| 4/3/2013 6:00:00 PM

El milagro canadiense

El banco Scotiabank aprovecha la crisis europea para salir de compras y hacerse a un número importante de entidades financieras. Su presidente, Rick Waugh, se está robando todos los aplausos.

Durante los últimos meses, en los primeros renglones de las agendas de algunos bancos canadienses parece repetirse una consigna inquebrantable: sacarle punta a la crisis económica global para robustecer su presencia en otras latitudes. Así se desprende del proceso expansionista que viene adelantando el Royal Bank of Canada en Estados Unidos, mediante la compra de activos de sus pares ad portas de la bancarrota. O la cruzada emprendida por el Scotiabank para convertirse en el primer banquero de inversión del planeta, haciendo lo propio.

Se trata entonces de un plan de crecimiento que –a pesar de que ambas entidades están cumpliendo a carta cabal– le ha permitido al Scotiabank tomar la delantera. Fundamentalmente, porque durante un lapso menor a cinco años ha adquirido 30 bancos internacionales –varios en Latinoamérica– mediante transacciones que superan los US$15.000 millones. Y a eso habría que sumarle el hecho de ser hoy el banco canadiense que mayores compras de cartera de activos comerciales ha realizado en su país.

Esos multimillonarios movimientos han sido suficientes para que en los archivos internos de la proveedora de datos Dealogic, el Scotiabank figure como la segunda entidad bancaria con mayor número de acuerdos concretados en el mundo desde 2007.

En términos pragmáticos, las recientes adquisiciones del Scotiabank han disparado sus ingresos. Las cifras no mienten: sus negocios internacionales representaron 26% de las ganancias netas durante el último trimestre de 2012. Y sus utilidades globales han crecido 46% desde 2007, muy por encima del promedio de la banca minorista de ese país: 30%.

Pero como todo, detrás de los buenos resultados siempre hay un responsable. Y en el caso del Scotiabank su nombre es Rick Waugh, presidente ejecutivo de la entidad. Bajo sus directrices, el banco cerró el mayor acuerdo de su historia: la compra de la división canadiense del ING Group por la nada despreciable suma de US$3.160 millones. Pero quizás la mejor carta de presentación que tiene el ejecutivo en sus manos es que, durante su gestión, la compañía ha duplicado sus activos: hoy suman poco más de US$700.000 millones.

En el terreno internacional, la labor de Waugh también se ha robado los aplausos. No en vano fue él quien condujo directamente las compras de activos del Scotiabank en el Caribe, México, Vietnam, Tailandia y Colombia, donde es socio de Colpatria. Además de haber aprovechado la crisis europea para quedarse con los activos del BNP Paribas y con 20% del Bank of Guangzhou de China.

No obstante los vientos parezcan soplar a favor del Scotiabank, en la actual coyuntura rondan dos preocupaciones. La primera está relacionada con el hecho de que Rick Waugh, de 65 años, está muy cerca de terminar su periodo en la entidad. Así que quien lo suceda tendrá que ser alguien de su mismo talante, al menos si la idea es conservar los buenos resultados. El segundo tema consiste en que la estrategia expansionista del banco también acarrea riesgos si se tiene en cuenta que su suerte está ligada a la de las economías en desarrollo.

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