| 5/22/2008 12:00:00 AM

El lado rentable de la creatividad

Detrás de la creatividad existe un enorme potencial económico para Colombia. Para alcanzarlo, es necesario acabar con el mito según el cual arte y negocios no pueden ir de la mano.

Sólo hasta los años 90 el mundo se dio cuenta de la importancia económica de las industrias creativas, es decir, aquellas que hacen referencia a habilidades y talento individual y buscan el bienestar y la creación de empresas y empleo a través del desarrollo de la propiedad intelectual, tales como música, diseño de modas, artes gráficas y editoriales, cine, teatro y arquitectura.
 
Fue el Reino Unido quien lideró este proceso y hoy en día, gracias a su potencial, los países se están preocupando por ligar negocios con creatividad. En Colombia, esta preocupación apenas existe hace seis años y por más que el 2% del PIB es aportado por las industrias creativas, todavía es difícil cambiar la concepción de que arte y negocios son excluyentes.

Prueba de ello es que de las 40 incubadoras que hay en Colombia, solo una está dedicada a impulsar a los creativos colombianos para que logren una visión empresarial de sostenibilidad, es decir, para que sus ideas se materialicen en un producto y se comercialicen de manera rentable.
 
Prana, como se llama la incubadora que ya tiene cinco años de vida, ha incubado 100 empresas que generan una rentabilidad del 25% anual y un total de 500 empleos directos y 1.000 indirectos. Los sectores de joyería, cine y televisión se llevan la mayoría de los incubados con 25 cada uno y los sectores de patrimonio, diseño, editorial y artes escénicas cuentan con los restantes 50. Según Prospección, asesor comercial para Pymes, Prana es la séptima incubadora con mayor contratación del país y la tercera más sostenible.

¿Por qué si las industrias creativas generan cerca de 360.000 empleos, y están conformadas en un 80% por microempresas, no se ha podido explotar su potencial como sí ha ocurrido en el Reino Unido? Para el director y fundador de Prana, Juan Carlos Gaitán, esto se debe a que el apoyo del gobierno es escaso y todavía hay una renuencia a que la innovación se pueda dar desde un proceso creativo y no solo desde un proceso tecnológico, lo cual hace que el financiamiento sea difícil de conseguir.

Por ejemplo, cuando Prana inició operaciones, los recursos para apoyar a los emprendedores provenían más que todo de convocatorias a través del Sena para las 40 incubadoras del país. Pero, desde 2006, esta ayuda se dejó de recibir. De acuerdo con Gaitán, cuando Colciencias asumió la administración de los recursos, las prioridades cambiaron. Por un lado, afirma que Colciencias no tiene como misión el emprendimiento, como sí la tiene el Sena y, por otro, que no considera que una innovación se pueda dar desde el proceso creativo, sino tecnológico. De ahí que esta fuente de financiación se haya restringido.

Lo que en su momento fue un obstáculo, se convirtió en una oportunidad para Prana, ya que la obligó a abrir su espectro y a volcarse en el sector privado que es hoy su principal aliado. Por ejemplo, están trabajando de cerca con el Banco de Bogotá que se ha interesado en la figura de las incubadoras al haber detrás un seguimiento y un plan de negocios sólido.

Los incubados

Los creativos apoyados por Prana son la prueba fehaciente de cómo ideas novedosas se pueden convertir en negocios prósperos. Uno de ellos es Rimbombante, una agencia de mercadeo y publicidad enfocada a medios alternativos, que nació del sueño de su gerente, Alex Torres, de conjugar arte escénico con eventos y publicidad. "Desarrollamos estrategias de marketing en medios alternativos bajo conceptos innovadores para empresas públicas y privadas. Los centros comerciales bogotanos la Gran Estación y San Martín están en nuestra lista de clientes para presentar estrategias de mercadeo a través del teatro", explica Torres.

En el sector editorial está La Calle, una revista dirigida a estudiantes universitarios con intereses culturales. Su director, Henry Mance, cuenta que la iniciativa busca que las personas económicamente vulnerables la vendan evitándose así que pidan limosna. "Desde su creación en 2007, hemos publicado cuatro números, cada uno vende 8.000 ejemplares y contamos con 25 vendedores constantes que antes no tenían trabajo. Hemos publicado cosas como un concurso de los mejores 50 graffitis de Bogotá, entrevistas con famosos y fotos tomadas por recicladores".

Bajo el programa "Cine Joven", Prana viene acompañando iniciativas presentadas por productoras como PatoFeo Films, Dynamo Capital y 4 Direcciones. Gaitán afirma que producir una película cuesta alrededor de unos $3.000 millones, por lo que señala como un éxito la recuperación de la inversión que hizo la película Satanás, producida en conjunto entre PatoFeo Films y Dynamo Capital, así como la que ha hecho la película Perro Come Perro de Dynamo Capital.
 
Por su parte, los proyectos culturales audiovisuales producidos por 4 Direcciones han tenido una gran acogida y, según Gaitán, este año sus ingresos ascenderán a los $500 millones. Richard Decaillet, director y socio fundador de la productora, cuenta que entre los proyectos de 2008 se encuentra El Lado B de la Historia, una serie sobre la historia de la nación colombiana narrada y cantada por una unión de músicos tradicionales como El Cholo Valderrama y cantantes pop como Andrea Echeverri, de Aterciopelados y Goyo y Tostao de Chocquibtown.

Otro ejemplo a destacar es Asjoyería, una asociación que va más allá de idear un diseño bonito y que se ha convertido en uno de los negocios estrella incubados por Prana. Gaitán recuerda que pasaron por un interesante proceso de formación, no solo en plan de negocios, sino también en mejoras de diseño y técnica, que les permite estar preparando hoy colecciones para Nueva York, Londres, Barcelona y Dubai, las cuales les generarán este año ingresos por $50 millones mensuales. Luis Eduardo Abellaneda, presidente de Asjoyería, explica que la asociación busca liderar la globalización de la joyería, ser el eje a nivel social, desarrollando la formación profesional integral, creando fuentes de empleo, mejorando la calidad de los productos y posicionando la imagen para ser reconocidos a nivel nacional e internacional.

El futuro

Sin duda hay un gran potencial económico detrás de las industrias creativas colombianas. Los 40.000 jóvenes egresados, entre 2001 y 2007, de carreras relacionadas con creatividad, y el interés del sector privado de incluir en su portafolio otros negocios rentables como los creativos, podrían hacer que Colombia evidencie un boom en estas industrias. Los procesos en diseño son mucho más ágiles que los tecnológicos y esto los hace recuperar la inversión más rápido y ser, muchas veces, más rentables, explica Gaitán. Lo ideal sería que el gobierno, tal como lo hizo el Reino Unido, apoye a través de capital semilla aquellos sectores en donde hay un mayor potencial.
 
El Sena, la entidad con misión emprendedora por excelencia, es quien debería hacerse cargo de este proceso y ayudar a este segmento a surgir, no solo a través de recursos, sino también con formación que ayude a emprender, algo que las carreras profesionales de este tipo generalmente no enseñan. La tendencia de convertir una idea creativa en una empresa sostenible está revolucionando el mundo de los negocios. Es hora de que Colombia entre en esta corriente.


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