| 8/5/2005 12:00:00 AM

El nuevo modelo

Los clubes profesionales de fútbol buscan nuevas fuentes de ingresos para sobrevivir, como la emisión de derechos. Pero para lograrlo tendrían que ceñirse a la nueva ley de valores. El caso de Millonarios dio el campanazo, mientras avanza el proyecto de ley sobre la transformación del fútbol.

La grave situación de las finanzas de los equipos profesionales de fútbol en Colombia es evidente: los clubes registraron pérdidas por $3.600 millones en 2004, cuando en 2003 tuvieron utilidades por $630 millones.

Según la Superintendencia de Sociedades, en los dos últimos años los ingresos pasaron de $73.500 millones en 2003 a $86.743 millones en 2004, pero su rentabilidad es muy baja. Incluso, para el año pasado, 11 de los 18 clubes de fútbol registraron pérdidas por $14.000 millones y su gestión destruyó el 33% de la riqueza que habían logrado.

Debilitados financieramente y con limitados resultados contables, estos cuadros tienen que buscar opciones diferentes para capitalizarse y atraer inversión. La emisión de derechos es una buena alternativa y Millonarios decidió lanzarse al agua, pero se tropezó con los efectos que sobre el fútbol tendrá la nueva ley de valores, a tal punto que la Superintendencia de Valores le recomendó no emitir derechos hasta cuando se reglamente la recién promulgada Ley de Valores. Esta situación generaría, por una parte, un cambio en la vigilancia y control en esas emisiones y, por otra, mayor claridad a la hora de fijar los precios de esos derechos.

Pero no solo los clubes están pendientes de esta transformación. En el Congreso de la República, el senador Rafael Pardo ha impulsado un proyecto de ley para convertir a los clubes de fútbol en sociedades anónimas, cuya discusión avanza para segundo debate en la Cámara. Hoy, la mayoría de clubes corresponde a entidades sin ánimo de lucro. Por esta razón, no es fácil atraer inversionistas, pues por su condición, no generan rentabilidad para sus accionistas ni reparten dividendos. Y si obtienen utilidades deben reinvertirlas en los equipos. Pero su realidad financiera muestra deficiencias y alcanzar recursos para la operación y mantenimiento anual por más de $7.000 millones es un reto para un club grande o de la mitad para clubes medianos.

La actual situación del fútbol colombiano contrasta con los modelos exitosos que hoy tienen grandes ligas europeas que han convertido a este deporte en una máquina de hacer dinero, gracias a la ampliación de su base social y a la inversión de multinacionales que ven en ellos grandes oportunidades de negocios, como en España, Inglaterra o Italia o en países más cercanos como Ecuador. "Los clubes de fútbol en Colombia deben entenderse como un negocio", dice Juan Guillermo Montoya, presidente del Deportivo Independiente Medellín. Por su parte, Rodolfo Danies, superintendente de Sociedades, señala que "el desfavorable desempeño de la mayoría de los clubes no es entendible, cuando las cifras de los ingresos demuestran que el dinero fluye en este deporte".

Aparece Supervalores

El caso de Millonarios disparó el interés en el tema. Este club atraviesa una crisis financiera con pasivos por $13.000 millones. Está en Ley 550, pero su acuerdo de reestructuración está suspendido por más de 5 demandas que sus acreedores presentaron en los últimos días, lo que pondría en riesgo el acuerdo. Ante ese panorama, en la pasada asamblea, el club anunció una emisión de derechos entre sus aficionados para reunir entre $1.000 millones y $7.000 millones.

Pero Germán Casas, uno de sus socios, le solicitó a la Superintendencia de Valores un concepto sobre la validez de la emisión, que coincidió con la expedición de la Ley de Valores. Aunque no prohibió la emisión, la entidad le recomendó a Millonarios que esperara la reglamentación de la nueva ley.

"Antes sentíamos que la regulación era un poco limitada a las evoluciones que en ocasiones se dan y la ley del mercado de capitales estableció una facultad muy amplia para que el gobierno, por vía de reglamentación, pudiera hacer nuevas definiciones de valor, siempre y cuando se respetara la filosofía que debe ser parte de una emisión y es una captación masiva del público. En el caso de los derechos de Millonarios, podría volverse un valor pero solo en el caso de que el gobierno lo reglamente como tal", explica el superintendente Clemente del Valle.

¿Qué implicaciones tiene esto? Por un lado, que si se reglamenta y queda bajo la vigilancia de la Supervalores -como es el principio de la ley, al poner en igualdad de condiciones a los que negocien con valores-, los clubes de fútbol tendrían que hacer los cambios necesarios para que la emisión de esos derechos se ajuste a los requisitos de información, vigilancia y control que exige la Superintendencia. Es decir, que se les dé una mayor transparencia a esos procesos de negociación, que sean públicos y que los eventuales compradores estén en igualdad de condiciones. Para algunos, como el ex superintendente de Valores Luis Fernando López Rocca, la ley es lo suficientemente clara para considerar esas emisiones de derechos como valores, por lo que no es necesario llegar a la instancia de la reglamentación.

Pero hay dos factores adicionales en la discusión: el valor de esos derechos y qué reciben a cambio quienes los compran. En el caso de Millonarios, para el primer punto, el club plantea colocar en el mercado 30.800 derechos, cuyo valor individual oscila entre $150.000 y $400.000. A juicio de Germán Casas, el socio de Millos que presentó el derecho de petición ante la Supervalores, el precio de cada derecho debe corresponder a la realidad financiera del club, "que tiene pasivos muy altos y está en serias dificultades financieras", agrega.

