El debut de Apple

| 5/27/2003 12:00:00 AM

El debut de Apple

Con el lanzamiento de iTunes Music Store, Apple pretende ser el promotor de la reconciliación entre la industria de la música e internet.

La batalla entre la industria musical y el desarrollo de internet parece una historia sin fin. Para las grandes disqueras, internet es la responsable de la crisis que atraviesan (la industria lleva tres años seguidos decreciendo), pues ha gestado programas ilegales que permiten a sus usuarios compartir canciones sin tener que sacar un solo peso de su bolsillo.

Definitivamente, las productoras de discos tienen razones de sobra para estar preocupadas. Se estima que hoy más de 70 millones de personas utilizan programas ilegales como Kazaa, Grokster y Morpheus. El consumidor ya se acostumbró a tener a su disposición una colección de música inimaginable y, lo mejor de todo, gratis.

Ahora, sin embargo, la historia puede cambiar para siempre. El pasado 28 de abril nació una luz de esperanza para la tan anhelada recuperación del negocio de las grandes disqueras. Steve Jobs, el visionario CEO de Apple, quien logró sacar a la empresa de su crisis enfocándose en la innovación en diseño y aplicaciones, acaba de lanzar al mercado el iTunes Music Store, un servicio digital legal que ofrece música de todas las grandes marcas de la industria por internet. El producto promete revolucionar para siempre la forma en que se vende la música en el mundo.



De Napster a iTunes

Luego de ganar la batalla legal contra Napster, el primer servicio para compartir archivos y que en su momento cúspide llegó a los 20 millones de usuarios, la industria de la música no había podido ofrecer a los usuarios de la red un servicio con características similares a precios cómodos. Universal y Sony lanzaron al mercado Pressplay y AOL Time Warner, EMI, BMG y RealNetworks crearon MusicNet. Estos servicios nacieron llenos de equivocaciones. En vez de transmitir la propiedad de las canciones a los usuarios, les alquilaban el servicio de "descargar" canciones a sus equipos por una suscripción mensual. Las canciones solo podían ser descargadas a un computador y no podían ser grabadas a CD ni descargarse a equipos portátiles de MP3 (no obstante, las ventas de estos equipos llegaron a 1,6 millones de aparatos el año pasado). Si la cuota de suscripción no era pagada, las canciones desaparecían del equipo. Peor aún, los servicios competían entre sí, por lo cual Pressplay solo ofrecía canciones de sus dueños y lo mismo hacía MusicNet.

Como era obvio, los usuarios no encontraron un valor agregado en estas nuevas aplicaciones y, en consecuencia, quedó abierto el espacio para el desarrollo de nuevos sistemas ilegales que, a diferencia de Napster, no operaban sobre un servidor central sino de manera descentralizada, por lo cual difícilmente podían ser perseguidos por la ley. La industria respondió tratando de mejorar su servicio. Pressplay y MusicNet se licenciaron mutuamente sus catálogos y ahora permiten "quemar" determinadas canciones a CD. Sin embargo, la estrategia no ha dado los resultados esperados. Aunque aún no hay cifras oficiales de número de suscriptores, se afirma que no alcanzan los 225.000.

Ante un panorama así, pocos auguraban buenas noticias para la industria. Pero, ahora, con la llegada de iTunes Music Store reviven las esperanzas. El sistema es el primero legal que ofrece una completa colección musical y brinda a los consumidores la libertad para hacer con su música lo que quieran. Por solo US$0,99, el usuario compra la canción de su agrado entre una colección de más de 200.000 títulos. No hay que pagar cuota de suscripción mensual y los usuarios pueden escuchar una prueba de 30 segundos de cualquier canción. Las canciones vienen codificadas en un formato especial denominado AAC que ofrece una calidad superior a la de los MP3 y ocupa menos espacio en disco. Por ahora, el sistema solo funciona para los usuarios de equipos Apple. Jobs, sin embargo, afirma que para finales de este año el sistema será compatible con los programas del sistema operativo Windows.

En la primera semana de funcionamiento, según Apple, más de un millón de canciones han sido descargadas en iTunes Music Store. Jobs, además, logró lo que para muchos era imposible al convencer a todas las disqueras grandes de ofrecer sus productos. Jobs ha sido el único que ha logrado transmitirles confianza y credibilidad con este proyecto y las disqueras lo ven como una buena manera de asegurar algo de ingresos (de los US$0,99, US$0,65 van a manos de las disqueras). El sistema, además, previene la piratería pues solo permite bajar una playlist específica de canciones máximo 10 veces en un CD grabable. Así mismo, las canciones vienen codificadas con una clave especial por lo cual solo pueden ser escuchadas en tres computadores, eliminando así la posibilidad de que terminen siendo compartidas por muchos computadores.



La batalla continúa

La industria ve con optimismo este nuevo paso y a este sistema seguramente le seguirán muchos más similares. Mientras se comprueba su éxito, sin embargo, las disqueras seguirán empeñadas en combatir los servicios ilegales que ahora se encuentran en el mercado. Aunque la batalla legal contra Kazaa, Grokster y Morpheus aún no ha dado resultado por la naturaleza descentralizada de estos sistemas, ahora la meta será combatir directamente a los usuarios de ellos. En abril pasado, la Recording Industry Association of America, RIAA, que agrupa a las mayores disqueras en Estados Unidos, ganó una demanda por US$17.000 contra 4 estudiantes universitarios usuarios de estos sistemas. En el mismo mes, la RIAA anunció que iniciará una campaña publicitaria con mensajes de internet para llamar la atención de los usuarios sobre el castigo legal al que se hacen merecedores al utilizar estos sistemas. Al parecer el miedo será la nueva estrategia de la industria.

Para muchos, esta decisión puede ser equivocada pues la industria está peleando con sus potenciales consumidores. Otros alegan que su verdadero problema no radica en la aparición de internet, sino en la situación general de la economía, la llegada de otras formas de entretenimiento como el DVD y la falta de una estrategia agresiva de la industria. En 2002, se lanzaron 33.000 títulos, 14% menos que en 1999. Con menos opciones es más factible que la demanda también caiga.

Por ahora, todas las baterías están enfiladas para atacar los servicios ilegales. La industria combatirá la piratería y los consumidores ya encontrarán alternativas inteligentes a los sistemas ilegales con servicios como el de iTunes Music Store. Al fin, la tecnología desarrolló un producto que satisfaga a la industria de la música. En el futuro seguramente muchos seguirán los pasos de Apple con servicios similares y, tal vez, mejores. Para Apple, entretanto, esta representa una oportunidad inmejorable para aumentar su penetración en el mercado y diversificar su línea de negocios hacia otros productos de mayor rentabilidad. El mercado ahora está a la expectativa.
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