalicen la mayor parte de la deuda de US$150 millones. El controlador sería Carvajal.



Lo que ocurrirá hacia adelante es materia de amplias especulaciones. Aunque hasta ahora Carvajal ha manejado las condiciones en las que quiere hablar del negocio, lo cierto es que ha invertido una suma sustancial de dinero en la empresa y tiene mucho que perder si ésta no sale adelante. Por otra parte, si bien los bancos comenzaron a negociar individualmente, a lo largo de este año han consolidado un unido grupo para negociar con Carvajal.



Además, en caso de que se decida que Carvajal se retira de la operación de la compañía, se habría perdido un tiempo valioso, ya que las condiciones actuales no son tan favorables como las de hace un año. Sería muy difícil que Andrés Uribe volviera a considerar el negocio, por el tiempo que ha transcurrido. Por otro lado, no es tan fácil encontrar un operador que se le mida a Propal y, en caso de hallarlo, es un proceso que toma tiempo.



Una vez más se demuestra que las negociaciones largas y tortuosas tienen un costo elevado para todos los implicados en las actuales condiciones de la economía colombiana. Habrá que esperar los resultados finales para evaluar si lo que gana una u otra de las partes en la mesa de negociaciones no se ha perdido con creces en términos del valor y las oportunidades dejadas de aprovechar por la empresa. Definitivamente, el mayor rollo que tiene Propal es su propia historia.
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