Fernando Gómez, presidente del grupo editorial Norma.

| 2/21/2003 12:00:00 AM

El nuevo mundo editorial

La consolidación ha hecho cambiar de manos a las editoriales latinoamericanas. Menos a Norma, que mantiene su independencia y busca recursos para afrontar la competencia. ¿Qué pasa en el sector?

En los últimos cinco años, las principales casas editoriales de América Latina pasaron a manos extranjeras. La argentina Sudamericana, que fue la primera en editar Cien Años de Soledad, de García Márquez, fue adquirida por Random House Mondadori. Vergara, también argentina, entró a formar parte del grupo de Ediciones B, y Vivendi compró las brasileñas Atica y Cipione. La única que se mantiene independiente es Norma, que se prepara para fortalecer su estructura y así poder competir en el mundo cada vez más globalizado de la industria editorial.

Las fusiones y adquisiciones de los últimos años han creado unos verdaderos gigantes de la industria, entre los que se encuentran Random House Mondadori (con el grupo alemán Bertelsmann), el francés Hachette, Planeta, Ediciones B (del grupo de comunicaciones Zeta, de España) y Santillana. "La tendencia es que el mundo editorial va a quedar concentrado en cuatro o cinco grandes empresas", explica Jorge Pérez, director general para Colombia y Ecuador de Random House Mondadori. Esta consolidación de la industria busca generar eficiencias en puntos críticos para el sector de libros de interés general, como la consecución de derechos de autor de los grandes escritores; la obtención de economías de escala en la edición y la posibilidad de internacionalizar autores locales.

Ante esta tendencia, la apuesta de Norma es osada, porque es la única editorial grande de América Latina que no se ha dejado tentar por estas multinacionales. "Hemos tenido ofertas de varias editoriales porque la empresa es muy atractiva para quien quiera entrar al mercado de América Latina, pero les hemos dicho que no hay ninguna posibilidad ni interés porque este negocio es clave para la holding de inversiones de la corporación", afirma su presidente Fernando Gómez.

Sin embargo, Norma está consciente de que, bajo las nuevas reglas de juego que se están imponiendo en el mundo, va a tener que disponer de recursos importantes para mantenerse en la jugada. La consolidación mundial va a ser decisiva a la hora de conseguir autores de fama internacional y bestsellers y, por ende, para la conformación de los fondos editoriales de las compañías. Por eso, Norma tiene que fortalecerse como grupo para poder competir.

"Nuestro interés es seguir consolidándonos y creciendo, y para hacerlo no tenemos que ceder participación a otro jugador global, sino recurrir a mercados financieros para fortalecernos. Tenemos el know how, falta la plata", explica Gómez.

El objetivo de Norma es lograr una asociación con un inversionista financiero en el primer semestre del año, que le dé los recursos necesarios para seguir en un proceso de adquisiciones de editoriales y así entrar de una manera más consolidada a los mercados internacionales. De hecho, en diciembre pasado, Norma adquirió dos editoriales españolas: Granica, de interés general, y Belacqua, de temas de actualidad.

La estrategia de crecimiento de la compañía está sustentada en comprar editoriales de textos escolares para consolidar su posición en el mercado, o de líneas afines para penetrar nichos en los que no ha incursionado, como el de libros universitarios. En interés general, la meta es ser más local en la literatura que publica en algunos países.

"La ventaja de Norma es que está mejor implantada que otras multinacionales en América Latina, porque tiene casas en todos los países", explica Enrique González, presidente de la Cámara Colombiana del Libro.

En la actualidad, el Grupo Editorial Norma está conformado por 19 empresas editoriales desplegadas por toda la geografía iberoamericana, y participa en los mercados de educación, libros infantiles y juveniles, autoayuda, literatura, profesionales, libros de consulta y revistas especializadas.

A pesar de su tamaño y de las ventajas que le da su manejo de las crisis y la inestabilidad de las economías latinoamericanas, Norma tendrá que actuar rápidamente para conseguir los recursos que le permitan salir de compras y llegar antes de que sus competidores acaben con todo.



El efecto

En Colombia, donde compiten los grandes grupos editoriales que se están consolidando, ya se empiezan a sentir los efectos de la nueva tendencia en la industria. Por ejemplo, las economías de escala para la edición de grandes tirajes que son distribuidos regional o mundialmente, y la internacionalización de autores colombianos aprovechando la red internacional de distribución son un hecho.

