| 7/18/2008 12:00:00 AM

El debate por el Espectro

Para crecer, las empresas de telecomunicaciones están tras un mayor espacio en el espectro. Pero, como es un recurso escaso, se han generado tensiones.

La gran autopista que utilizan las telecomunicaciones, la radio y la televisión para llegar a los consumidores, se está quedando pequeña frente a los desarrollos que quieren hacer los distintos operadores en sus negocios inalámbricos y móviles.

El espectro electromagnético, como se llama esta autopista, está repartido por bandas de frecuencias por donde las empresas de estos sectores transmiten sus señales, al igual que otras como las Fuerzas Armadas que manejan temas de seguridad. Con la evolución de los servicios de telecomunicaciones y televisión, así como con las nuevas tecnologías, el espectro se convierte en la variable crítica de éxito para desarrollar los negocios.

¿Por qué? Hace diez años, el principal negocio en telecomunicaciones era la larga distancia y la telefonía fija era el activo más preciado de las compañías. Hoy en día, el potencial de negocios se encuentra en la banda ancha, que hasta el momento se ha desarrollado por redes fijas, pero que tiene un gran futuro en las inalámbricas y móviles. Mientras por su naturaleza las compañías de celulares han crecido en sus redes móviles, las empresas tradicionales de telecomunicaciones se han desarrollado principalmente a través de sus redes fijas de cobre, con las que han desarrollado sus negocios de banda ancha de acceso a internet que complementan con servicios de telefonía y televisión. Sin embargo, ahora también quieren entrar al negocio de la banda ancha móvil con la tecnología de Wimax que el Gobierno les asignó hace dos años, y para eso necesitan espectro.

Las empresas de móviles –Comcel, MoviStar y Tigo– han sido más activas a la hora de pedir al Ministerio de Comunicaciones mayor espacio para usar espectro y poder desarrollar sus negocios, mientras que las de telecomunicaciones tradicionales, que también están interesadas, han ido más lento. “Aunque la ETB ha sido cautelosa en las decisiones sobre la red de banda ancha inalámbrica, hemos retomado el proceso y es clave en nuestro plan estratégico”, dice Fernando Panesso, presidente de ETB.

Mientras los jugadores hacen sus apuestas, el Ministerio de Comunicaciones adelanta varias tareas. Está depurando el espectro para liberar espacio; analiza las peticiones de las empresas –en las próximas semanas se conocerán las respuestas y la política a seguir– y tramita en el Congreso el proyecto de ley de Tecnologías de la Información para desarrollar este sector y crear la agencia del espectro que lo administre. El proyecto ya pasó por la Cámara y entra al Senado.

Los intereses de las compañías por colonizar nuevos negocios y segmentos hacen que un mayor espacio en el espectro sea fundamental para su estrategia. “En el mercado colombiano, con un alto nivel de penetración del servicio móvil, la competencia se está dando y se dará en servicios que deben aportar valor a los clientes. Desde esta óptica, los servicios de datos requieren de mayor espectro que los de voz, estando en una relación 4 a 1”, dice José Astigarraga, presidente de Tigo en Colombia.

Así, las empresas han empezado a dinamizar sus inversiones sobre la banda ancha móvil. Comcel, por ejemplo, fue el primer operador que lanzó tercera generación (3G) en su servicio y está ofreciendo internet móvil. “Ya estamos en 13 ciudades, con una inversión superior a los US$300 millones. Si tuviéramos más espectro podríamos dar mayores cubrimientos en zonas rurales, evitar la contaminación visual con las radiobases y avanzar en el desarrollo de la banda ancha móvil con mayores inversiones”, dice Adrián Hernández, presidente de Comcel.

“Lo difícil es conciliar la estrategia de crecimiento de las empresas y sus legítimas pretensiones de competir, con un bien escaso”, dice el consultor Germán González. El espectro es limitado y de su administración depende el desarrollo del sector, pues las adjudicaciones son por diez años y los desarrollos tecnológicos cambian rápidamente, así que una decisión que se tome hoy puede no tener vigencia en algunos meses. Por eso, el margen de error del Ministerio es limitado. “El Ministerio no puede improvisar”, dice enfáticamente María del Rosario Guerra, ministra de Comunicaciones.

