El eslabón perdido

| 11/29/2002 12:00:00 AM

El eslabón perdido

La tecnología y la eficiencia en costos determinan la competitividad de este sector. Es necesario crear la cadena productiva en Colombia.

Si bien la industria de los electrodomésticos en el país se remonta a hace más de 70 años, la cadena productiva del sector está por constituirse y hay premura para que se cree.



El contrabando, el dumping y las políticas de apoyo de gobiernos extranjeros a sus fabricantes son factores que le restan competitividad a la industria nacional.



Los fabricantes nacionales y extranjeros, los ensambladores, los proveedores de partes, los operadores logísticos y los comercializadores son los grandes protagonistas de la cadena de electrodomésticos, la cual incluye grandes esfuerzos de procesos productivos de electrónica y metalmecánica.



El negocio se concentra en tres líneas claramente definidas: la línea blanca (neveras, cocinas), la línea marrón (televisores, equipos de sonido) y enseres menores (licuadoras, planchas eléctricas).



La línea blanca, que representó el 79% de las exportaciones durante el 2001, es la más desarrollada y en la que las capacidades de la industria local permiten agregar valor. En la línea marrón, donde las exigencias en investigación y desarrollo, electrónica y alta tecnología son claves, la fabricación nacional es marginal y el rubro exportable no supera el 1,5%.



Radiografía de la cadena



De aquí que la línea blanca, que vende en la actualidad un poco más de US$400 millones y se la disputan los productores nacionales, como Haceb, Mabe, Challenger, Inducel, entre otros, y extranjeros, como Whirpool, General Electric, LG Electronics, Daewoo y Samsung, sea la base para la estructuración de la cadena. En el sector, hay fábricas integradas verticalmente que producen sus propios insumos de plásticos, tornillos y maderas, mientras que otras dependen de proveedores de partes, lo que ha generado que a su alrededor haya microfábricas especializadas en cierto tipo de insumos. Aún así, hay una alta dependencia de las importaciones de componentes que requieren alta tecnología, eléctricos y electrónicos, así como de otros insumos. Esto porque en la región andina no se produce la lámina de acero que utilizan las neveras, algunos plásticos especiales como el ABS ni los compresores, lo cual se traduce en una pérdida de competitividad frente a otros países de la región.



Sin embargo, los fabricantes nacionales siguen haciendo esfuerzos en modernización de procesos productivos. Las empresas de refrigeración han hecho cuantiosas inversiones para que los productos tengan un consumo eficiente de energía y utilicen sustancias que no afectan la capa de ozono.



Un ejemplo de esto es la nueva fábrica de Haceb en Copacabana, Antioquia, que involucró una inversión de más de US$20 millones y ofrece una de las más modernas tecnologías en Latinoamérica en las líneas de refrigeración, calefacción y cocción.



Los eslabones de mercado



El final de la cadena de electrodomésticos también se ha fortalecido. En los últimos cuatro años, el sector ha cambiado gracias a la lucha contra el contrabando. Los líderes mundiales en producción de electrodomésticos, en especial de la línea marrón, entraron al país directamente para apropiarse de las riendas de su negocio. La comercialización informal, que alcanzaba en 1997 el 70% de las ventas, hoy representa menos del 30%.



La realidad es que la industria nacional funciona desde hace más de 4 años en uno de los mercados más competidos, en el cual la oferta de productos importados mantiene una fuerte y creciente presencia, y los niveles de protección arancelaria alcanzan máximo el 20%, muy por debajo de lo de otras industrias similares. Aún así, el mercado de electrodomésticos en Colombia es uno de los más atractivos en la región andina por su alto potencial, el cual se estima en cerca de US$1.000 millones anuales, mientras que en Perú es del orden de los US$600 millones, en Ecuador de US$350 millones y en Bolivia de US$100 millones. Esta potencialidad prende las alarmas sobre la verdadera necesidad de agruparse y desarrollar aquellos eslabones, como el de los insumos, que tienen una gran debilidad. Parte de estos esfuerzos deben concentrarse en mejorar el acceso a insumos, y a la constitución de clusters de todos esos pequeños productores de electrónica que podrían sustituir parte de las exportaciones con desarrollos locales.







Oportunidades

Las alianzas estratégicas de los fabricantes nacionales con los dueños de la cadena en el mercado mundial se empiezan a desarrollar. La capacidad instalada de nuestro país solo se está utilizando a la mitad, con lo cual puede ofrecer, sobre todo a productores estadounidenses, una mano de obra barata y unas condiciones de infraestructura y geografía interesantes para desarrollar su producción.

Más del 45% de los componentes y partes necesarios para proveer la industria nacional de línea blanca son importados. De aquí que el desarrollo de tecnologías para la producción de insumos especializados, como cauchos, muebles, tornillos, vidrios y componentes electrónicos, pueda ofrecer una oportunidad ante la industria nacional, e incluso para proveer la cadena mundial.

Desarrollar los mercados vecinos, gracias a los beneficios arancelarios y a las eficiencias logísticas que se pueden lograr en la región.

En Colombia hay un gran número de mipyme que trabajan la electrónica independientemente, pero que, trabajando como cluster, podrían desarrollar componentes electrónicos y suplir la importación.



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