| 11/29/2010 8:00:00 AM

El atractivo de Centroamérica

Por lo menos 25 empresas colombianas tienen inversiones en esa región que, por su tamaño y cercanía, se convierte en un socio natural para Colombia.

Los grandes movimientos empresariales de los últimos meses tienen un denominador común: Centroamérica. Empresas Públicas de Medellín (EPM) adquirió los activos en distribución, generación y transmisión de energía de Iberdrola, Teco Energy y Energías de Portugal en Guatemala, el Banco de Bogotá compró el BAC Credomatic, Seguros Bolívar montó una aseguradora en Costa Rica, aprovechando la apertura del mercado de seguros en ese país y, en el sector de alimentos, el Grupo Nacional de Chocolates ha estado muy activo adquiriendo empresas en Costa Rica y Panamá.

Y estas son solo algunas de las más recientes jugadas. Un sondeo realizado por Dinero muestra que en la región tienen presencia directa por lo menos 25 empresas colombianas, que han concentrado sus inversiones en Panamá y Costa Rica, principalmente (ver mapa). Grupos como Teco Energy y Energías de Portugal en Guatemala, el Banco de Bogotá compró el BAC Credomatic, Seguros Bolívar, EPM y el Grupo Empresarial Antioqueño en sus tres ramas -financiera, alimentos, cementos- tienen a Centroamérica en sus planes de expansión.

Las constructoras también han estado muy activas. Provivienda, de Cusezar, es uno de los promotores residenciales más importantes de Panamá; Pedro Gómez, Espacios Urbanos y Amarilo también han desarrollado proyectos en la región, mientras en obras civiles sobresale la participación de Conalvías, que entró hace diez años a Panamá y hoy en día está dentro de las cinco más importantes empresas de construcción de obras civiles en ese país.

"El atractivo de Centroamérica es la cercanía. Los consumidores son muy parecidos a los nuestros y a los de Venezuela y Ecuador. La facilidad de negociación es más clara por el idioma y la cultura, que facilita el negocio", explica la presidente de Proexport, María Claudia Lacouture.

En conjunto, Centroamérica representa la cuarta población de Latinoamérica con 42 millones de habitantes, después de Brasil, México y Colombia; es la séptima economía regional y la sexta en comercio internacional, cifras todas que la convierten en un mercado interesante para cualquier inversionista o exportador.

Sin embargo, es un mercado complejo porque hay mucha disparidad en temas económicos, políticos y culturales entre sus seis miembros. Panamá y Costa Rica son los países más ricos, que contrastan con Nicaragua y Honduras. En los niveles de pobreza también hay un fuerte desequilibrio. Mientras en Costa Rica solo el 9% de la población vive con menos de US$2 diarios, en Honduras lo hace el 30%. Este último es un país todavía muy rural, mientras en Panamá solo el 27% de la población es campesina. Por otra parte, la importancia de la diáspora también difiere. En Honduras, las remesas valen 17% del PIB, mientras en Nicaragua son alrededor de 11%.

Si económicamente son países muy diversos, en el campo político se presentan todos los matices. Hay regímenes de izquierda, como el de Daniel Ortega en Nicaragua, y otros con orientación de derecha, como el de Ricardo Martinelli en Panamá.

Estas diferencias hacen muy complejo diseñar una estrategia única para entrar a la región, y se recomienda el apoyo de empresarios locales que ayuden a entender la dinámica de cada país.

La ventaja es que el 96% de los productos están libres de arancel en el mercado común centroamericano, aunque algunos como lácteos, arroz y azúcar tienen ciertas restricciones. "Para cada uno de los países, el socio principal es Centroamérica, a excepción de Costa Rica por la planta de Intel", señala Reynaldo González, socio de Mesoamérica, banca de inversión especializada en Centroamérica.

Dentro de la región, los países que están a la vanguardia en la integración son El Salvador, Guatemala y Honduras, donde hay total libertad en el paso de productos entre las fronteras e integración a nivel de migración.

