| 6/3/1999 12:00:00 AM

El riesgo sí cuenta

La salud está en peligro permanente mientras usted está en su puesto de trabajo. Prevención, el mejor negocio para todos.

Usted siente que algo le incomoda cuando está sentado frente a su computador, pero no sabe qué es. Le cuesta trabajo concentrarse. No puede permanecer en su silla más de 15 minutos seguidos. Cualquier excusa es buena para levantarse a tomar café o ir al baño, aunque no tenga muchas ganas. Un sentimiento de culpa lo embarga porque cree que la pereza está acabando con su vida laboral. Pero, atención: la respuesta a su malestar puede estar ante sus ojos sin que usted la haya visto.



Evalúe el ambiente en que trabaja. ¿Qué tal están la silla y la mesa de trabajo? ¿Qué tanto ruido hay? ¿Está expuesto a la contaminación? ¿Cómo está ubicado el computador? Preocúpese si nota que padece continuos dolores de cabeza o que se le encalambran las manos después de escribir durante varias horas seguidas. Usted está en alto riesgo laboral.



El riesgo en el trabajo no solamente está representado por los accidentes, sino también por el posible deterioro de la salud causado por laborar en condiciones inadecuadas. El costo lo pagan tanto el trabajador como la empresa. Se estima que un accidente de trabajo le cuesta a cada empresa cerca de $3,5 millones cuando se suman las horas perdidas y la reducción de la productividad, el costo asistencial, la incapacidad del empleado y el trabajo de reentrenar a quien debe asumir la labor de manera transitoria.



Además, no adoptar programas serios de prevención y control de accidentes laborales puede estar dejando fuera del juego competitivo a una empresa..



Cualquier firma que hoy aspire a conquistar nuevos mercados tiene que demostrar capacidad en esta área. Dentro de las evaluaciones que las multinacionales realizan para contratar maquilas, firmar alianzas o realizar joint ventures, la salud ocupacional tiene un lugar preponderante. El que no demuestre que tiene programas de prevención aplicados a conciencia no logra obtener los certificados de calidad que le permitirán exportar a otros mercados.



Salud vs calidad



El panorama de los riesgos profesionales se amplió hace 4 años, cuando entraron a competir en este segmento las Administradoras de Riesgos Profesionales, ARP. Prevención es el lema para controlar los riesgos y para que tanto la ARP como la empresa ganen en términos de menor índice de incapacidades, indemnizaciones y pensiones.



En Colombia está creciendo el número de empresas que entienden este factor crítico. Alpina, HL Ingenieros, Industrias Haceb y Alúmina, por ejemplo, ya empezaron a trabajar con el modelo de gerencia integral de riesgos que maneja Colmena ARP.



Los resultados de la gestión son contundentes. En Industrias Haceb, por ejemplo, la productividad aumentó un 65% y los accidentes más frecuentes (amputaciones de mano y falange, fracturas y traumas) se redujeron prácticamente 100%. Esto se consiguió con la integración de un equipo multidisciplinario en el que participaron el director de calidad, el gerente de planta y los asesores de riesgos de Colmena. Con ellos se logró una adecuada evaluación de factores peligrosos y se diseñaron equipos que erradicaron los riesgos más frecuentes.



En HL Ingenieros, una compañía de construcción, el programa de prevención de riesgos se incorporó al programa de calidad de la norma ISO 9000. Con él se redujo el número de días perdidos por accidentes de trabajo de 1.620 a 268.



Fernando Robledo, presidente de Seguridad Social Colmena, considera que gracias a los programas de prevención durante 1998 la ARP evitó el pago de $3.000 millones por incapacidades e indemnizaciones y redujo en 1.500 el número de accidentes de trabajo registrados.



Por su parte, Suratep implementó el modelo Cero Accidentes en las empresas afiliadas desde 1997. Durante el año pasado, las actividades desarrolladas en el marco de este programa representaron una disminución de 1.231 accidentes y 17.242 días de trabajo en las empresas en las cuales se implementó. En términos de disminución de accidentes representó un ahorro de unos $4.155 millones en costos para las empresas.



