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Con una inversión de $41.000 millones, el Sena y la Gobernación de Santander montaron en el municipio de Pie de Cuesta una planta piloto para la investigación y capacitación de procesamiento de cacao y productos de chocolatería.

| 11/30/2010 8:00:00 AM

El potencial cacaotero

Desde Nariño hasta Antioquia, y desde Arauca hasta el Magdalena Medio, se esconde una mina de oro que ha sido reconocida como parte del selecto grupo de países que producen cacao fino y de aroma.

El pasado 29 de octubre, el cacao de la finca El Recuerdo, propiedad de Luis Uribe Melo, ubicada en el municipio de Tame, Arauca, ganó el premio a la excelencia en el Salón del Chocolate de París. Este cacao fino y de aroma hace parte del selecto 5% de la producción mundial que, según la Organización Internacional del Cacao (ICCO), solo se produce en 17 países.

La demanda de cacao en el mundo está creciendo a un ritmo de 2,5% anual, mientras la producción se encuentra en descenso (-0,1%), debido a que los grandes productores, países africanos principalmente, como Costa de Marfil, y Ghana, están sufriendo serios problemas de reinversión. Uno de los mayores compradores es Estados Unidos, con una demanda anual cercana a las 400.000 toneladas, las cuales tiene que buscar en África a 40 días. Sin duda, una oportunidad para Colombia por su cercanía geográfica.

En el país, actualmente se siembran 153.000 hectáreas, de las cuales, según José Omar Pinzón, presidente de la Federación Colombia de Cacao (Fedecacao), 85.000 son improductivas. Por ello, hoy solo se producen 45.000 toneladas al año, de las 3,6 millones del mundo.

Pero lo importante es que Colombia tiene las condiciones climáticas ideales para este tipo de cultivos y un potencial para sembrar 300.000 hectáreas y producir al año 450.000 toneladas para 2015, según Pinzón. La tasa interna de retorno, agrega, es del orden de 45%, por lo que brinda oportunidades para reemplazar, tanto cultivos lícitos menos productivos, como los ilícitos.

Esto, sumado al hecho de que por cada hectárea de cacao se generan dos empleos rurales permanentes, ha alentado al Gobierno, industriales y cooperación internacional a llevar a cabo diversas iniciativas en todos los eslabones de la cadena. Según el secretario técnico del Consejo Nacional Cacaotero, Bernardo Sáenz, en los últimos ocho años el sector ha recibido de estos actores cerca de $450.000 millones y 45.000 nuevas hectáreas productivas.

Por tratarse de un cultivo de tardío rendimiento, basado en el minifundio poco tecnificado y en el que hay un gran desconocimiento por parte del agricultor en cuanto a fermentación y erradicación de enfermedades, entre otros, es en la producción donde se han concentrado los mayores esfuerzos. Más aún, si se tiene en cuenta que Colombia es deficitario en cacao.

Según el presidente de Fedecacao, a través de los recursos del Fondo Nacional del Cacao -un fondo parafiscal que desde 2006 ha recogido $18.000 millones- y de recursos gestionados por esa Federación por $262.000 millones en el mismo periodo, se han realizado acciones como trabajos de investigación con diez granjas en el país para seleccionar los clones más productivos y entregárselos a los agricultores y el desarrollo de tecnologías para atacar la monilia, el hongo que arrasa con estos cultivos.

Capital y Comercio

Para canalizar la inversión hacia el campo colombiano, hace pocos días fue lanzado un fondo de capital privado que cuenta con $25.000 millones, bautizado Cacao para el Futuro, una iniciativa de la Compañía Nacional de Chocolates de la mano de la comisionista Bolsa y Renta y de la Cooperativa Ecocacao.

Sol Beatriz Arango, presidente de la Compañía Nacional de Chocolates, explica que el proyecto pretende sembrar 2.500 hectáreas de cacao que alcanzarán una producción plena en el sexto año, de 4.500 toneladas al año, lo cual requerirá emplear a 1.250 personas en el campo para el montaje inicial del cultivo. "La Compañía Nacional de Chocolates, aparte de participar con el 10% de la inversión, ofrece comprar el 100% de la cosecha a precios de mercado", afirma. A su vez, según Arango, la Nacional de Chocolates cuenta con dos granjas experimentales para capacitar y hacer transferencia de tecnología.

Pero no es el único esfuerzo. En lo que respecta a la comercialización, empresas como Casa Lúker le compran a los agricultores directamente para que el negocio no se quede en la intermediación. Francisco Gómez, gerente de negocios internacionales de Lúker, indica que a la fecha la compañía tiene contratos directos con más de 5.000 familias que cultivan cerca de 13.000 hectáreas. Estos contemplan acompañamiento técnico, entrega de vegetal subsidiado y garantía de compra. Lúker está trabajando con pequeños, medianos y grandes empresarios en un plan de siembras de 400 nuevas hectáreas en Nariño, Córdoba y Huila.

Fedecacao también ha visto la necesidad de fortalecer la comercialización. Hace cuatro años creó la Comercializadora Internacional Cacaos de Colombia que, con ocho cooperativas, identificó las mejores 16 variedades de cacao del país y envia sus muestras a todos los rincones del mundo. A la fecha, según explica Juan Carlos Agudelo, gerente de la comercializadora, se han enviado 25 toneladas en muestras, gracias a las cuales ya se han concretado tres grandes exportaciones por 200 toneladas en total.

De manera paralela, avanzan los esfuerzos por llegar hasta el final de la cadena productiva. Con el objetivo de avanzar en la transformación del sector, el Sena, junto con la Gobernación de Santander, departamento que produce el 49% del cacao del país, construyó una planta piloto para investigación y capacitación en procesamiento de cacao y productos de chocolatería. A la fecha, según Leonardo Hernández, subdirector del centro de atención al sector agropecuario del Sena en Santander, se han invertido $4.100 millones y desde su puesta en marcha en noviembre de 2009 se han capacitado 220 personas en planta y 2.200 vía internet y programas por televisión.

La iniciativa privada también ha hecho esfuerzos en la transformación. Lúker, por ejemplo, invirtió US$15 millones en 2009 en maquinaria nueva y abrió una filial en Bélgica para proveer coberturas de chocolate para chocolateros europeos. Por su parte, la empresa italiana de productos de chocolate de lujo, Venchi, adelanta un proyecto para montar una planta que produciría licor de cacao en los Montes de María, Bolívar, e incorporaría 600 familias de campesinos.

Uno de los mayores retos que enfrenta el producto colombiano es que no está posicionado como cacao fino y de aroma, por lo cual se debe hacer una campaña publicitaria agresiva en el mundo similar a la cafetera.

El cacao está de moda. En los últimos años se han demostrado sus propiedades antioxidantes y otros beneficios para la salud, por lo que el mercado está dispuesto a pagar un sobreprecio. Más aún si se trata de cultivos orgánicos, sostenibles y que están ayudando a más 35.000 familias en un país del trópico, como sucede en Colombia. Contarle al mundo y a los mismos colombianos la mina de oro que se esconde en este grano, garantizará que más cacaoteros como Luis Uribe Melo muestren orgullosos el sabor y aroma que se produce en nuestras tierras.

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