Revista Dinero

Bonus, la firma estructuradora, dividió el megaproyecto en 9 concesiones para facilitar la contratación.

| 5/3/2013 7:35:00 AM

El meganegocio

Aunque otras licitaciones viales van a paso de tortuga, las Autopistas de la Prosperidad son, hoy por hoy, la joya de la corona de la cuarta generación de concesiones. Constructoras de talla mundial están tras el proyecto.

Varias razones hacen que hoy el proyecto Autopistas de la Prosperidad sea uno de los negocios más apetecidos por los constructores de Colombia y del mundo. La primera y más contundente es su millonaria inversión: US$7.200 millones, con la cual entró a formar parte del top 5 en la escala mundial de obras. Para tener una idea, en la ampliación del Canal de Panamá ‘solo’ se invierten US$5.000 millones.

El plan vial en Antioquia es tan grande que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la firma contratada para estructurar el negocio, Bonus, dividieron el megaproyecto en nueve concesiones con diferentes tiempos de ejecución y alcance de obras.

La fragmentación en varios tramos fue el camino escogido para viabilizar la adjudicación del contrato y hacer posible la expedición de la póliza internacional. De hecho, dos semanas antes del inicio de la etapa de precalificación, el proyecto estaba dividido en siete concesiones y a última hora tuvieron que llevarlo a nueve para garantizar que las reaseguradoras le ‘jalaran’ al negocio.

Otro hecho que hace atractivo el proyecto es que el gobierno nacional ya autorizó el giro de $10 billones durante los próximos años, los cuales se suman a otro billón de pesos que será aportado por la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia.

Pero la plata y la voluntad política no siempre son suficientes. El otro argumento que hace fuerte este negocio es que cuenta con diseños muy avanzados que fueron elaborados por ISA en su momento.

Con plata y diseños garantizados, el listado de empresas interesadas no es limitado (ver recuadro). Una prueba de ello se dio durante la presentación del proyecto realizada en Medellín el pasado 9 de abril, donde el auditorio parecía una Torre de Babel, pues había delegaciones de Brasil, China, Corea del Sur, España, Italia, Francia, Estados Unidos, Alemania, México y, naturalmente, Colombia.

Sólo un dato más para tener en cuenta: otras licitaciones viales en proceso de precalificación en el país no cuentan con los estudios que sí tienen los antioqueños con estas autopistas (ver nota de la página 26).

Los tiempos

El gerente del proyecto y exgerente de EPM, Federico Restrepo, explicó que las cinco primeras concesiones (ver mapa) ya están en la etapa de precalificación. Eso quiere decir que las firmas interesadas deben entregar a la ANI la documentación que permita garantizar que se cuenta con el músculo financiero y la experiencia necesarias. Una vez surtido este trámite, cuyo plazo es de dos meses, se escogerán máximo diez firmas que cumplan con estos requisitos y, a partir de ese momento, se contarán otros 6 meses para la entrega de la oferta formal de los consorcios. “Creemos que entre noviembre y diciembre de este año estarán adjudicadas esas cinco primeras autopistas”, anticipó Restrepo.

Las otras cuatro concesiones iniciarán etapa de precalificación en septiembre de este año y estarían adjudicadas en mayo o junio de 2014. En estos tramos todavía se hacen estudios de tipo geológico (ver en www.dinero.com y en la versión de iPad el mapa con los otros cuatro tramos).

El directivo también explicó a Dinero que, adicional a los 13 peajes existentes en las nueve carreteras, se instalarán otros 8 o 9 en zonas o regiones donde se prevé una mejora sustancial del servicio; es decir, en los sectores donde se construirán puentes, viaductos, túneles o dobles calzadas que reducirán el tiempo de viaje y harán más confortable el recorrido.

En pocas palabras, se pagará más, pero por una mejor vía. El estudio de tráfico del proyecto, conocido por Dinero, plantea nueve tipos de tarifas de peaje, dependiendo de la especificación de las obras que se ejecutaron en los sectores. Incluso, una encuesta realizada en la zona de influencia destaca que los usuarios están dispuestos “a pagar lo que sea” con tal de contar con mejores vías y viajar en menos tiempo.

La complejidad de las obras, la magnitud de las inversiones y las dificultades topográficas en Antioquia, ubican a Autopistas de la Prosperidad en un rango medio dentro de un ranking internacional que mide lo que pagan los usuarios por kilómetro recorrido.

Así las cosas, los usuarios de Autopistas de la Prosperidad pagarían (a precios de 2011) en promedio $215 por kilómetro recorrido –muy aproximado a lo que se paga en una vía como Bilbao–Zaragoza–Barcelona, $218–, pero muy por encima del promedio nacional en Chile, que es de $74 por kilómetro.

En el contexto nacional, las autopistas paisas estarán en un rango medio-alto en la relación pesos pagados por kilómetro recorrido. La buena noticia es que se garantizará excelencia en el diseño, asfalto y seguridad, así como reducciones sustanciales en los tiempos de viaje.

Pocos apuestan por un fracaso con Autopistas de la Prosperidad, el dolor de cabeza podría estar con otras licitaciones en camino que –a juicio de algunos analistas– no cuentan con la calidad de los diseños que sí tienen los paisas.

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