| 11/12/2015 12:00:00 AM

El colombiano que le puso color a la música electrónica en 40 países

Un colombiano creó uno de los principales festivales de música electrónica en EE.UU. y ahora dirigirá una gran promotora en ese país. Su meta: reinventar el negocio.

Si alguien quiere saber de rumba electrónica debe preguntarle a Sebastián Solano. Este colombiano emigró a Estados Unidos con su familia a los 15 años, y en 2006, cuando estaba en la universidad, creó con su hermano y dos compañeros universitarios Life in Color, un exitoso festival de este género que hoy hace presencia en 40 países.

Una tradición que existía entre los jóvenes de Tallahassee, Florida, le dio la idea de iniciar un lucrativo negocio, luego de ver cómo las rumbas combinaban el baile al ritmo de la música electrónica con el disparo de pintura a chorros entre los asistentes, que vestían camisetas blancas.

“La pasábamos increíble porque toda la gente vestía de blanco y se divertía al ritmo de la música, y ese fue un momento mágico porque se me prendió el bombillo y me di cuenta de que esta era una experiencia que podría convertirse en un buen negocio si se llevaba a otro nivel”, recuerda Solano.

Ese ‘otro nivel’ al que se refiere lo logró después de organizar con su grupo base una serie de fiestas que comenzaron con 500 a 1.000 invitados y posteriormente se convirtieron en eventos con asistencia entre 7.000 y 20.000 personas. Las inversiones en escenografías sofisticadas, artistas importantes, luces, láser y pistolas con pintura de última tecnología les permitió a estos emprendedores posicionarse en el ámbito universitario.

Su sueño fue creciendo y con sus socios empezaron a realizar un tour por 30 ciudades de Estados Unidos, donde se llevaron gratas sorpresas como en Nueva York, donde en un minuto lograron vender 7.000 boletas.

El éxito del modelo desarrollado dentro de Estados Unidos lo replicó en el exterior a finales de 2010, cuando Life in Color empezó a realizarse en otros países y los viajes comenzaron a multiplicarse. En 2012 ya el grupo hacía fiestas en 35 países, con notable éxito económico.

Esta transformación de una tradición de entretenimiento en un exitoso emprendimiento llevó a que en 2012 el grupo SFX Entertainment, considerado el mayor productor de eventos y entretenimiento de música electrónica, le hiciera una oferta por su compañía. En ese momento, SFX, fundada por el reconocido empresario musical Robert Sillerman, había iniciado una estrategia de compra de varias compañías relacionadas con la cultura de la música electrónica.

Además de Life in Color, SFX adquirió otras compañías especializadas en festivales musicales como iMotinon, Totem, Mundo Event, Disco Donnie Pressent, así como también a la promotora holandesa ID&T.

Tras la compra, Solano, un gran admirador de bandas como Coldplay, Iron Maiden y Metallica, sigue siendo el CEO de Life in Color e integrante del directorio de SFX Entertainment, donde participa en decisiones estratégicas.

Aunque la vida se ha vuelto mucho más intensa para este colombiano de 31 años, por la cantidad de viajes, conferencias, giras de negocios y reuniones con artistas, siempre tiene tiempo para el fútbol, deporte que sigue y practica a diario. Solano asegura que esta es una etapa increíble en su vida profesional, por los enormes desafíos.

Su talento acaba de ser reconocido por el directorio de la compañía, que lo nombró a comienzos de noviembre CEO de ID&T para Norteamérica, la compañía que maneja festivales como TomorrowWorld, Mysteryland y Electric Zoo.

La llegada de este colombiano a ID&T Norteamérica se da en momentos de grandes cambios. La firma, fundada en Holanda hace 25 años, es considerada una verdadera ‘vaca sagrada’ en el negocio de los festivales de música electrónica en Europa, como quiera que TomorrowLand, uno de sus eventos, fue en 2014 el festival más grande, al convocar a cerca de 400.000 participantes.

Pero su tarea no será fácil, porque el crecimiento del portafolio de SFX Entertainment ha generado retos adicionales, en especial en el mercado norteamericano, donde este año enfrentó una crisis con la organización del evento TomorrowWorld –en septiembre pasado–, durante el cual los asistentes se quejaron por los problemas logísticos generados por las fuertes lluvias, que no estaban en los pronósticos de nadie.

Solano tendrá que reinventar el negocio en Estados Unidos, que enfrenta desde la feroz competencia por el negocio de eventos y festivales musicales, hasta las expectativas de un público cada vez más joven que pide más y ya no se conforma con los espectáculos tradicionales. Un reto que le pone color a la rumba.
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