| 10/31/2013 10:00:00 AM

¿Otro elefante blanco?

Muchas dudas genera el proyecto para construir una refinería en el Meta. El gobernador Alán Jara explica los alcances de la iniciativa.

Los habitantes del Meta recibieron con alegría el espaldarazo del gobierno Santos a uno de los proyectos insignias de la actual administración departamental, liderada por Alan Jara: la construcción de una refinería de crudos pesados en esa región.

El anuncio del Presidente se podría considerar como el primer paso para el desarrollo de una obra que, por el entusiasmo que despertó entre los llaneros, parece ser considerada como vital en el futuro del Meta.

Pero no todo son buenas noticias. Las dudas que se han planteado sobre el proyecto empiezan a dejar en el aire interrogantes que todavía no tienen respuestas claras.

El diario Portafolio ha venido haciendo seguimiento al tema y en primera instancia se interrogó sobre el avalúo del predio donde será construida la refinería y que es propiedad de la Gobernación. Según el diario, el lote se habría comprado a un precio mucho más alto del que le costó al vendedor. El gobernador del Meta, Alan Jara, señala que tiene el avalúo elaborado por la lonja que demuestra que la tierra fue comprada a precio de mercado.

Además, se ha puesto en tela de juicio la idoneidad de los eventuales socios inversionistas del proyecto. Allí está la firma BRB Solution Petroleum, cuyo representante legal es Juan Ramón Bernal Rengifo. Hasta el momento se ha criticado que esta compañía y sus socios no cuentan con experiencia en el sector y no se conoce su historial empresarial y de inversiones.

Jara señala que con BRB Solution no hay ningún acuerdo y que por el contrario hay otras 12 ofertas hoy sobre la mesa.

Si estos interrogantes persisten, las autoridades deberían pronunciarse para dar claridad. Jara destaca que en el proyecto no hay recursos públicos en juego, porque toda la plata la pondrá un inversionista privado, quien asumirá el riesgo de construcción.

Más preguntas

También pueden ser planteadas dudas sobre la rentabilidad de la refinería y su viabilidad económica, que son las que muchos se están haciendo hoy.

Las razones son varias. En primera instancia, hoy el negocio de refinería se está apretando, pues los márgenes son cada vez más reducidos. Esto significa que los precios de las materias primas y los costos de producción han permanecido altos, mientras que los precios de los derivados industriales del petróleo (que serán los que venderá la refinería) no han repuntado. De hecho, el año pasado el negocio de refinación de Ecopetrol, la compañía que tiene el monopolio de la refinación en el país, dejó pérdidas por cerca de $500.000 millones. La pregunta que queda en el aire es qué va a hacer la Refinería del Meta para ser rentable.

El segundo argumento es que las refinerías se diseñan para exportar productos, no para atender demanda interna, pues la rentabilidad se puede encontrar en cualquier parte del mundo, ya que el petróleo es un commodity trasnacional. Contrario a eso, la refinería del Meta busca atender exclusivamente la demanda de la región en materia de gasolina y derivados como el asfalto. Esto limita mucho el mercado de la compañía.

El tercer aspecto es que está quedando una sensación de improvisación con respecto a este proyecto, pues ni siquiera hay estudios de prefactibilidad. La ecuación del gobernador Jara es muy sencilla: “Nos ahorramos el transporte; el costo de la tractomula de Rubiales a la Costa. Ese es un ahorro grande, si refinamos acá. Los ahorros en transporte permiten financiar este proyecto”.

Aunque el sentido común identifica que esta oportunidad de negocio podría ser muy buena, hay unos riesgos asociados a los comportamientos de los precios internacionales de la materia prima. El gobernador Jara logró un acuerdo con Ecopetrol para que la compañía le provea 40.000 barriles diarios. Pero esos barriles serán pagados a precios internacionales y no habrá subsidio, como algunas personas han entendido en la región. “Ese acuerdo de suministro de crudo no tiene ningún tipo de ventaja en precio. Los barriles se van a pagar a precios internacionales”, explicó una fuente de la petrolera.

El otro riesgo -que tiene que ser asumido por el socio inversionista- es el costo del dinero. La refinería tendrá que hacer enormes inversiones en su etapa de construcción. Si esos recursos se hacen con crédito, el grado de incertidumbre crecerá en el futuro próximo por cuenta de que el dinero se pondrá en los mercados internacionales mucho más costoso.

Vale la pena recordar el caso de la refinería de Cartagena, que empezó su proyecto de modernización hace varios años con una inversión estimada de US$2.000 millones y el proyecto ya va en US$7.000 millones. Si este tipo de variación en los montos de inversión se da en una empresa que no tenga el músculo financiero suficiente el proyecto puede fracasar.

Son muchas las preguntas en torno de la nueva refinería del Meta. El tema fue noticia porque el gobierno nacional le dio su aval. Pero ese es solo un golpecito de espalda, pues el riesgo correrá por cuenta de la Gobernación y el inversionista que la acompañe. Si se concreta la empresa y le suena la flauta al gobernador Jara, les mostrará a todos que para hacer negocios solo se necesita el sentido común. Sin embargo, si algo le sale mal, el país podría estar acudiendo al inicio de la construcción de otro elefante blanco. Esa suerte nadie se la desea al gobernador.
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