| 2/20/2009 12:00:00 AM

El nuevo jugador

ISA hará su debut en el negocio de infraestructura vial, con un plan de obras en Antioquia. También busca proyectos en Chile y Brasil, entre otros países.

Durante los últimos años, Interconexión Eléctrica S.A., ISA, ha intentado ingresar al mercado de Chile, a través de diferentes proyectos de concesión. Ahora podría estar cerca de lograrlo, pero no en transmisión de energía eléctrica, que ha sido su negocio central, sino en proyectos de infraestructura vial. En ese país se tramitan en la actualidad programas de infraestructura a 2020 que requieren inversiones por US$3.000 millones. Ya ISA pidió autorización a su junta directiva para analizar de qué manera podría ingresar a los proyectos que hoy se estudian en el país austral. Pero esta no es la única noticia de ISA en este frente. Adelanta, junto con la Gobernación de Antioquia, el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Medellín, un plan de obras que comprende la construcción de cuatro corredores de doble calzada que desarrollan la infraestructura vial de Antioquia y la comunican con el eje cafetero (tienen una extensión de 900 kilómetros) y la operación y mantenimiento de 1.251 kilómetros de vías en ese departamento, que tiene un valor de $5,6 billones. El Gobierno Nacional -accionista mayoritario de ISA- aportará el 50% del valor de la obra. La Gobernación de Antioquia participará con el 30% y la Alcaldía de Medellín con el 20% restante. La concesión duraría 40 años y la realización de las obras está prevista para 15 años.

Hace dos años, ISA redefinió su plan estratégico en el que quedó claro que para seguir creciendo y alcanzar la meta de ingresos por US$3.500 millones para 2016, tenía que buscar negocios distintos a la transmisión de energía. Lo que hizo, entonces, fue buscar negocios más afines a lo que por años fue su core business, y donde podía desarrollar sus habilidades. De esta manera, nació el concepto de infraestructura lineal, en donde sobresalen los negocios de vías y gas. Este momento es estratégico tanto para ISA como para el Gobierno y las administraciones locales. ¿Por qué? Para el Gobierno, porque una de sus prioridades es agilizar el desarrollo de infraestructura vial y acelerar los procesos de contratación. En ese escenario, ISA se vuelve un jugador principal y punta de lanza porque, al ser en su mayoría una entidad pública, la Nación puede concretar con ella convenios interadministrativos y, en consecuencia, hacer adjudicaciones directas. Mientras que para ISA, los planes del Gobierno son una plataforma para desarrollar su nuevo negocio y tendría la posibilidad de buscar socios estratégicos en el sector privado para estructurar sus proyectos. La Cámara Colombiana de la Infraestructura, CCI, ha manifestado su preocupación porque la institucionalidad que está en cabeza del Inco e Invías se rompería. Al cierre de esta edición, para la tercera semana de febrero, estaba programada una reunión de la junta directiva con miras a fijar su posición. Según algunos consultores, ISA ha demostrado en su expansión y crecimiento, no solo en el país sino en la región, transparencia en el manejo de sus concesiones y en los negocios en los que se ha embarcado. Por su parte, para otros, con esta decisión el Gobierno restringiría la competencia en proyectos de infraestructura porque no se daría la posibilidad de comparar propuestas. "Pero eso es un problema del Gobierno, si quiere o no hacer procesos competitivos, y no de ISA", advierte un banquero de inversión.

Lo que viene.

Además de Colombia y Chile, ISA, ha venido analizando proyectos de infraestructura vial en otros países de América Latina, como Brasil. Sin embargo, la pregunta es cómo abordará ISA este proceso. La operación del negocio de vías dependerá de cómo entre a los mercados. Cuando ISA ingresó al negocio de telecomunicaciones creó dos filiales -Internexa y Flycom- que, con la transformación del sector, condujo a que el año pasado se fusionaran.

En el caso de vías puede ocurrir algo similar. En el desarrollo de los proyectos viales posiblemente tendrá que montar una filial, tanto en Colombia, como en los países donde ingrese. De hecho, para el caso del proyecto antioqueño se espera que ISA cree una representación que asuma esta unidad de negocio. Frente al tema de la financiación, la estructura de ISA es sólida. Según cálculos de Interbolsa, al cierre de 2008 sus ingresos superaron los $3 billones y su utilidad fue cercana a los $240.000 millones. Además, cuenta con un Ebitda que se ubica en casi $2,3 billones y con proyecciones de crecer en los próximos años. Esto facilita su endeudamiento pues, para algunos banqueros, sus márgenes de Ebitda permiten incrementar hacia el futuro su endeudamiento y, además, el modelo de concesiones genera recursos. Para conseguir recursos, ISA tiene varios caminos: endeudarse o, incluso, capitalizar sin que la Nación pierda su control, pues hoy tiene el 52,94% de la propiedad accionaria de la compañía. "En este caso, la dificultad es que está muy cerca de que la Nación quede con apenas el 50%. Hay maneras de solucionarlo, como la emisión de acciones preferenciales, con dividendo preferencial pero sin derecho a voto y el control puede seguir siendo de la Nación", explica un analista financiero. Sin embargo, el problema no es la posibilidad de que ISA acceda a recursos, sino si los mercados, frente a la crisis financiera internacional, estarían disponibles para sus acciones o para su deuda. Hasta ahora las señales del mercado son favorables, pues emisiones de bonos como los de Emgesa o Alpina fueron muy bien recibidas en el mercado. Y el precio de la acción de ISA está por encima del Índice General de la Bolsa.

El mercado está a la expectativa de las decisiones de ISA en torno a su nuevo foco de negocios, que a pesar de ser en principio muy diferente al de transmisión de energía, son modelos coincidentes: inversiones y financiación a largo plazo, y con concesiones de 20 ó 30 años. Modelo que ISA ha demostrado que sabe hacer.

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