| 9/16/2015 7:00:00 PM

Las fajas colombianas se toman el mercado estadounidense

Estados Unidos se ha convertido en el principal comprador de fajas colombianas; sin embargo, no es el único. Este negocio viene en aumento y va por más.

El negocio de la vanidad sigue dando buenos réditos a las empresas colombianas. Por eso, luego de ver la elevada demanda de consumidores en el país y el exterior –principalmente mujeres– por lucir una figura estilizada y curvas marcadas, un grupo de empresas locales decidió apostar por las fajas y prendas de control.

Las empresas dedicadas a confeccionar este tipo de prendas están de plácemes con esta tendencia, pues además del creciente consumo local se han disparado sus ventas al exterior llevando al país a convertirse en el segundo exportador de fajas y ropa de control –después de China–, según datos del portal Trademap, que maneja indicadores del comportamiento de estas exportaciones.

Esta categoría incluye productos como bodys, camisetas, pantys, brassieres y trusas, dirigidos a moldear caderas, abdomen, cintura, piernas, glúteos y busto, y exportó el año pasado US$37,4 millones, superior a los US$30,2 millones que fueron vendidos en 2013, lo que significó un crecimiento de 24%.

Que Colombia se haya convertido en epicentro de cirugía plástica en la región ha fortalecido la industria estética y cosmética, impulsando la producción de este tipo de prendas, señala Edison Argüelles, director de Confecciones Calar.

La demanda de países receptores de este tipo de confecciones es amplia. Según datos de ProColombia, las fajas y prendas de control –que se producen en Antioquia, Bogotá y Valle, principalmente– llegaron a 68 países de América, África, Asia y Europa.

En mercados como Kuwait, Arabia Saudita, Antillas Holandesas, Alemania, Martinica, Barbados, Japón, Noruega, Bélgica, Jamaica y Bahamas, las prendas colombianas tienen gran demanda producto de su calidad, diseño e innovación.

María Carolina Kligman, gerente comercial de Fájate –una de las firmas más grandes del sector–, señala que la innovación y uso de alta tecnología han sido aspectos clave que facilitan la demanda de estas prendas.

Pero si el año pasado a este sector le fue bien, todo parece indicar que este le irá mejor. Las cifras de ProColombia indican que entre enero y mayo de 2015 las exportaciones de fajas y ropa de control registraron US$17,9 millones, 27% más frente al mismo periodo del ejercicio anterior.

En los cinco primeros meses, Bogotá, por ejemplo, exportó US$4,8 millones, el Valle pasó de exportar US$3,4 millones entre enero y mayo de 2014 a US$ 4,9 millones, mientras Antioquia vendió al exterior US$7,3 millones, con un aumento de 10,7%.

Estados Unidos se consolida como el principal destino de exportación de este tipo de productos en el periodo analizado, además de Ecuador, México y Perú.

dólar a favor

Dado el buen momento de la demanda, las empresas del sector están jugadas para sacarle el mayor provecho a la coyuntura cambiaria. El proceso de devaluación será clave para el crecimiento de esta industria que, en su mayoría, no importa materia prima, por lo que la ganancia es doble, pues el alto precio del dólar no impacta sus presupuestos, pero sí sus estimativos de crecimiento al alza.

Esto es precisamente lo que sucede con Fájate, compañía que hoy genera 250 puestos de trabajo directos, exporta 40% de su producción y cuenta con 40 puntos de venta directos en el país, además de los canales de distribución. La compañía tenía previsto un crecimiento de 20% para este año, según Kligman, pero hoy está ajustando esta proyección.

Sus productos de uso diario y postquirúrgico tienen como mercado principal a Estados Unidos; sin embargo, también se venden en Ecuador, donde hoy cuenta con 12 franquicias. 

En sus planes está la llegada a nuevos mercados en donde la táctica es empezar con aliados estratégicos; es decir, distribuidores locales para luego franquiciar.

No es diferente el caso de Fajas Lady, una firma bogotana que se dedica a la fabricación de prendas de control fuerte (látex) y de control medio (powernet), tales como chalecos, camisillas, bodys, cinturillas y pantys, enfocadas a moldear la figura femenina y que ayuda tanto a procedimientos invasivos como estéticos.

Ximena Ramírez, gerente de esta empresa, señala que hoy la producción mensual es de aproximadamente 10.000 unidades. Actualmente 80% de su producción va a mercados como Ecuador, Perú y República Dominicana, entre otros. Sin embargo, en sus planes está el fortalecimiento en los mercados de Europa, donde la compañía ha ingresado de forma paulatina.

Confecciones Calar es otra de las grandes exportadoras. Edison Argüelles, su director, indica que 75% de su producción –de unas 30.000 unidades al mes– va al exterior, principalmente a Estados Unidos, España y Guatemala. 

La compañía inició como maquiladora de todo tipo de prendas y decidió hace unos seis años especializarse en la producción de prendas de control, dejando la maquila de lado. Hoy genera 120 empleos directos y proyecta un crecimiento cercano a 20%. 

Con su marca Moldéate Fajas, trabaja con insumos netamente locales y una de sus prendas estrella es una cinturilla de látex que ha logrado creciente aceptación en Estados Unidos. Produce tanto ropa de uso diario como postquirúrgica. En su portafolio están las prendas lingerie control, que tienen un diseño especial para llevarlas de uso exterior.

Los resultados alcanzados por esta industria ponen en evidencia que tienen “en cintura” a muchos mercados externos, y que el nacional también está en sus moldes.

Aspectos adversos

Pero no todo es color de rosa en este negocio. Una de las dificultades que registran las compañías del sector está relacionada con la escasez de mano de obra calificada. Ante la alta demanda, las empresas han debido recurrir a estrategias de retención de personal y desarrollar agresivos programas de capacitación. Adicionalmente, Ximena Ramírez, gerente de Fajas Lady, señala que otro inconveniente es que debido a la gran competencia han venido escaseando insumos tales como látex, herrajes, broches y varillas, lo que implica que los proveedores se están quedando cortos en el cumplimiento de los despachos. Esto ha generado que las firmas deban dar anticipos para que les despachen.
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