| 8/21/2009 12:00:00 AM

¿El fin de las aseguradoras de salud en EE.UU.?

Ahora que el debate sobre el futuro del sistema de salud en Estados Unidos pasó de la Corte Suprema a las discusiones locales, las propuestas legislativas de los demócratas están bajo la lupa.

Barack Obama ha dicho en múltiples oportunidades, como lo expresó en junio pasado a la Asociación Médica Americana: "si le gusta su doctor, usted podrá conservar su doctor, punto. Si le gusta su plan de salud, usted podrá conservar su plan de salud, punto. De todas formas, pase lo que pase, nadie se los va a quitar". Las afirmaciones del presidente de Estados Unidos pueden reflejar lo más deseable, pero no necesariamente son realizables, debido a las disputas políticas que giran en torno a uno de los asuntos más álgidos de la actual agenda de Obama.

La legislación propuesta no les exige a las aseguradoras y prestadoras de salud continuar ofreciendo sus servicios. "La sentencia aprobada por la Corte Suprema de ese país define estándares detallados de cobertura de salud 'aceptables', con 'beneficios esenciales' y co-pagos permisibles", como anotó el diario The New York Times en un análisis a dicha sentencia.

La legislación aprobada puede tener implicaciones importantes para las personas que contratan sus servicios de salud con entidades privadas, porque sus políticas están exentas de los nuevos estándares, pero la cobertura que ofrecen puede no ser viable por mucho tiempo, dado que las aseguradoras no podrán incorporar nuevos beneficios o afiliar más usuarios.

Las propuestas de los demócratas de crear un plan de salud gubernamental que compita con las ofertas privadas han sido fuertemente cuestionadas por los republicanos. Ellos argumentan que un plan como este sacaría del negocio a las aseguradoras privadas y llevaría a la socialización de la medicina, a lo que los demócratas han respondido que buscan un único sistema con actores públicos y privados.

Por ahora, las críticas de los republicanos han sido calificadas de exageradas, pues el grueso de la legislación requiere de la existencia de planes de salud privados, sujetos a la regulación federal; es decir, a las modificaciones que las autoridades locales de salud de cada uno de sus estados decidan incorporar.

La eventual desaparición de aseguradoras privadas está todavía por decidirse y dependerá, en gran medida, de las tarifas y bonos que se otorguen a los proveedores de salud. Por ahora, el plan de Obama seguirá en el limbo. Para obtener el apoyo de los dos partidos para su revisión, algunos demócratas han propuesto la figura de cooperativas privadas de salud, sin ánimo de lucro, en lugar de un plan público que compita con las aseguradoras privadas.

El Congreso de Estados Unidos ha estimado que la propuesta actual incrementaría a 162 millones, en 2016, el número de beneficiarios de servicios de salud en ese país -3 millones más de los que lograría incorporar con la legislación actual-. Las presiones seguirán por parte de los privados interesados en que el sistema de salud continúe tal y como está hoy, haciendo lobby entre los republicanos; mientras los demócratas, con Obama a la cabeza, continuarán en su esfuerzo por lograr el acceso generalizado a servicios de salud de sus ciudadanos.

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