| 9/1/2006 12:00:00 AM

El dorado El viaje apenas comienza

El cierre de la licitación para modernizar el principal aeropuerto del país es solo el despegue de un proyecto que aún debe definir diseños y carta financiera.

Luego de interminables meses de tejemaneje que despertaron críticas y pasiones entre participantes y observadores, la concesión del aeropuerto de Bogotá, el tercero más importante en Latinoamérica en tráfico de pasajeros y el primero en movimiento de carga, fue para un equipo de nueve grupos de ingeniería de Colombia y un socio suizo, bajo el nombre de consorcio Operadora Aeroportuaria Internacional, Opain.

"Este es un negocio de colombianos para colombianos. La gestión y administración financiera del proyecto y luego de la terminal está en manos nacionales. Todo para ofrecer un aeropuerto para los próximos 50 años", afirma Luis Fernando Jaramillo, representante legal del consorcio.

A pesar de los problemas, la calificación al proceso de licitación es que fue transparente y dejó buenos resultados. "El gobierno hizo un enorme esfuerzo por la transparencia y avanzó en el tema de concesiones. Aunque se debe mejorar el hermetismo que este tipo de mecanismos requiere, es claro que vamos en la dirección correcta, corrigiendo algunos errores", expresó Juan Emilio Posada, representante de Stratis, una de las proponentes vencidas.

Ya se despegó en este viaje de modernización de Eldorado; pero el rumbo no está del todo claro, pues como lo dijo el mismo Jaramillo, "no hay nada 100% decidido en el diseño", lo mismo en lo financiero: sin diseño definido no se sabe con exactitud cuánto costará ni cómo se financiará la obra. "Nosotros seguimos en contacto con la Aerocivil, también seguimos charlando con las aerolíneas, la Alcaldía de Bogotá… buscaremos que el diseño final llene las expectativas operativas y en su impacto en la ciudad".

Como en todo viaje, después del despegue lo importante es que el avión no tenga percances. Eso significa que lo acordado no se caiga luego de que el aeropuerto se entregue en diciembre próximo. "En estos contratos, hay que vigilar que no cambien las reglas de juego en el camino. En cinco años de aquí a la entrega de la obra terminada, pueden pasar muchas cosas. Que se intente renegociar términos para mejorar el margen del concesionario, por ejemplo, sobre todo cuando estamos hablando de un margen tan agresivo como el 46,16% de ingresos para el gobierno", comenta un experto que no quiso ser identificado.

Los analistas coinciden en que se debe vigilar muy bien la obra para no repetir errores del pasado, como los protagonizados por Comsa, y que los cambios de diseño que se planteen no sean una forma de reducir costos a favor del concesionario.

También se ha puesto sobre la mesa, por parte de Avianca principalmente, que se debe tener cuidado en los precios en la terminal aérea. Jaramillo dice que "la tasa está sujeta al IPC, y el impuesto no lo manejamos nosotros. En los locales, parqueaderos y otros espacios, aplicaremos tarifas de mercado".

Sobre el aterrizaje de este proyecto, se puede decir que todos esperan un aeropuerto moderno, ágil para los pasajeros, que facilite el tránsito por él. "Un lugar consciente de que sus clientes son los pasajeros, no los aviones", dice Juan Emilio Posada. Y cabe anotar, un aeropuerto que dure 50 años eficiente, no solo en pie.
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