| 2/12/1999 12:00:00 AM

El beso francés

Los franceses están llegando con fuerza a Colombia. Sólo en la última década han entrado 30 grupos, algunos de los cuales están entre los más grandes del planeta.

Francia, la cuarta economía mundial, ha puesto sus ojos en Colombia. ¿La razón? Los franceses se han ido quedando sin espacio para competir en su propia tierra y la consolidación de la unión europea inundó la región de nuevos y duros competidores en mercados que ya han alcanzado su madurez y en los que es muy difícil competir.

¿La salida? Mirar el resto del mundo. Primero apuntaron hacia sus vecinos de Europa del Este, pero los resultados no fueron los esperados. Después intentaron con el gran mercado asiático y se encontraron con el descalabro de las economías de esa región en junio de 1997. También han explorado mercados en sus propias colonias en Africa y el Caribe. No obstante, las posibilidades de crecimiento y de explotar nuevos nichos de negocio también se han ido agotando en el continente africano.



Accor se ha dado a conocer con sus hoteles Sofitel y Mercure. En Colombia la segunda etapa comenzará con los hoteles de 3 estrellas Ibis y Novotel.



El siguiente destino obligado era América Latina. Sus propios análisis de riesgo les señalaban a Brasil, México, Argentina y Chile como opciones atractivas. Y, en efecto, el capital francés se ha instalado en cada uno de esos países.



A Colombia ya le tocó el turno. Los franceses empezaron a tantear el mercado colombiano desde finales de los años 80, pero sólo hasta ahora se percibe lo que podría ser una verdadera oleada de inversiones en sectores estratégicos como el turismo, infraestructura, comercio, alimentos y bebidas, agroindustria y telecomunicaciones.



Se trata de un nuevo capitalismo francés, producto de una generación mucho más internacional que promete ser tan revolucionario en el mundo como lo fueron en su época quienes proclamaban los principios de liberté, égalité et fraternité.



Este grupo de nuevos empresarios, que ha puesto sus ojos en Colombia, representan organizaciones como Pinault-Printemps-Redoute (PPR), casa matriz de Bouygues, Fnac, Christie's y Rexel. También está el grupo Danone (que compró el 30% de Noel y le coqueteó a Alpina) y Gaz de France.



El cerebro de la invasión francesa está en México: una oficina del PPR que está instalada como un centro de inteligencia económica que de cuando en cuando "sale de compras", no importa si son empresas o conglomerados industriales. Detrás de la estrategia del PPR está François Pinault, el hombre más rico de Francia y cabeza de esa organización.



Algunas compañías colombianas han hecho contactos con firmas del PPR. Cadenalco, por ejemplo, hace algunos años envió delegaciones de altísimo nivel a Francia para tratar de lograr un acuerdo con la cadena de almacenes por departamento Printemps, pero en ese momento la atención estaba puesta en Makro. El negocio no se cerró pero la posibilidad quedó abierta.



Otro acercamiento ha sido por parte de Fnac, una filial del PPR, una especie de Tower Records pero con el inconfundible estilo francés. La Fnac le confió a Jorge Gaitán, quien se desempeña como asesor del PNUD y es profesor de la Universidad de los Andes, la misión de buscar posibles socios en América Latina. En Colombia, hasta el momento, el Círculo de Lectores ha sido uno de los más interesados.



Hay otros grupos que han llegado silenciosamente a América Latina, como Accor, Suez Lyonnaise, Pernod Ricard, Sodexho o Vivendi que para muchos no significan nada, pero se trata de conglomerados con ingresos anuales de entre US$3.000 y US$32.000 millones, que se encuentran ubicados dentro de las compañías más grandes del mundo y, para sorpresa de algunos, todos están en Colombia.



Hace apenas algunos días se produjo una nueva apuesta de los franceses por el mercado colombiano: Pont à Mousson, tercer productor mundial de ductos de cemento, entró al país con una inversión inicial de US$60 millones y generará 300 empleos.



¿Por qué están aquí?

"Los franceses tienen que salir del país y Latinoamérica es uno de los campos. La confianza que había de trabajar con Africa está bajando, tenían el mismo idioma, había capital francés pero esas facilidades disminuyeron y en América Latina encontraron mejores oportunidades", dice Jean Bottagisio, presidente del Consejo de Comercio Exterior de Francia para Colombia y representante de la Société Générale.



Jean Bottagisio, presidente de Société Générale: "Una mujer puede ser la más linda del mundo, pero si no se da a conocer...".



Con esta nueva mirada y con los ojos puestos en América Latina y de paso en Colombia, los franceses entran a jugar de visitantes en un campo que ha sido por excelencia de la órbita estadounidense.



