| 5/22/2008 12:00:00 AM

El nuevo aire para clínicas y hospitales

El mercado del oxígeno está en manos de tres multinacionales, pero ingenieros colombianos están promoviendo la instalación de plantas generadoras en clínicas y hospitales.

Hasta junio de 2005, el hospital La Samaritana de Bogotá pagaba mensualmente un promedio de $53 millones por el suministro de oxígeno. Sin embargo, después de que puso en operación su propia planta generadora, ese costo se redujo a unos $27 millones, lo que representó un ahorro del 52%.
 
 Para el montaje de la unidad se invirtieron $722 millones. Sin embargo, la inversión se recuperó prácticamente en dos años. Este hecho tiene felices a los directivos de la entidad, que pertenece a la red pública de hospitales de Cundinamarca. Los que no están muy contentos son las multinacionales que han controlado este negocio por años: Aga Fano, Cryogás y Oxicol. Más aún cuando otros centros hospitalarios también decidieron seguir el ejemplo de La Samaritana como la Clínica San Rafael, en donde el ahorro mensual ha sido de unos $45 millones, aproximadamente, tras generar al mes 25.200 m3 de oxígeno en forma continua y controlada. El turno después fue para el hospital San Carlos, también en Bogotá, cuyo ahorro asciende a $13 millones.

Pero la iniciativa no ha sido solo de los hospitales de la capital del país. En esta aventura también se embarcaron los hospitales Manuel Elkin Patarrollo (Puerto Inírida) y el hospital San Juan de Dios (Puerto Carreño), en donde el precio del oxígeno se llegaba a triplicar debido a su lejanía y a la dificultad del transporte. Ahora cuentan con suministro permanente y pueden atender cualquier tipo de emergencias e intervenciones quirúrgicas sin tener que remitir los pacientes a otras ciudades cuando carecían del oxígeno.
 
En solo la capital del país, los 17 centros asistenciales o IPS más grandes de la ciudad facturan mensualmente $1.428 millones por el suministro de oxígeno. Si cada una tuviera su propia planta generadora, el ahorro anual sería de unos $9.000 millones al año, según lo revela un estudio de la Facultad de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, liderado por el economista Raúl Ramírez.
Este desarrollo ha sido posible gracias a que un grupo de académicos como Ramírez, consultores y empresarios han venido luchando desde hace varios años para demostrar que sí es posible la implementación de generadores de oxígeno por el sistema PSA, para que los hospitales sean autogeneradores de su oxígeno y así se liberen de la dependencia de las multinacionales.
 
 Las plantas PSA son sistemas integrados de varios equipos (compresores, filtros, tanques, válvulas) cuya función es separar el oxígeno que se encuentra en el aire, almacenarlo y conducirlo a las redes existentes para ser suministrado a los pacientes bajo condiciones controladas de pureza y calidad. Las multinacionales que operan en el país proveen oxígeno, principalmente, en forma líquida (criogénica) mediante una tecnología distinta que les permite, además, producir otros insumos como nitrógeno. En mayo de 2004, y pese a la presión que ejercieron los líderes del negocio, el Gobierno expidió la resolución 1672, la cual regula el suministro de gases medicinales y permite la instalación de las plantas PSA, cumpliendo con las normas internacionales ISO 10083, FDA, USP.
 
Para el ingeniero y consultor Ricardo Becerra, se logró demostrar que se trata de una alternativa válida que cumple con todos los requerimientos técnicos y médicos, que es una herramienta de vital importancia para los centros de salud que están apartados y que su introducción reguló el mercado, “pues inmediatamente los proveedores tradicionales bajaron el precio del oxígeno casi a la mitad”.

Esta decisión permitió el desarrollo de un nuevo negocio: el montaje, instalación y operación de generadores PSA. Y una de las industrias nacionales que ha sido pionera en el desarrollo de esta técnica es la firma Chaher Ltda., la cual ha instalado las plantas de los hospitales anteriormente citados. Su gerente, Luis Enrique Chaparro, sostiene que las principales ventajas de estos generadores de oxígeno es que disminuyen en un 65% el valor del costo por metro cúbico con respecto al suministrado por las multinacionales en forma gaseosa a través de cilindros o a granel. “Los costos de generación de oxígeno PSA son estables y su incremento corresponde básicamente al incremento de las tarifas de energía, lo que no sucede con los proveedores que incrementan los costos periódicamente. Y la inversión se cubre con los ahorros que se presentan por la reducción en los costos”, sostiene el empresario.

Las multinacionales han respondido reduciendo el precio del metro cúbico de oxígeno. Este hecho ha frenado el desarrollo de nuevas plantas generadoras, como ocurrió hace poco con Saludcoop, que planeaba montar 10 para su red de hospitales. Pero el proveedor le redujo el valor del oxígeno en un 50%, lo que frenó la iniciativa. Dinero trató de conversar con los presidentes de Aga Fano, que controla el 60% del mercado, y Cryogas (el 20%), pero sus directivos prefirieron mantenerse al margen.

En 2004, la Superintendencia de Industria y Comercio abrió investigación por prácticas restrictivas de la competencia contra Aga Fano, Cryogas y Oxicol por tener indicios de que periódicamente se reunían con el fin de fijar precios, repartirse mercados y manipular la producción. Pero en febrero de 2005 cerró la investigación luego de que las empresas comprometidas ofrecieron garantías y compromisos. Posteriormente, la misma entidad negó la integración entre las sociedades Linde AG, matriz de Aga Fano y The Boc Group PLC, matriz de Cryogas S.A. (la primera compró a la segunda en una operación internacional), por considerar “que la operación conduce a una indebida restricción de la libre competencia”.

Tras este fallido intento de integración, Linde AG vendió Cryogas a la compañía chilena Indura, que desde hace varios años quería ingresar al país, por US$155 millones. Y a su vez, Linde AG anunció la construcción de una planta en Cartagena para producir oxígeno, nitrógeno y argón licuado, así como nitrógeno gaseoso que usa Propilco para la producción de plástico propileno. Todas estas movidas hacen prever que el negocio del oxígeno en Colombia seguirá bien agitado y en el que la industria criolla seguirá siendo un importante protagonista.


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