Este es el caso del grupo español Ediciones B, que en Colombia se había limitado a distribuir los contenidos editados por su casa matriz. Pero el año pasado empezó a evolucionar en el mercado de las ediciones locales, con contenidos de autores nacionales editados e impresos en Colombia. "Nos hemos trazado como objetivo para este año incrementar nuestras ediciones locales, con el propósito de apoyar la literatura colombiana y llevarla por nuestra red de distribución a todos los países de habla hispana", explica Helena María Gómez, gerente general de Ediciones B. Entre los primeros autores nacionales beneficiados con esta estrategia están Santiago Gamboa, con Vida feliz de un hombre llamado Esteban, y Juan Carlos Botero, con La sentencia.

Las alianzas y la globalización garantizan que los libros, dependiendo de su contenido, puedan ir a toda América Latina, inclusive a Europa. Y, precisamente, por eso, se espera que los grandes autores se queden con las editoriales que les ofrezcan esta posibilidad, así como la protección de los derechos de autor.

Por su parte, el grupo Random House Mondadori hará su presentación oficial en Colombia el próximo 15 de marzo, cuando empezará a operar directamente los libros de Grijalbo, Electa, Debate, Lumen, Sudamericana, Plaza & Janés, Beascoda, Mondadori y Montena. "Esto hace que podamos estar en todos los mercados, satisfaciendo las expectativas de niños y adultos, y nos facilita trabajar con canales que no habíamos utilizado, como la venta directa a empresas, instituciones y bibliotecas", explica Jorge Pérez, su director general.

En términos prácticos es más barato comprar una editorial que hacerla, porque se agiliza todo el trámite de consecución de derechos de autor y a la hora de satisfacer los gustos del público, se va a la fija. De ahí que las adquisiciones sean clave para mejorar la oferta de producto de las editoriales.



Mercado que no reacciona

En el caso colombiano, la competencia entre las editoriales tiene un ingrediente adicional: la caída en el consumo, originada por el menor dinamismo de la economía. De acuerdo con la Cámara Colombiana del Libro, la venta de libros de interés general se acerca a los 7,2 millones de ejemplares, cuando en 1994 ascendía a 15 millones.

Como la caída es generalizada, e incluye los sectores de libros de textos, la industria ha tenido que fortalecer sus exportaciones y entrar en un proceso de mejoras tecnológicas y de especialización o diversificación para compensar la menor demanda interna, proceso en el que incluso participan los grandes grupos internacionales que también se han visto afectados con la reducción en el consumo. La industria del libro pasó de exportar US$74,7 millones en 1999 a US$108,9 millones en el 2001. El año pasado, el efecto de la crisis en Argentina y Venezuela se sintió, por lo que a noviembre las ventas externas llegaban a US$85,4 millones.

Pero las empresas también están lanzando ediciones más económicas de sus productos, con lo cual logran reducciones de un 40% a un 50% frente a las ediciones de tapa dura, y han dinamizado las ventas.

Por otro lado, las editoriales se están volcando a editar libros especializados, como una alternativa ante la consolidación de la industria. "Pelear por un Nobel de literatura solo se podrá hacer entre grandes, pero en libros de información especializada la batalla no es tan desigual", explica un empresario.

Más allá de los movimientos mundiales, en Colombia el mercado de libros de interés general solo se desarrollará si las campañas de impulso a la lectura tienen éxito. La consolidación seguramente dará acceso a un mayor número de autores y permitirá promocionar los escritores colombianos en el exterior. Pero también va a generar un remezón en las empresas que no tengan velocidad de respuesta. En todo caso, será la prueba de fuego para demostrar la fortaleza de la industria colombiana, que con Norma se juega su puesto en las grandes ligas del mundo editorial.



 



La estrategia de Norma



? La idea de Norma es crecer con la adquisición de editoriales e ingresar de manera más sólida a los mercados internacionales. Para esto, espera concretar en el primer semestre del año el ingreso de un socio financiero al grupo.

? El año pasado logró crecer cuatro puntos de participación en el mercado de textos, y 10 en el de interés general.

? En el caso de libros de interés general, el dinamismo se debió a la publicación de "Vivir para contarlo", el libro de Gabriel García Márquez, que vendió casi 250.000 ejemplares en Colombia.

? En textos escolares, compensó la caída en la demanda con la publicación de textos muy económicos dirigidos a los segmentos de menor poder adquisitivo de la población.



 



Tendencia mundial



? La tendencia a la consolidación de cuatro o cinco grandes grupos editoriales de libros de interés general cambiará las reglas del negocio en el mundo y les dificultará a las editoriales independientes el acceso a los escritores de fama internacional.

? En Colombia operan los grandes grupos: Hachette, Planeta, Ediciones B, Santillana y Random House Mondadori, que hará su lanzamiento en el país el próximo 15 de marzo.

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