Para jugársela toda en la zona de influencia del dólar, las perspectivas deben ser interesantes. Así lo confirman grupos como Carrefour, cuya experiencia se ha traducido en ganancias: sus utilidades en México, Argentina y Brasil, en relación con la inversión y el tamaño de sus almacenes, son proporcionalmente mayores a las que produce el grupo en Francia.



Estos resultados están atrayendo a nuevos jugadores. "Colombia es muy importante por su situación estratégica, su tamaño ­tiene la segunda población de América del Sur­ y su potencial turístico. Además, tiene varias ciudades de más de 300.000 habitantes y sus actividades permiten desarrollar hoteles para negocios y turismo", dice Jean François Margean, director general de Accor para México, y la zona de Centroamérica hasta Perú. La fe de Margean en las oportunidades de Colombia lo impulsó a traer a Accor casi a escondidas de la casa matriz que finalmente terminó apostándole al país, de tal manera que ahora la oficina de Bogotá maneja todas las operaciones del grupo en México, Centroamérica, Perú, Ecuador y Venezuela.



Otro gigante que ha visto oportunidades en Colombia es el grupo Pernod Ricard, famoso en el mundo por los licores y líder mundial en preparados de frutas. Los colombianos han venido saboreando este grupo, probablemente sin saberlo, en sus marcas Dubonnet, Havana Club y el whisky irlandés Jameson. "El mercado colombiano para los licores es muy interesante y grande, da para 12 millones de cajas de aguardiente anisado", dice Eduardo Gaitán del grupo Pernod Ricard.



Eventualmente, el grupo piensa traer bebidas no alcohólicas y las facilidades están dadas ya que Colombia es un buen productor de frutas. Según Eduardo Gaitán, "se podría hacer algo bien interesante". Luego no sería una sorpresa que Pernod Ricard termine asociado con algún conglomerado local líder en el sector.



Otra de las ventajas que encuentran los franceses en Colombia es que los salarios mínimos son mucho más bajos. Esto sumado a los bajos costos de vida y de los servicios públicos se convierte en una mezcla muy atractiva para quienes quieren traer sus empresas al país.



A pesar de que la presencia francesa cada vez es más fuerte, lo que se ha visto es sólo el principio. Una de las razones de esta invasión es el interés que ha mostrado en América Latina el mismo Jacques Chirac, presidente de Francia quien ha invitado a las empresas francesas a que inviertan en América Latina.



Ensayos

Aproximadamente 30 empresas francesas han llegado durante la última década a Colombia. La mayoría de éstas hasta el momento han traído una o varias de sus marcas para tantear el terreno y algunos coinciden en afirmar que tienen en mente planes de expansión una vez culmine la etapa de "exploración". El grupo Accor, por ejemplo, anda rondando por América Latina desde hace 20 años cuando entró con sus cheques de comida Ticket Restaurant a Brasil, Argentina y México. En Colombia entró con la agencia de viajes Carlson Wagon Lit, más adelante con su cadena de hoteles Sofitel y ahora con Mercure. Además, desde hace 4 meses, en asocio con el grupo Ardila Lülle, inició la operación de Ticket Restaurant que compite con el también francés Sodexho, su eterno rival en el mundo.



Pierre Lamat, "los franceses aprecian en especial la mano de obra femenina".



La primera etapa de conocer al país ya fue superada. Ahora viene otra fase en la que pretenden desarrollar, junto con un grupo fuerte local, proyectos de hoteles tipo 3 estrellas de las marcas Ibis y Novotel. La idea es empezar a desarrollar este tipo de hoteles en Bogotá, Barranquilla, Medellín, Cali.



Accor entrará como accionista de los hoteles existentes de 5 estrellas y participará con un desarrollo industrial, con hoteles Novotel e Ibis. La meta de expansión para el 99 es llegar cerca de los 15 hoteles.



Los grupos franceses le abren a Colombia muchas posibilidades, como la de traer de la mano empresas más pequeñas. Por medio del Partenariat France, un programa de iniciativa en su mayoría del sector privado y con alguna colaboración del gobierno, donde participan 50 de los grupos más grandes de Francia, apoyan a la pequeña y mediana empresa que no tiene la capacidad, el conocimiento o el coraje de abrirse al mundo. El sistema funciona así: una empresa francesa cree tener una posibilidad de negocio en Colombia. La firma en ese caso se pone en contacto con alguna empresa o grupo que tenga contactos en nuestro país. La firma multinacional, sin recibir ninguna remuneración, le ayuda a abrir una oficina a la pequeña empresa y le pone sus contactos a la orden, para que investigue el mercado en un plazo no mayor a 2 años.



