| 3/28/2008 12:00:00 AM

El repunte de la VIS

Varios indicios apuntan a que la vivienda de interés social está de nuevo en la mira de los constructores. Megaproyectos en Barranquilla, Bogotá y Cartagena.

Todo indica que el país está entrando en la era de los megaproyectos de vivienda para los sectores de más bajos recursos. En Bogotá, por ejemplo, se acaba de terminar uno de grandes dimensiones. Se trata de la Ciudadela Tierra Buena, en el sector de El Tintal, en donde se construyeron 7.000 soluciones con una inversión de $200.000 millones. En su desarrollo participaron Pedro Gómez, que además aportó todo su concepto urbanístico, y las constructoras Norco S.A., Amarilo, Apiros y Forjar, entre otras. A la obra se le otorgó el año pasado el premio Cemex Internacional de la Construcción.

A su vez, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (en representación del Gobierno nacional), la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Bogotá van a desarrollar varios megaproyectos en Soacha, en el sur de la ciudad, en donde se construirán unas 20.000 viviendas, inicialmente. El compromiso conjunto que tienen estas entidades es el de habilitar el suelo que hoy tiene un uso rural, conectar la ciudadela con los sistemas de transporte masivo, llevar las redes de acueducto y alcantarillado y aportar los subsidios de vivienda respectivos.

Del mismo modo, bajo la coordinación de la Fundación Mario Santo Domingo, en Barranquilla, se desarrolla otro proyecto de grandes magnitudes para dar vivienda a 20.000 familias más. Las obras se construyen en asocio con la comunidad que se va a beneficiar, la alcaldía, el Sena, la Universidad del Norte y el Gobierno Nacional que ya aprobó recursos por $1.280 millones para complementar los aportes en la solución de agua potable y alcantarillado.

El constructor Álvaro Villota, gerente de Norco S.A, explica que los nuevos promotores inmobiliarios deben ser capaces de desarrollar macroproyectos de por lo menos 5.000 unidades de vivienda barata, pero de excelente calidad, para atender la demanda en verdaderas ciudadelas integrales. Estas deben ofrecer, además de la vivienda, servicios complementarios a los hogares, tales como acceso a sistemas masivos de transporte, infraestructura educativa, de salud y centros de capacitación laboral, entre otros, suficientes para atender los requerimientos de la nueva comunidad.

Villota explica que hay una gran diferencia entre la vivienda de interés prioritario (VIP), que son aquellas que van hasta los 70 salarios mínimos (unos $32 millones) y las viviendas de interés social (VIS), que oscilan entre 70 y 135 salarios mínimos (unos $62 millones). Asegura que en el primer grupo es donde se concentra la mayor demanda, debido a que los ingresos del 50% de los hogares colombianos no superan los dos salarios mínimos. Sin embargo, advierte que este tipo de proyectos solo se pueden desarrollar de manera masiva y que ahí radica el principal reto para los constructores.

Villota es optimista y asegura que ya se están dando los primeros pasos que involucran al sistema financiero, a los constructores y al gobierno en la puesta en marcha de un modelo que en países como México ha sido desarrollado con un éxito arrollador, pues al año construyen 750.000 viviendas de este tipo.

Cifras en alza

El anuncio de estos megaproyectos se da en momentos en que la vivienda de interés social vuelve a repuntar en Colombia. El año pasado se aprobaron licencias para la construcción de VIS por 2'970.000 m2, la cifra más alta en los últimos diez años. Esto representa, para el viceministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, que este año se van a construir 52.356 soluciones de este tipo en Colombia. El funcionario destacó el hecho de que para el presente año los recursos destinados a VIS pasaron de $150.000 millones a $400.000 millones. "Desde el punto de vista del ordenamiento territorial, la tarea consistirá en la búsqueda de suelos, pues en las grandes ciudades ese se ha convertido en el principal cuello de botella para los planes de vivienda de interés social", explica el funcionario.

Otro hecho que está incentivando la VIS, es la manera como el Gobierno está abordando a los bancos para que se comprometan con el programa. En este sentido, por ejemplo, se firmó el año pasado un convenio con Asobancaria por $1,8 billones para la colocación de crédito no solo para vivienda en general sino también para prestar a constructores que quisieran invertir en VIS, los cuales se hicieron a recursos por $650.000 millones. Para el presente año se espera que el convenio ascienda a los $2 billones.

De acuerdo con María Isabel Silva, presidenta ejecutiva de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, teniendo en cuenta el promedio mensual de 3.810 unidades de VIS vendidas en los últimos 12 meses, el mes de febrero es superior en un 18,7%. "Este positivo crecimiento puede deberse a diversos factores. De un lado, el aumento en la oferta de este tipo de vivienda, que en el primer bimestre del año creció un promedio de 3,8%. Otro factor que incide es la mayor claridad que se ha dado desde este año por parte del Gobierno a la reglamentación de los subsidios para la adquisición de este tipo de inmuebles", sostiene.

Para la dirigente gremial, otro hecho que hay que tener en cuenta es que algunos constructores han encontrado en la VIS un nuevo nicho de mercado en Bogotá, impulsados especialmente por la generación de garantías a la demanda de este tipo de soluciones. Como por ejemplo, la expedición del decreto 4466 del 20 de noviembre del 2007, mediante el cual el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial dispuso el aumento en el valor de los subsidios familiares de VIS, a partir del mes de enero de 2008, de 21 a 22 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Así mismo, estableció el valor del subsidio conforme al puntaje del Sisbén y proporcional al nivel de ingresos del respectivo jefe de hogar postulante. "La entrada en vigencia de este decreto se convierte en un incentivo claro para la construcción de vivienda de interés social asegurando la demanda", explica Silva.

Agrega que varios factores hacen prever que en 2008 las ventas de vivienda diferente a interés social continuarán con un ascenso muy moderado, tendiendo a niveles de estabilización y sostenimiento a largo plazo, hasta ubicarse entre 20.000 y 22.000 unidades. Por eso sostiene que la vivienda de interés social debería entrar a compensar este descenso, para lo cual jugarán un papel preponderante las políticas que en materia de incentivos y promoción de este tipo de viviendas adopten las administraciones municipales. Tanto Silva como el viceministro Henao coinciden en que las alcaldías, que hasta ahora han sido las grandes ausentes, tienen que participar en la búsqueda de soluciones y de programas para el desarrollo de nuevos programas de vivienda para los sectores de menores ingresos de la población.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?