| 12/15/2016 12:00:00 AM

Comidas rápidas: Una industria con gran apetito

La propuesta de gran valor se centra, además, en crear distintas opciones para las diferentes necesidades de los consumidores.

Con productos que se ajustan a las nuevas tendencias y exigencias de los consumidores, servicio rápido y amable, infraestructuras modernas y mercadeo en todas las redes sociales, las marcas compiten por un mercado ‘hambriento’.

El sector de comidas rápidas no se detiene. Desde 1912, cuando se inició en Estados Unidos la práctica de despachar alimentos de fácil cocción por una ventanilla a los trabajadores de las fábricas, que solo tenían algunos minutos para almorzar, esta industria ha buscado los mejores argumentos para mantenerse en pie, y a un ritmo de importante de crecimiento.

Las marcas más fuertes, que compiten por un mercado cada vez más grueso e interesante, se ingenian la manera de crear novedosas estrategias, de expandir sus menús con la introducción de alguna receta que se ajuste a las tendencias, de sorprender a los clientes con locales más modernos, con una atención más eficiente y hasta con un sistema de pedidos y de publicidad que incluye los nuevos canales o medios de comunicación, como las redes sociales, con el fin de satisfacer las exigentes necesidades de los consumidores y lograr mantenerse posicionados en un mercado tan cambiante.

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La propuesta de gran valor se centra, además, en crear opciones para las diferentes necesidades de los consumidores. Como es el caso del concepto gourmet, bastante apreciado por los foodies o amantes de la comida, y que destaca aquellas preparaciones elaboradas con ingredientes exquisitamente seleccionados, con exhaustivos cuidados de higiene y propiedades organolépticas y de gran calidad y refinamiento. También se incluyen recetas saludables o fitness, especialmente para personas jóvenes, como los milenials, quienes van más allá de las papas a la francesa, de la hamburguesa y el perro convencionales, y los exigen con menos grasa y carbohidratos, acompañados con verduras y hasta frutas; a la vez que esperan excelentes alternativas de ensaladas y wraps.

Así mismo, no es extraño que cadenas de gran talante hoy se encarguen de tropicalizar algunos platos de su menú, para adaptarse al gusto particular de los clientes del país, quienes ahora valoran la opción de poder elegir los ingredientes, las salsas, las carnes, el tipo de panes recién horneados, las verduras y hasta tener el placer de ver preparar su receta –en un abrir y cerrar de ojos– y a las sugerencias de su paladar.

Este tipo de ‘contemplaciones’ le ha dado un lugar preferencial al sector de comidas rápidas dentro de las preferencias de los colombianos, quienes con el tiempo se han vuelto expertos y demandan –además– otras características de los negocios a los que acuden regularmente; entre ellas: los precios asequibles, el fácil acceso a los establecimientos y a los productos, la agilidad en el servicio, los procesos estandarizados para ofrecer sus menús, los alimentos prácticos para consumir e infraestructuras modernas, bien diseñadas y cómodas.

En los últimos años se han establecido en el país nuevas cadenas internacionales, por lo general a través de franquiciaso socios comerciales

Franquicias ganadoras

El impacto por el ingreso de compañías internacionales del sector de alimentos es un tema de vital importancia en el mercado colombiano. En los últimos años se han establecido en el país nuevas cadenas internacionales, por lo general a través de franquicias o socios comerciales, lo que ha producido en este sector una revolución desafiante. Esto genera que las empresas colombianas se lancen a competir y crezcan rápidamente.

Desde que se implantó la primera red de franquicias en 1980, con Burger King, el negocio de la franquicia ha ido a altas velocidades.

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Según Luis Felipe Jaramillo, miembro de la junta directiva de la Cámara Colombiana de Franquicias (Colfranquicias), en los últimos años se ha visto un crecimiento rápido y sostenido. De hecho hoy Colombia ocupa la cuarta posición de las franquicias en Latinoamérica, las cuales generan 40.000 empleos directos. En el tema de comidas rápidas, el país cuenta con 140 marcas, de las cuales 50 son nacionales y 90 extranjeras, y las de mayor participación provienen de Estados Unidos, España, México y Brasil.

“El auge de este modelo se debe, entre otras cosas, a que mientras 80% de los emprendimientos mueren en su primer año, 70% de las franquicias que se adquieren en el país sobreviven más de cinco años. Ante las dificultades para emprender, esta propuesta se convierte en una de las más seguras para quienes inician un proyecto comercial, ya que cuentan con el respaldo de una marca posicionada en el mercado”, anota.

Esta competencia ha logrado una evolución vertiginosa de empresas nacionales, que se han acogido a las nuevas tendencias de mercado y necesidades de los clientes, y han creado productos ganadores.

“En el país hay formatos que son muy bien recibidos y crecen en tiempo cortos, como es el caso de Taconazo, de Medellín, que en el lapso de año y medio ya tiene 50 franquicias; de Boquitezo de Cali, que a la vuelta de dos años cuenta con 90 en el Valle; y de Butacos, que ostenta 20, por citar solo algunos ejemplos”, agrega Jaramillo.

Sin embargo, como todos los sectores económicos y comerciales del país, también están a la expectativa de la reforma tributaria, la cual podría frenar la inversión extranjera, clave en este modelo y, además, desestimularía la formalización de los negocios y afectaría el emprendimiento y la iniciativa empresarial de los colombianos.

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