Suratep es la ARP más grande del sector privado en cuanto a número de afiliados, pues tiene el 26% de la población cubierta lo que representa más de 1 millón de personas beneficiarias.



Más que seguros



Las Administradoras de Riesgos Profesionales deben ser más que compañías de seguros de vida, pues una de sus funciones es prevenir y establecer las prioridades de riesgo para desarrollar programas de medicina laboral, higiene industrial y salud ocupacional. En la práctica, las ARP están obligadas a realizar evaluaciones y diagnósticos de los posibles riesgos que corren los trabajadores de sus empresas afiliadas.



Con base en esos diagnósticos, deben elaborar con la empresa un plan de acción para evitar cualquier tipo de accidente laboral o enfermedad profesional.



El trabajador también puede participar, bien sea mediante los comités de prevención o indicando a la empresa problemas con el ambiente de trabajo para que ésta notifique a la ARP y pida su asesoría.



No saber



Con una rápida mirada a las cifras disponibles sobre el sistema se podría concluir que nuestros problemas de salud ocupacional no son tan graves. La tasa mundial de accidentalidad laboral es de 42 por mil, la del continente europeo de 25 por mil y la nuestra de 32,5 por mil.



Pero la verdad es que esa cifra puede ocultar un grave problema de subregistro, pues si se comparan esos índices con el número de muertos que cada año dejan los accidentes de trabajo se encuentra que doblamos el promedio internacional. En el mundo, de cada 100.000 accidentes laborales hay 8,3 muertos y en Colombia por cada 100.000 accidentes hay 16,7 muertos.



Y es que cuando ocurre un accidente laboral, es común que el médico tratante, en este caso la EPS, no informe sobre el hecho a la ARP correspondiente, lo cual resulta en gastos adicionales para la EPS que recibió a la víctima. Pero al mismo tiempo, la ARP se evita el pago de las incapacidades e indemnizaciones derivadas del hecho.



La situación es mucho peor en la detección de enfermedades profesionales, pues el diagnóstico médico muy pocas veces asocia los síntomas de una enfermedad con el tipo de trabajo del afectado. Además, los trabajadores desconocen los efectos que su actividad laboral puede producir en su salud y los derechos que les asisten en estos casos.



Ese no es un mal nacional. La Organización Mundial de la Salud, OMS, reconoce que en el mundo no hay una cultura del diagnóstico laboral ni de su reporte entre la comunidad médica.



Mayor valor



¿Cuál es la clave del negocio de riesgos? Sin duda alguna es el valor agregado en los servicios adicionales a la expedición de la póliza. Dado el número de afiliados con que cuentan, Colmena, Suratep y Colpatria son las compañías que mayor énfasis han dado al desarrollo de planes integrales de emergencias y evacuación, así como al desarrollo de laboratorios y actividades de capacitación intensiva.



La labor del Instituto de Seguros Sociales, ISS, que hasta 1994 era el único administrador de riesgos profesionales del país, tampoco se puede desconocer dado el tamaño de su mercado. El ISS tiene afiliado el 50% de la población trabajadora a su programa de riesgos y cuenta con las bases de datos históricas que han servido para analizar el surgimiento de nuevas enfermedades profesionales en el país.



Pero lograr ese desarrollo amplio del sistema requiere mayor claridad en algunos aspectos legislativos con respecto a la regraduación de tarifas para las empresas que logren altos estándares en prevención de riesgos. De acuerdo con la Ley 100 de 1993, las compañías ubicadas en niveles de alto riesgo, que pagan las tarifas más elevadas al sistema, pueden conseguir una reducción de su nivel de riesgo al implementar de programas de prevención.



Sin embargo, ese estímulo aún no se ha hecho efectivo por la falta de claridad legal al respecto. También se requiere más rigurosidad en el registro de eventualidades laborales, en especial de enfermedades profesionales.



Y en ese punto la colaboración del trabajador es lo más importante, pues es él quien determina en qué condiciones está desarrollando una labor.
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