| 8/17/2007 12:00:00 AM

El efecto del crédito

¿Qué hay de cierto y qué de falso en el desplome de las ventas en junio y julio por efecto de la restricción al crédito de consumo?

Aprincipios de agosto, los resultados de sondeos informales parecían mostrar que la desaceleración de la economía colombiana era un hecho. Se mencionaba una baja en ventas en grandes compañías de consumo masivo de bebidas, de alimentos, de artículos de aseo personal, en las cadenas de hipermercados y en los centros comerciales. Se le atribuía el descenso a la reducción del crédito de consumo, que había sido muy marcada en los últimos meses. No se tenían muchas más explicaciones a mano.

Sin embargo, con el paso de las semanas, comenzó a conformarse un escenario paradójico: la desaceleración del crédito no afectó seriamente el consumo, ni siquiera el de los bienes que usualmente se compran a plazos. Las ventas de vehículos, de muebles para oficina, de electrodomésticos, de calzado y de vestuario, se mantuvieron sin mayor cambio. Entonces, ¿qué pasó?

El frenazo del crédito
Ciertamente la desaceleración del crédito de consumo fue grande. Los cálculos del Banco Caja Social Colmena (BCSC) muestran que, en abril y mayo, los desembolsos acumulados crecían al 50% anual pero en julio bajaron al 31%. Por su parte, los desembolsos de tarjetas de crédito crecían por encima de 30% en abril, y en mayo solo crecieron 10%, aunque de nuevo regresaron a 25% en junio.

Naturalmente, tasas de 30% ó de 25% no son reducidas, pero muestran un cambio en las condiciones del mercado financiero, por una combinación de factores de demanda y de oferta.

Del lado de la demanda, el aumento de las tasas de interés redujo la utilización de cupos de tarjetas y de créditos. El interés corriente que certifica la Superintendencia Financiera, que es un promedio ponderado de los tipos de interés del mercado, pasó de 16,76% efectivo anual para el periodo abril-junio a 19,01% para julio-septiembre.

Pero según los expertos, como Dayro Estrada, director del departamento de estabilidad financiera del Banco de la República, la merma en los desembolsos obedece más a un problema de oferta: los bancos están restringiendo el acceso a los créditos.

Con él coincide Elsa Patricia Manrique, gerente de planeación de BCSC. "Todos los bancos están restringiendo el acceso al crédito a personas sobreendeudadas. El índice de negación ha aumentado", explica. Asimismo, el deterioro de los indicadores de cartera de consumo movió a las entidades a ajustar sus políticas de administración de riesgo. La proporción de cartera vencida dentro de la cartera total, que en diciembre de 2005 estaba en un mínimo de 5,8%, superó la barrera del 7,5% en marzo último (ver gráfico). El deterioro en la cartera fue mayor en las entidades que más crecieron en préstamos de consumo, en las que no administran habitualmente crédito masivo y en las que trataron de colonizar segmentos más riesgosos.

La analista económica de Bancafé, Paola Santillana, concuerda con la tesis de la oferta. "Los bancos están menos dispuestos a prestar. Aunque hay liquidez, ya no es la misma de comienzos de año"dice. Además, señala que las entidades financieras están volviendo a crecer su actividad de inversiones, como ocurrió durante la crisis de fin de siglo y hasta hace un año.

¿Sin consecuencias?
Con todo, el efecto del crédito sobre el consumo no fue dramático. Las encuestas de ACNielsen, que muestran las ventas de los bienes de consumo masivo empacados, señalan que la tasa de crecimiento de las ventas de este tipo de bienes se está afirmando en una cifra cercana al 5,4% (ver gráfico). ¿Es una buena noticia? Tal vez no, si se compara con las tasas de aumento de 7,2% de enero, pero para los estándares históricos nacionales sigue siendo un año bueno.