Esta visión coincide con la de César Prado, superintendente delegado para emisiones. "Al mirar el régimen de acciones, la ley prevé que el precio deba ser justificado. Esa información, si se considerara un valor, la Superintendencia la exigiría. Velamos por que el precio sea justificado y revelado para que el inversionista haga el análisis que corresponde". Según una fuente del fútbol profesional, "esto llevaría a que el valor de estos derechos -no solo los de Millos- esté por encima del precio real". Así, el valor de los derechos no se podría fijar al antojo de los clubes, pues debe corresponder a precios reales, y con sus problemas financieros, seguramente su valor sería mínimo.

Para Juan Carlos López, presidente de Millonarios, el precio por esos derechos es uno de los temas más complejos. "El valor patrimonial de Millos es subjetivo porque ¿cuánto valen los pases de los jugadores y la marca? Tenemos el valor de la marca involucrado en los estados financieros y el revisor fiscal siempre deja una nota, porque no comparte llevar este valor en los estados, pues no hay un procedimiento contable reconocido por la ley. Sobre esto hay que legislar, cómo reconocer estos valores de su patrimonio, más aún si se busca que los clubes sean sociedades anónimas".

Frente al tema de qué reciben a cambio quienes compran estos derechos, se llega a una de las más profundas discusiones sobre la naturaleza de los clubes de fútbol, pues son considerados entidades sin ánimo de lucro. "¿Qué venden estas entidades? Unos derechos que no generan valores ni dividendos, aunque sí se pueden negociar. Un derecho en una entidad sin ánimo de lucro es como una donación", explica Luis Bedoya, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor.

Según la exposición de motivos del proyecto de ley que cursa en el Congreso, "no es lo mismo ser accionista 'propietario' de un club y ser 'socio' de tal entidad. En varios clubes muy pocas personas poseen el mayor porcentaje del capital del club pero un número enorme de individuos tiene la mayor proporción de derechos, lo cual lleva a la equivocada conclusión de que la propiedad de tales entidades está democratizada".

Así las cosas, ¿por qué el interés de los empresarios del fútbol de mantenerse en este negocio o de llegar a él? ¿Dónde está el negocio? La respuesta está en el control de los equipos. Los ingresos de los clubes de fútbol llegan por varias vías: taquillas, dependiendo de su posición en el torneo; patrocinios; de los pases de jugadores; merchandising; derechos de televisión y, para los que clasifican a torneos internacionales la posibilidad de recibir dinero por sus participaciones.

Esto les permite a los dirigentes realizar las contrataciones, definir el traspaso o compra de jugadores y los valores de los patrocinios. López, de Millonarios, acaba de adquirir un paquete de derechos a Jairo Hernández, socio del club, en una operación que para muchos, como Casas, significó tener información privilegiada porque conoció la propuesta antes que otros actores del mercado. "Es cierto, adquirí unos derechos que han dicho que compré subrepticiamente. Aquí había un accionista y quiso vender. Recibió varias ofertas y con un grupo de amigos, le hice una. Buscamos tener influencia sobre el equipo y esperar que esto cambie. Es una inversión a futuro", dice López, para quien el tema de la sociedad anónima a los clubes va a llegar "y se podrán vender las acciones, pero en el futuro tendrán rentabilidad. Este club es el más importante de Colombia por el mercado que tiene. Si no es así, ¿por qué Colpatria lo quiere comprar? Esto va a ser un gran negocio y va a cambiar más temprano que tarde", agrega López.



El futuro

Mientras se espera la reglamentación de la Ley de Valores, avanza en el Congreso el proyecto de Ley que transformaría a los clubes de fútbol en sociedades anónimas. Para el senador Pardo, uno de los impulsores del proyecto, al finalizar este año, el proyecto ya será ley de la República. "El año entrante podría haber una nueva estructura del fútbol que les permita a los clubes hacer una transición de entidad sin ánimo de lucro a sociedad anónima", afirma.

La discusión del proyecto se centra en dos temas: el primero es la transformación de los clubes de entidades sin ánimo de lucro a sociedades anónimas, sea o no obligatoria. Para el senador Pardo, debe ser obligatoria, pero después del primer debate, quedó como voluntaria. ¿Por qué? Una de las razones es la tributaria. Según análisis del proyecto de Ley, mientras los impuestos para una entidad sin ánimo de lucro son del 20%, en las sociedades anónimas son del 30%. La ley les daría un período de transición para ajustarse a las nuevas reglas. Para Bedoya, el proyecto no debe ser obligatorio y se deben dar incentivos, como se hizo en España, a quienes ingresen al modelo de sociedad anónima. "Nuestra propuesta es que no haya obligatoriedad, que un equipo pueda quedarse como entidad sin ánimo de lucro o convertirse en sociedad anónima. Pero si se transforman, que tengan dos posibilidades: si todo lo que logran conseguir y los excedentes que generan los reinvierten en el club, que se le siga considerando desde el punto de vista tributario como entidad sin ánimo de lucro. Si se reparten dividendos, entraría bajo el modelo de la sociedad anónima.", dice Bedoya.

El otro tema son las relaciones contractuales de los clubes y los futbolistas. "Hemos insistido en que ya hay un nuevo estatuto del jugador por parte de la FIFA que empezó a regir en julio, que es ampliamente proteccionista y brinda claridades en el tema contractual. En la medida en que ajusten el estatuto en la FIFA, nos tenemos que acoplar a él y una ley nos dejaría estáticos", agrega Bedoya.

Estos temas tendrán que definirse pronto. La búsqueda de mayor transparencia en el manejo de los clubes avanza y todo parece indicar que el cambio estructural en el fútbol colombiano está por llegar.
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