La razón de este apoyo es que el sistema económico francés piensa que para que Francia exporte más y esté presente en el exterior hay que ayudar no sólo a las grandes empresas, sino también a las pequeñas. El 80% de comercio exterior lo hacen las empresas grandes y las pequeñas no tienen mayor participación. Colombia ya ha empezado a recibir a las pymes francesas pero hasta el momento no se tienen estadísticas.



¿Para qué son buenos los franceses?



Entre risas y con la "modestia" que caracteriza a los franceses, Jean Bottagisio, representante para Colombia y Ecuador de la Société Générale, dice: "los franceses son buenos en todo" y agrega que en "el campo tecnológico, Francia puede hacer muchas cosas". Los franceses han desarrollado la industria agroalimentaria, tal vez de la mejor manera y Colombia está en el otro extremo, es de los países más atrasados en ese aspecto si se compara con Chile o con Brasil. Con capital y tecnología franceses, se podrían incrementar ­entre otras­ las exportaciones de carnes, verduras y lácteos, ya que la forma en que se procesan actualmente no es precisamente la más competitiva en el mercado mundial. "Estoy seguro de que los franceses pueden aportar muchísimo en ese campo", dice Bottagisio.



Sobre este punto, Pierre Lamat, ex presidente de la Cámara de Comercio Colombo Francesa, dice que lo mejor que le puede pasar a Colombia es la compra por parte de estas multinacionales o los joint venture. "¿Por qué inventar la pólvora si ya se inventó? ¿Para qué va a gastar Colombia 20 ó 30 años inútilmente en desarrollar una tecnología que ya existe? ¿Por qué no asociarse y captar la tecnología del segundo exportador mundial agroalimentario?, pregunta Lamat.



A pesar de toda la mala imagen del país y el complejo de inferioridad frente a otros países, los franceses perciben mejor a Colombia de lo que cualquiera se imagina.



Según Lamat, los franceses aprecian en especial la mano de obra femenina que puede ser casi tan eficiente como la europea y hace énfasis en que aquí hay mucha gente capacitada, preparada y que asimila la tecnología en segundos.



"Sin duda, el país no tiene buena imagen, pero su potencial es tremendo. El capital humano es excepcional, aquí se puede encontrar gente para gerenciar en otros países de Latinoamérica. La gente tiene un muy buen nivel y trabaja mucho como los europeos", dijo Jean Margean del grupo Accor.



Pero esta percepción no es gratuita. Antes de la segunda guerra mundial, Colombia era francófilo y esta influencia ha permanecido, debido a que muchas raíces culturales quedaron en la formación intelectual y en la manera de educar de los colegios privados, los cuales estaban integrados por religiosos franceses, como los franciscanos y los salesianos.



Las empresas francesas tienen que salir de su país. Latinoamérica es uno de los campos.



Los colombianos no se venden



Parece que hasta el momento lo que ha hecho que la inversión no sea tan elevada es que los colombianos no saben venderse. Jean Bottagisio ha participado en varias presentaciones de colombianos y dice que "las presentaciones son para llorar, suscitan muy poco interés, son muy poco convincentes, siempre van con lo mismo".



"Nos vamos para París a hacer una conferencia de las cuales hay 50 al año, diciendo que Colombia es lo mejor. Van representantes del gobierno y cuentan lo de siempre, pero hay que ir más allá, el marco general ya es conocido. Lo que se debe hacer es hablar con los grupos franceses que son buenos en determinados sectores y de lo que pueden hacer", afirma Bottagisio.



Pero hay otro obstáculo: la fama que tiene Colombia de ser un país que cambia las reglas del juego fácilmente como la legislación tributaria. Eso complica cualquier inversión.



Otro escollo es el tema de Papelcol. Ese ha sido uno de los fracasos más estruendosos y que, a pesar de que sucedió casi hace 20 años, sigue siendo el tema de discusión de todos los embajadores y de las negociaciones. Esa experiencia traumatizó a los franceses. Para hacer un poco de memoria, el asunto empezó en el 78 cuando las cosas iban bien para el Grupo Grancolombiano. El conglomerado colombiano se asoció con un grupo español y con la empresa francesa Creusot Loire para hacerle competencia a Cartón de Colombia y a Propal. El negocio falló por falta de capital, el grupo español no resultó ser el más honesto y Papelcol pasó a manos del gobierno. La compañía francesa quebró y la maquinaria francesa de más alta tecnología literalmente se pudrió en un potrero. Sólo la parte de Francia estaba valorada entre US$130 y US$170 millones.



A pesar de todos esos obstáculos, los franceses quieren volver a intentar grandes inversiones en Colombia. Y todo parece indicar que esta nueva aventura colonizadora apenas comienza.
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