| 4/27/2007 12:00:00 AM

El resurgir de Hilacol

En 2004, la empresa entró en liquidación. Logró sostener los gastos administrativos y la nómina de 200 trabajadores gracias a la persistencia de su gente. Ahora comienza una nueva historia.

El 26 de enero de este año se convirtió en una fecha conmemorativa para  377 ex empleados de Hilacol. Ese día cumplieron el sueño de convertirse en dueños de su propio negocio, después de sostener durante dos años la compañía que se hiciera famosa por sus marcas Azúcar y Azuquita, la cual tuvo que entrar en liquidación en 2004 debido a problemas financieros.

En una subasta pública realizada en la Superintendencia de Sociedades, estos visionarios compraron la unidad productiva de la empresa por $3.878 millones, bajo el convencimiento de que en el sector textil colombiano hay oportunidades para crecer. Ya no tienen las marcas que hicieron famosa a la compañía, y saben que los segmentos de toallas, tela para bayetillas y camisetas, donde tienen producción, son muy competidos. Pero también saben que conocen el negocio, que tienen que diversificar su portafolio y que si mantuvieron Hilacol en la crisis cuando eran empleados, con más razón van a sacar adelante una empresa de la cual son dueños.

Onofre Pinzón, uno de los empleados más antiguos de la textilera, no lo podía creer. Él fue uno de los primeros en asumir el liderazgo de crear una nueva empresa (Hilados y Tejidos) para participar en la subasta de la fábrica Hilacol, avaluada en $10.000 millones. 
 
“Cuando nos reuníamos con los compañeros para analizar qué sería de nosotros una vez se acabara esta fábrica, la mayoría coincidíamos en que la alternativa era montar algún negocito, pues era claro que a nuestra edad (la mayoría pasábamos de los 40) ya nadie nos emplearía tan fácil”, recuerda Pinzón. “Pero como nuestra experiencia se centra en el sector textil, las mujeres se imaginaban en su propio taller de confecciones mientras los hombres hablaban de todo tipo de alternativas, pero siempre orientadas hacia la misma industria”, añade Alcibíades Forero, otro de los trabajadores.

El liquidador de Hilacol, Luis Fernando Alvarado, les hizo ver que la experiencia era el activo más valioso y los motivó a tener en funcionamiento las máquinas y obtener los ingresos necesarios para el arriendo, los servicios y la nómina, mientras se definía el futuro de la empresa y podían organizarse para comprar los activos y tomar las riendas del negocio.

$10.000 por acción

A pesar de que Hilacol venía con problemas desde 1999, cuando se acogió al concordato, y que cinco años después entró en liquidación, la dinámica de la fábrica era la principal motivación de los trabajadores. ¿Para qué montar nuevos negocios si podemos apostarle a este? Se preguntaban muchos de ellos. Y de esa forma se pusieron de acuerdo para poner un capital de $10.000 cada uno y acudir a la notaría a fundar  Hilados y Tejidos.

La cuota inicial para acceder a la compra de la fábrica era la deuda que Hilacol tenía con ellos. Sin embargo, el sueño estuvo a punto de desmoronarse debido a la negativa del sector financiero de prestarles el dinero que faltaba para seguir adelante con el proyecto. “El problema que veía la banca era que no había un doliente. Eran 377 personas con unas pocas acciones que no convencían a los analistas de crédito”, cuenta Alvarado.

Pero contrario a lo que pensaba el sector financiero, clientes como Comertex, Modanova y Fatelares sí le veían futuro a la fábrica de Hilacol y fue el empresario Adolfo Botero, gerente de Comertex, quien se animó a apoyar a los trabajadores y prestarles el dinero para comprar la unidad productiva, bajo estrictas condiciones encaminadas a garantizar la supervivencia de la nueva compañía.

La primera condición fue nombrar una junta directiva con miembros externos a la empresa. Los trabajadores accedieron y se nombraron dos miembros principales y dos suplentes que no son accionistas de Hilados y Tejidos pero sí son expertos del sector textil-confección.

La segunda condición fue buscar un gerente a través de una convocatoria abierta, propuesta que también fue aceptada por los nuevos dueños. Se contrató una empresa cazatalentos y se recibieron setenta hojas de vida para iniciar la selección. La prueba de fuego para los candidatos fue  hacer un plan de viabilidad y negocios con las cifras de Hilacol. “Ninguno sabía que las cifras eran reales y tampoco cuál era la empresa que buscaba gerente”, recuerda Carmen Helena Gaitán, quien finalmente fue la elegida por la junta directiva para asumir el reto de acompañar a los trabajadores en esta nueva era.

El reto es grande: Hilacol fue una empresa con mucha solidez financiera (ver gráficos) y reconocimiento. Hilados y Tejidos no puede ser menos y la responsabilidad de Gaitán ante la junta es lograr que los empleados paguen con trabajo el préstamo a Comertex y un alto nivel de productividad.

Hilados y Tejidos competirá con Protela, Miratex y Fatelares, entre otras, en la producción de toallas, una línea que es vista por expertos como un comoditie, al igual que sucede con la bayetilla y las telas para camiseta, los renglones de producción de Hilados y Tejidos.

Es claro que no podrán competir con comodities en un mercado globalizado donde la presencia de China es cada vez más agresiva. Es por esto que la gerencia evalúa el ingreso a nuevos segmentos del mercado, y se han detectado oportunidades claras en Perú, Centroamérica y Estados Unidos.

Acciones a corto plazo

Los nuevos dueños ya tienen claro que una de las prioridades de Hilados y Tejidos debe ser bajar el canon de arrendamiento que pagan por el local donde funciona la fábrica en Bogotá y que asciende a $85 millones. La idea de la gerencia es bajarlo en un 50%, para lo cual la bodega que hoy cuenta con 20.000 m2 se reducirá a la mitad en los próximos dos meses. “La idea es optimizar espacios y optimizar recursos”, dice Gaitán.

Los 377 ex empleados de Hilacol y hoy propietarios, ven en Acerías Paz del Río un ejemplo a seguir. Tienen claro que no verán utilidades en el corto plazo pero que sí pueden hacer de Hilados y Tejidos una empresa atractiva para la inversión extranjera en el futuro.

En los próximos días retomarán el proceso que Hilacol dejó inconcluso para gestionar el certificado de calidad del laboratorio de hilos por parte del Icontec. También proyectan la compra de cinco nuevas máquinas para ingresar en nuevos segmentos. Cálculos de la gerencia indican que se requieren inversiones inmediatas por $700 millones en los próximos años. Adolfo Botero y Luis Fernando Alvarado creen que ahora sí será posible acudir a la fiducia o a un crédito con el sector financiero, pues la banca ya está viendo con mejores ojos el futuro de esta empresa.

El camino para Hilados y Tejidos no será fácil. El Padre Gabriel Izquierdo, del programa para empresas en liquidación de la Universidad Javeriana, dice que la actitud de los nuevos empresarios es clave, pero también lo es la capacitación porque no es fácil pasar de obrero a accionista.

Otro aspecto en el que deberán trabajar los nuevos empresarios es en la búsqueda de alianzas y en el desarrollo de proyectos de asociatividad. El tiempo se encargará de mostrar si tomaron la decisión correcta y podrán ser un buen ejemplo para otras compañías.

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