Las caídas en ventas en junio y julio no son particularmente pronunciadas y obedecen a un patrón estacional. En estos dos meses siempre hay un bajón en los volúmenes. En vacaciones se crean canales informales de distribución, almacenes temporales que abastecen las playas y los sitios de descanso y que desinflan las ventas de los supermercados y las tiendas que encuesta ACNielsen. La ralentización de los meses de vacaciones este año está más o menos dentro de lo esperable para la época.

Hasta ahora, las ventas de electrodomésticos no se han reducido. En Carrefour es una de las categorías más activas y en Alkosto y K-tronics no han notado ninguna desaceleración, en particular porque los precios siguen siendo bajos. En bebidas reportan fuertes aumentos frente al año anterior, en particular en el caso de Alpina que ha estado muy activa en innovación de producto, gestión en punto de venta, publicidad, BTL, promociones al consumidor y a los clientes y participaciones en eventos.

En algunos casos, porque la tasa de interés no importa mucho en la decisión de compra, o porque hay una restricción menor en la oferta. Las ventas de vehículos, que crecen más que el crédito desde comienzos de 2005, no aflojaron. "Este año el mercado se estabilizará en 14.000 unidades mensuales. El año pasado se vendían 11.500 unidades al mes", dice Juan Manuel García de la firma Econometría. Hasta julio, las ventas en unidades crecían 42%. Los estudios de Econometría muestran que estas dependen del ingreso y de la tasa de cambio pero no del crédito. Los carros nuevos se compran con el dinero de los usados y, como lo reporta la Dian con alguna preocupación, cada vez más en efectivo.

La base de la pirámide
Detrás de la paradoja del poco efecto del crédito, hay una consecuencia que sí se mantiene y que puede ser una de las transformaciones más profundas del mercado colombiano. En 2007, el mayor crecimiento del gasto de los hogares está en las clases baja y media. Mientras los gastos de estos grupos crecen 8% anual, los de clase alta aumentan 7% y los de clase media alta 5%. "Es un crecimiento más sólido en los estratos donde hay más gente", explica Pedro Manosalva.

Hacia el futuro, la inclusión de este grupo en el consumo podría conservarse, no solo porque las empresas están diseñando formas para facilitar las compras en estratos bajos, sino porque el ingreso no parece muy amenazado. La encuesta de Fedesarrollo sobre empleo muestra que al menos en los próximos tres meses no se prevé ningún aumento en el desempleo. Podría haber alguna inestabilidad en los funcionarios de rangos altos en las entidades públicas oficiales después de las elecciones, pero esto es un asunto menor.

La entrada de este grupo cambia las condiciones para los empresarios, porque se trata de un segmento más sensible a los precios. Ya se había probado que los bienes de la canasta ACNielsen son supremamente sensibles al precio. En ese sentido, el aumento de precios que se observa en la gráfica, muy seguramente inducirá una baja en la tasa de crecimiento del consumo de alimentos, bebidas y artículos de aseo. La sensibilidad aumentará con la llegada de más productos a la 'base de la pirámide' y las droguerías y los supermercados caros seguirán perdiendo participación en el mercado.

Ya hay algunas pruebas informales. En julio, el volumen en las trece centrales de abastos más grandes del país creció 3,9% con respecto a junio. Pero en las dos centrales de Medellín, la Mayoritaria y la minorista Coomerca, ya se presentaron bajas de ventas de -0,9% y -1,5% respectivamente. Dicha capital es la que más aumentó su inflación en el último año. De una inflación anualizada de 3,24% en julio de 2006, pasó a 6,49% en julio de 2007.

Los rezagos entre aumento de precios y baja de consumo son normales. Pedro Manosalva, de ACNielsen, recuerda que aunque los indicadores de la economía colombiana se habían deteriorado en 1998, la crisis solo afectó el consumo a partir de 1999, seis meses después del problema macroeconómico.

La solución a la paradoja del mercado nacional parece estar en que la restricción del crédito está siendo compensada con la entrada de más compradores de estratos bajos al mercado y, por ahora, solo los aumentos de precio parecen ser la amenaza real al comportamiento futuro del consumo.
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