La importancia del tema es cada vez mayor. “En el corto plazo veremos un crecimiento no solo del comercio electrónico (e-commerce) sino del mobile commerce. Muestra de ello es el crecimiento en el tráfico de datos empresarial, con tasas entre el 30% y el 40% anual en la última década. Mayores anchos de banda permitirán el desarrollo de nuevos negocios”, dice el abogado Sergio Michelsen, de la firma de abogados Brigard & Urrutia. Esto motivará a nuevos actores (como productores de contenidos, por ejemplo) a entrar al mercado y aumentar los servicios. “En el largo plazo, un buen manejo del espectro permitirá adaptarnos a las nuevas tecnologías que vienen en camino”, puntualiza Michelsen.

Por eso, las estrategias y necesidades del mercado van a ser definitivas al tomar decisiones. “La banda ancha se va a desarrollar fija y móvil, con segmentaciones. Para algunos, la banda ancha fija será necesaria y otras aplicaciones de banda ancha serán móviles por la naturaleza de los usuarios y porque las zonas alejadas serán más fáciles de atender con móvil. Las empresas de telecomunicaciones tradicionales tienen que segmentar sus mercados y llevar productos de mayor ancho de banda, que la banda ancha móvil no podrá dar”, dice Alfonso Gómez, presidente del Grupo Telefónica en Colombia. “Pero si queremos que Colombia se desarrolle en banda ancha móvil, necesitamos más espectro”, agrega.

Una de las variables está relacionada con el precio que tendrán que pagar las empresas por el espectro. Por cada MHz, en tres bandas de frecuencia diferentes, cada año tendrían que pagar entre US$800.000 y un poco más de US$900.000 (ver tabla). “El manejo del espectro no se debe hacer con ánimo fiscalista. No es el que más plata dé porque eso es muy riesgoso y el consumidor termina pagando”, dice González.

Los retos y tensiones

Según cálculos del Ministerio, con la limpieza y la reubicación de jugadores en el espectro electromagnético, podrán quedar liberados en el corto plazo unos 60 MHz, en diferentes bandas. Además, con la televisión digital y la definición de su estándar se podrá optimizar el uso del espectro, así que con la misma cantidad de espectro que se utiliza hoy para un canal de televisión, se pueden manejar tres o cuatro canales, lo que significaría un ahorro de espectro en más de 100 MHz.

Mientras el Gobierno decide ya se han empezado a generar tensiones. La primera está en la asignación. Mientras para Comcel se debe otorgar espectro de acuerdo con el número de usuarios que tienen las empresas, para Tigo no puede estimarse solo sobre esta base, sino que debe realizarse de forma que asegure a los operadores la oferta no solo de los servicios de voz, sino de los servicios de datos.

En la puja también ha terciado ETB. “Los operadores móviles tienen la errada percepción de ser los únicos dueños del espectro en Colombia. No podemos dejar que se cree un monopolio en la banda ancha inalámbrica”, agrega Panesso, de ETB, que busca ahora desarrollar su negocio de internet inalámbrico fijo y móvil.

La segunda gran tensión está por el techo del espectro. En Colombia, según la regulación, cada empresa móvil tiene un techo de 40 MHz. Sin embargo, buscan ampliaciones, como las tienen en otros países que van desde 50MHz hasta 80 MHz. Según cálculos de Telefónica y Comcel, las empresas celulares en Colombia se ubican entre las que reciben menos espectro asignado en la región.

La tercera tensión es por la depuración del espectro, pues mover a empresas les puede significar inversiones adicionales para ajustarse a las nuevas frecuencias. Para Alfonso Gómez, se podrían utilizar recursos del fondo de telecomunicaciones para facilitar estos movimientos. Otros plantean la posibilidad de que quienes tengan hoy espectro lo negocien con los interesados en ampliar sus coberturas. Tanto Comcel como Telefónica coinciden en que no sería adecuado, porque podría prestarse para especulación.

Las tareas del Ministerio no serán fáciles. “Tenemos varios retos: culminar con éxito la limpieza del cuadro nacional de frecuencias, asegurar que el proceso de asignación del espectro responda a desafíos tecnológicos futuros y que se use para la ampliación en zonas rurales y marginales, y definir la institucionalidad del sector”, dice la ministra Guerra.

Este tema no da espera y el país debe avanzar con urgencia. De lo contrario, podría rezagarse en la banda ancha móvil en el momento en que todos los países están saliendo del partidor por igual. El factor tiempo es definitivo.
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