Fernando Toledo es una de las grandes apuestas de las editoriales, con su obra "Liturgia de difuntos".

| 4/11/2003 12:00:00 AM

El mundo de los libros

En la industria editorial no basta el talento para triunfar. Se requiere un trabajo coordinado entre autores, editoriales, agentes y medios de comunicación. ¿Cómo se posiciona un libro en Colombia?

El escritor antioqueño Jorge Franco se convirtió en el autor revelación de 1999 con "Rosario Tijeras". Hasta ahora, su libro ha vendido más de 30.000 copias en el mundo, ha sido traducido a más de 5 idiomas, y las mejores casas editoriales del mundo se pelean por representarlo. Pero llegar ahí no fue nada fácil. Cuando publicó su obra, nadie daba un peso por ella y hasta tuvo que poner dinero de su bolsillo para editarla. También tuvo que acudir a cuanto periodista conocía para buscarle difusión. El éxito, sin embargo, tocó a su puerta cuando Enrique Santos comentó favorablemente el libro en su columna de El Tiempo y a partir de ahí, Rosario Tijeras se volvió un best seller y se cotizó entre las editoriales. Cuando Franco lanzó "Paraíso Travel", tenía las puertas del mundo editorial y de los medios de comunicación abiertas.

La experiencia de Franco refleja todo el proceso que tiene que vivir un autor para proyectar su obra y obtener un lugar destacado entre los lectores. En la industria editorial, el talento no basta. Se requiere un trabajo coordinado entre autores, editores, agentes y medios de comunicación para alcanzar la esquiva fama. En Colombia, el proceso se complica, porque los niveles de lectura son muy bajos y es muy difícil alcanzar la masa crítica para que la inversión de las casas editoriales se justifique. Mientras que en países como Inglaterra y España se venden 6,5 y 2,5 libros por habitante, en Colombia la cifra solo llega a 0,7 libros por habitante. Por eso, las editoriales piensan tanto antes de apostarle a un autor nuevo. Sin embargo, la consolidación mundial de la industria ha dificultado el acceso a los autores de fama mundial, no solo por los costos sino por las exigencias de cubrimiento geográfico. Esto ha favorecido la búsqueda de nuevas estrellas. En los últimos años, editoriales como Planeta y Norma están buscando nuevas figuras y temáticas generales que permitan llevar los jóvenes autores a otros países de habla hispana.



La estrategia

Para que un autor se dé a conocer, lo más importante, además de la calidad de su obra y su alineamiento con las tendencias de los lectores, es la divulgación. Mientras en 1999 la inversión en publicidad era $9.373 millones, para 2001 la cifra alcanzó $17.805 millones. Esto refleja el mayor esfuerzo que han tenido que hacer las editoriales ante la situación del mercado. Desde actividades como conferencias, charlas, visitas a universidades, eventos sociales, ferias y firmas de libros hasta una fuerte divulgación en los medios de comunicación, las casas editoriales han hecho su mejor esfuerzo por acercar al autor a su público potencial y lograr que una obra se destaque.

Sin embargo, a la hora de escoger al autor por el cual harán su apuesta, las editoriales no tienen una estrategia única. Lo único claro es que la obra debe tener el suficiente potencial para diferenciarse en un universo que solo en Colombia alcanza los 6.000 títulos nuevos al año. "Para nosotros, no hay fórmulas mágicas al escoger un autor. Leemos el libro desprovistos de preconceptos, a ver si ese libro despierta nuestro interés. Si despierta nuestra pasión, entonces lo editamos sin duda alguna", afirma Moisés Melo, director de proyectos especiales de Norma.

Las tendencias que se estén viendo en los lectores también se toman en cuenta, pues las editoriales deben ofrecerle al público los temas que le interesan. "Para apostarles a los autores experimentales, buscamos temáticas que se ajusten a las tendencias de la moda", afirma Gastón de Bedout, gerente general de Editorial Voluntad.



Se cotizan los nacionales

La nueva generación de autores colombianos se ha cotizado en el mercado nacional e internacional. Después de que autores como Gabriel García Márquez y Alvaro Mutis demostraron la calidad del talento nacional al mundo, se han abierto las puertas a una nueva generación de autores jóvenes colombianos. Y las editoriales no se han quedado quietas ante este fenómeno. "Hace 3 ó 4 años, no publicábamos obras de jóvenes autores nacionales; pero ahora hemos incursionado con éxito en ese mercado. Se está conectando a la generación con los temas que le interesan", afirma María del Pilar Reyes, directora editorial de Santillana.

Hoy, los autores colombianos han despertado el interés de los lectores en el mundo. Aunque el primer impulso lo han dado las editoriales que, ante la caída del mercado nacional, han tenido que mirar al exterior (solo en 2002 las exportaciones de libros ascendieron a US$90 millones), en el ambiente se percibe mayor demanda por la literatura colombiana. "Los lectores de hoy han sido creados por los autores de esta generación. Esta generación es la que mayor número de libros tiene traducidos a otros idiomas. Esto demuestra que este interés, además, no es solo una cuestión local", afirma Santiago Gamboa, autor de "Perder es cuestión de método".

Se presume que el hecho de que las obras de los autores de esta generación reflejen la realidad nacional y se lleven a cabo en lugares con los que el público se siente identificado, ha tenido un efecto importante en este auge de autores colombianos. "La gente está interesada en saber más sobre nuestro país y leer obras nacionales es una forma de acercarse a nuestra cultura", afirma Gamboa. Características como el humor y haber retomado la técnica de volver a contar historias fáciles de leer, que entretienen, también han influenciado esta tendencia.

Los medios de comunicación y las ferias, además, han jugado un papel importante en esta apuesta al talento nacional. "Aunque el espacio cultural en los medios no es muy generoso, su conciencia para promover el desarrollo cultural sí ha aumentado", afirma Fernando Toledo, autor de "Liturgia de difuntos". Las ferias, entretanto, representan la mejor oportunidad para los autores y casas editoriales de llegar directamente al público. La próxima feria del libro, por ejemplo, que se llevará a cabo entre el 23 de abril y el 5 de mayo, espera convocar a más de 250 compradores internacionales en su rueda de negocios y proyecta recibir más de 350.000 visitantes.

La combinación de múltiples factores ha generado una dinámica prometedora para el talento nacional. Aunque el camino no ha sido fácil, nuestros autores han ganado reconocimiento nacional e internacional al conectarse más con el público lector. Las casas editoriales han aumentado su apuesta por nuestro talento y están haciendo un importante esfuerzo en la divulgación de sus obras. Para el futuro, sin embargo, se espera que esta energía no solo beneficie a los autores nacionales sino que se convierta en un estímulo a la lectura. El gobierno nacional ya ha expresado un fuerte compromiso hacia el desarrollo de una amplia red de bibliotecas en más de 1.000 municipios del país para ampliar el acceso a la lectura. Más colombianos podrán conocer las obras de autores nacionales e internacionales y más colombianos aprenderán a disfrutar el placer de leer. Esto, unido al trabajo de autores y casas editoriales, seguramente será provechoso para nuestro país. Al final, los grandes beneficiados seremos todos los colombianos que enriqueceremos nuestra existencia al transportarnos al mágico mundo de los libros.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.