| 6/8/2011 6:00:00 PM

El otro cartel

Aunque Joseph Blatter fue reelegido presidente de la Fifa, gracias a su gestión financiera, las críticas en su contra no cesan, por cuenta de los escándalos de corrupción.

Las historias que por más de diez años se vienen tejiendo alrededor de la Fifa parecen sacadas de una saga novelesca de la vieja mafia siciliana. El capítulo más reciente corrió por cuenta de la reelección de Joseph Blatter como presidente de esa entidad, a principios de junio, cuando una trama de millonarios sobornos tendió un manto de dudas sobre la transparencia de su gestión y puso en vilo una hegemonía que empezó hace más de 12 años.

Y, aunque el episodio terminó bien para Blatter, ahora sus actuaciones tendrán que ser más cuidadosas que nunca pues seguirá manejando -por cuatro años- las riendas de una institución cuyo presupuesto anual es de US$1.300 millones, una partida exacta a la que destina la ONU para amortizar sus actividades internacionales, el mantenimiento de su infraestructura básica y el pago de sus funcionarios.

Además, tendrá la misión de depurar la imagen de una entidad envuelta en memorables temas de corrupción. Dentro de los más sonados está la declaración de Ricardo Texeira, ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, quien en 2002 admitió negociar con jueces de Suiza un acuerdo para que no dieran a conocer los sobornos, por más de US$100 millones, que hasta ese momento había recibido la Fifa. Según la investigación, el ex presidente de ese organismo, Joao Havelange, también habría participado en el pacto.

Otra perla ocurrió pocos días antes de que se inaugurara el Mundial de Japón y Corea. Por esos días, Michel Zen-Ruffinen, secretario general de la Fifa, publicó un informe en el que acusó a Blatter de manejar indebidamente los recursos de la organización. "Los actos de corrupción de esta presidencia deben ser considerados delictivos por la justicia suiza", dice el documento.

Con el paso de los años las cosas poco cambiaron. A mediados de 2006, durante el Mundial de Alemania, Ismail Bhanjee, entonces vicepresidente de la Fifa, aceptó haber revendido 12 entradas de 100 euros cada una para el partido entre Inglaterra y Trinidad y Tobago, tres veces por encima del valor oficial. Más grave aún lo ocurrido en Sudáfrica 2010 con Jack Warner, vicepresidente actualmente suspendido, quien al parecer solicitó al comité ejecutivo entradas por valor de 64.000 euros con el ánimo de negociarlas por el doble.

La lista es interminable y la sombra de la corrupción seguirá rondando por un buen tiempo a la Fifa. Por lo pronto, habrá que esperar si el comité que conformó Blatter para resolver los problemas del organismo, en el que aparecen nombres como el de Henry Kissinger, Pelé y Johan Cruyff, toma cartas en el asunto. De lo contrario, tal y como dijo el periodista escocés Andrew Jennings al referirse a la Fifa, "las cosas seguirán manejándose como las operaban los capos de la Cosa Nostra".

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