Oportunidades de inversión

El Banco Mundial dice que en los próximos seis años, Centroamérica, -incluyendo República Dominicana-, requerirán inversiones en infraestructura por US$33.000 millones, de los cuales US$20.900 millones estarán destinados a proyectos del sector de energía, US$6.900 millones a vías y US$5.500 millones a telecomunicaciones.

Los gobiernos centroamericanos saben que no pueden hacer todas esas inversiones, por lo cual esperan conformar alianzas público-privadas en las cuales hay un gran potencial para las empresas colombianas, sobre todo en los temas de energía y vías, donde los nacionales tienen buen reconocimiento. "En transporte masivo y concesiones, Colombia es mirado como referente y en Panamá hay oportunidades en los contratos que surjan de las obras de construcción", explica Francisco Suárez, vicepresidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

Conalvías, por ejemplo, construyó el acceso al segundo puente sobre el Canal de Panamá y en 2011 tiene proyectado facturar US$90 millones por los proyectos en ese país.

Pero los negocios no solo están en el sector público. La fragmentación de industrias que caracteriza a Centroamérica, como en alimentos y bebidas, es una oportunidad para hacer consolidaciones en ese mercado. De hecho, el ingreso del Grupo Nacional de Chocolates a Panamá y Costa Rica podría presionar a otros competidores locales a buscar alianzas para fortalecerse.

En la región hay empresas familiares que, si bien no están en venta, podrían ser plataformas interesantes para cualquiera que se quiera instalar en la región. Entre otras estarían la industria de pasabocas y confites Diana, en el Salvador, o Lacthosa en Honduras.

Interés de doble vía

Pero el interés no es solo colombiano. Empresarios de Centroamérica también han escogido a Colombia como destino de sus inversiones. El grupo Roble, de la familia Poma de El Salvador, está detrás de los hoteles Marriot en Bogotá, y ha manifestado su interés por construir varios hoteles en Colombia. Por su parte, el grupo Kriete está detrás de la integración entre Taca y Avianca.

Si bien estas inversiones son las más visibles, por el tamaño de los grupos involucrados, hay otras empresas centroamericanas interesadas en abrir mercado en Colombia. Mesoamérica, por ejemplo, está apoyando a Navsat, una empresa de Costa Rica experta en servicios de localización que lanzará en el país el servicio de tráfico en tiempo real en el primer trimestre del año entrante.

También habría interés en invertir en servicios petroleros y en negocios hidroeléctricos. "Centroamérica es una región pequeña con grupos empresariales grandes que quieren diversificar sus negocios", afirma González.

Retos y dificultades

Las principales dificultades para aprovechar el mercado centroamericano tienen que ver con la ausencia de un Tratado de Libre Comercio con Costa Rica, la exigencia de visas para los colombianos, el alto costo de los pasajes aéreos y los impuestos en Nicaragua.

En el primer punto, el presidente Juan Manuel Santos dio un paso para facilitar el comercio, al anunciar en que tiene la intención de firmar un TLC con Costa Rica. Proexport y la embajada de Colombia en Costa Rica ya han hecho contactos con las autoridades de ese país y con algunos gremios para ambientar el tratado.

Otra dificultad está en las visas exigidas a los colombianos en Costa Rica. El tránsito se ha facilitado con el hecho de que quien tiene visa a Estados Unidos o Schengen no requiere visa costarricense, pero este requisito no lo llenan todos los funcionarios que las empresas necesitan en ese país.

Por su parte, si bien la conectividad aérea ha mejorado con los vuelos directos de Avianca-Taca San José-Bogotá y San José-Medellín (17 frecuencias semanales) y las 130 frecuencias semanales de Copa, vía Panamá, los costos de los tiquetes son muy altos. Entre US$700 y US$850 para un vuelo de menos de dos horas.

En Nicaragua, el Impuesto de Soberanía del 35% para todos los productos colombianos, salvo medicamentos para uso humano y libros, exentos de todo tipo de gravámenes por la Constitución nicaragüense, hacen prácticamente imposible exportar a dicho país.

Ante las dificultades en el mercado venezolano, Centroamérica se convierte en un destino natural para las exportaciones e inversiones colombianas, como lo han demostrado los grandes grupos económicos. Sin embargo, es vital entender la región desde las particularidades de sus países y así garantizar el éxito.

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