| 12/10/2004 12:00:00 AM

El poder de lo sencillo

Los beneficios y la forma de reducir y abaratar los trámites para conformar, operar y liquidar empresas están a la vista. Resultados de un estudio de la IFC.

Muchos creen todavía que el milagro del crecimiento de China obedece a que allí hay 1.300 millones de personas dispuestas a trabajar por un plato de arroz al día. Se equivocan de medio a medio. Los estudios de la International Finance Corporation, IFC, muestran que el gigante asiático ha tenido una enorme transformación institucional. "China era comunista hace 25 años y ahora tiene indicadores sobre reglas de mercado y operación empresarial parecidos a los de Chile, que es el mejor de América Latina", afirma Michael U. Klein, vicepresidente para el desarrollo del sector privado, de esa entidad multilateral.

¿Sorpresa? Para los economistas que conocen la importancia de reducir los trámites para las empresas, tal vez no. "La pobreza va con las complicaciones", señala Klein, cuando se refiere al estudio de la IFC en 145 países, que muestra cómo las economías más pobres tienen, en general, normas y procedimientos más complicados para crear empresas, acceder al crédito, registrar propiedad y contratar y despedir trabajadores. De hecho, en las naciones más atrasadas, los procedimientos administrativos para conformar, operar o liquidar un negocio son dos veces más difíciles que en las ricas.

La receta por supuesto no es desregular, sino mejorar la calidad de la regulación, haciéndola más simple y flexible. No hay que eliminar las normas que protegen a las personas contra las fallas del mercado, sino quitar los enredos legales y burocráticos que terminan por llevar a los empresarios al sector informal. La salida hacia la informalidad es muy costosa porque afecta con mayor rigor a los jóvenes y las mujeres que entran por primera vez al mercado laboral. "Las regulaciones excesivas excluyen a los más débiles", señala Klein.



Colombia, rápido pero costoso

De acuerdo con el informe, Colombia fue la nación latinoamericana que más avanzó en el último año en la mejora del ambiente para las inversiones y fue clasificado como el segundo país del mundo que más rápido implantó reformas en este sentido.

El tiempo requerido para constituir una empresa pasó de 60 a 43 días, con lo que se ubicó en el séptimo lugar entre los 21 países latinoamericanos estudiados. Con todo, no es una gran posición. Según el estudio, en tiempos para constituir una firma, la región es la peor del ranking global y en costo, es la segunda peor después de África, con lo cual el logro colombiano queda bastante desteñido.

Hay mucho por mejorar. Los 43 días que toma la constitución de una sociedad limitada en Colombia, son 28 en Chile, 19 en Panamá y 2 en Australia. Pero en materia de costos, la situación nacional está lejos de la óptima. En Colombia, las 'vueltas' de constitución en notaría, cámara de comercio. valen el equivalente a 27% del ingreso per cápita. En Argentina 16%, en Brasil 12% y en Chile 10%.

En tiempo para registrar una propiedad (un lote), Colombia está en el tercer lugar de América Latina con 23 días. En Chile se tardan 31 días, en Argentina 44 y en Bolivia 92. Pero en costos, de nuevo Colombia pierde su atractivo, al ubicarse en el noveno lugar. Los trámites de registro cuestan 4% del valor de la propiedad, frente a 1% en Chile, 2% en Brasil y 3% en Perú.

Colombia ocupa el octavo lugar en la región en tiempo para exigir el pago de una deuda equivalente a dos veces el ingreso per cápita por la vía judicial, con 363 días, contra 305 en Chile y 155 en Nicaragua y el noveno en costo con cerca de 18% del valor de la deuda, frente a 15% en Argentina y 10% en Chile.

En cuanto a la flexibilidad de la regulación laboral, Colombia tiene un puntaje de 51, que la ubica en el puesto 12, bastante mejor que el de Brasil que tiene 72 y es el mayor de la región. Hong Kong, el más flexible del mundo, tiene un indicador de cero.

Por último, en gobierno corporativo, el país está lejos de los mejores estándares globales. Con el Índice de Transparencia de la IFC, que mide el grado en que las empresas divulgan su información, lo que sirve para defender a los accionistas minoritarios, Estados Unidos tiene el valor máximo de 7. En el continente le siguen Chile con 6, Brasil, Argentina y México con 5. Colombia y Bolivia tienen un deslucido 2.

Las investigaciones de la IFC muestran que las mejoras en estos trámites tienen un efecto positivo sobre el crecimiento y por esa vía sobre la reducción de la pobreza. Pasar del cuartil inferior (los países más complicados) al superior, le significa a una nación una ganancia de 2,2 puntos porcentuales la tasa de crecimiento del PIB.



Qué hacer

El trabajo de la IFC permite identificar los mejores modelos de eficiencia del mundo. Así, como lo sugiere Klein, no es necesario copiar las normas de Estados Unidos, porque los casos mundiales exitosos abundan en otros lugares. En materia laboral, los países escandinavos serían el ejemplo por seguir, porque tienen las normas más sencillas y más claras del planeta. De igual forma, para abrir una empresa hay que mirar a Noruega donde todo el papeleo toma un día, y al final las autoridades consiguen la misma información que en Colombia donde se demora 43.

Con los modelos internacionales se pueden ver áreas en las que Colombia debe mejorar. Klein señala que los países con mayores aumentos de productividad y crecimiento económico más alto, tienen una mayor rotación -formación y cierre- de empresas. Por eso, también hay que pensar en las leyes de quiebra, en las que Colombia es débil. Hay que tener "Libertad para quebrar", dice gráficamente Klein. Mientras en el país un proceso de insolvencia toma 3 años, en Bolivia 1,8 años y en Irlanda -el más rápido- 3 meses. Los sindicatos en el mundo, dice, acompañan estos procesos de cambio porque saben que las medidas para mejorar la competitividad hacen sobrevivir las empresas y con ellas los empleos. Por eso, están más interesados en participar y promoverlos.

También hay que aumentar los beneficios para los empresarios formales en tres áreas: una mayor protección a la propiedad, más acceso al crédito y mejor cumplimiento en los contratos. Además, habrá que pensar qué hacer con el régimen tributario, porque el gran disuasor de la formalidad son los impuestos. Klein reconoce esto con un teorema: "para toda regla perfecta, se puede encontrar un impuesto que mate todo".

Por último, en Colombia hay que trabajar en la reducción de las tasas de delincuencia. El estudio de la IFC sobre el ambiente de negocios muestra que al país el crimen le cuesta 24% del PIB, mientras que a la nación que le sigue, Perú, le cuesta 5%.

En últimas, la intención de la IFC es, de un lado, ayudar a desarrollar reglas que permitan reducir la informalidad, y de otro, borrar fronteras jurídicas para que gente de China y de Colombia pueda negociar y hacer transacciones sin conocerse.
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