| 3/1/1994 12:00:00 AM

EL ATPA, dos años perdidos

La iniciativa andina permite la entrada de infinidad de productos colombianos a Estados Unidos sin pagar arancel. No obstante, en 1992 se pagó más de US$1 millón en impuestos por desconocimiento.

El presidente de Estados Unidos, George Bush, le dejó como herencia a las naciones afectadas por el narcotráfico el Andean Trade Preference Act, conocido como ATPA, o Iniciativa Andina. Infortunadamente el ATPA ha sido desconocido por muchos empresarios colombianos que hoy podrían estar negociando sus productos en el mercado norteamericano, sin el pago de los aranceles que sí están obligados a cancelar otros países. La ley que aprobó el Congreso indica que durante una década una amplia gama de bienes podrá ingresar a ese mercado, período que se inició hace ya dos años. Este programa es similar a la Iniciativa para la Cuenca del Caribe que le permitió a la región aumentar las exportaciones a Estados Unidos de US$583 millones a US$1.500 millones entre 1983 y 1990.

La Iniciativa fue criticada por los exportadores colombianos de textiles y confecciones, atún enlatado, derivados del petróleo, calzado, manufacturas de cuero, piezas de relojes y ron, productos que fueron excluidos de los beneficios del ATPA; no obstante, más de 6.100 productos pueden hacer uso de estas ventajas. Las estadísticas del Departamento de Comercio de Estados Unidos indican que de los 1.800 productos colombianos que ingresaron en el primer año de vigencia del ATPA (se inició el 4 de diciembre de 1991 y expira el 4 de diciembre de 2001), más de 800 pudieron haber recibido el trato preferencial. Sin embargo, según un estudio elaborado por la firma Araújo Ibarra, una gran parte de los exportadores no utilizó el beneficio porque no lo conocía.

¿Qué criterios se utilizan para que un bien sea beneficiario del ATPA? La mercancía deberá importarse y ser producida en cualquiera de los países beneficiarios (Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia). Para este último caso se sobreentiende que ha sido manufacturada en uno de estos países o que allí se ha transformado sustancialmente en un artículo de comercio nuevo, añadiéndole valor agregado nacional. Cuando tenga contenido importado, el producto debe tener un valor agregado nacional mínimo del 35% calculado sobre el valor de la mercancía en el momento de su ingreso al territorio aduanero de Estados Unidos. Además, las compañías que estén interesadas deben obtener una declaración del Servicio de Aduanas de Estados Unidos, en la cual se constata que el producto califica para ser exento del pago de arancel.

Para evitar que esas ventajas se siguieran perdiendo, el Ministerio de Comercio Exterior creó los "Comités Regionales ATPA", que cuentan con el apoyo de las cámaras de comercio a nivel regional y que pretenden detectar qué productos locales tienen posibilidades de mercado en Estados Unidos. Curiosamente se ha comprobado que en varias zonas del país los empresarios tienen más conocimiento del Nafta (Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica entre Canadá, Estados Unidos y México) "porque es la información que se publica a diario en los periódicos y revistas, o se transmite en la radio", como lo explica Rodolfo Moseres que trabaja en el programa Atpacol. Existen incluso líneas de crédito para los usuarios del ATPA. Como dice el vicepresidente comercial del Instituto de Fomento Industrial (IFI), Ricardo Rodríguez: "Apenas ahora se acercan empresarios al instituto a pedir información y se detecta que algunos proyectos se están cocinando".

En el estudio de Araújo Ibarra para detectar qué productos de los más de seis mil tenían verdaderas posibilidades para ingresar al mercado del principal socio comercial que tiene Colombia, se identificaron oportunidades para nueve sectores específicos y se escogieron 50 productos en cada uno de ellos, para llegar a un total de 450, "los cuales se estiman como los de mayores posibilidades de aprovechamiento de las preferencias ATPA por parte de Colombia, teniendo en cuenta, entre otros factores, el tamaño del mercado y el margen preferencial existente para los productos colombianos". Los sectores son: autopartes; cerámica, porcelana y vidrio; electrónico y eléctrico; joyería; juguetes y artículos para deporte; metalmecánico; muebles; plástico y químico. Según cifras oficiales de Estados Unidos, estos productos seleccionados registraron importaciones en 1992 por US$20.053 millones y pagaron US$1.188 millones por impuestos, al cancelar derechos arancelarios entre 2.5% y 39%, cuando pudieron haber ingresado a Estados Unidos libres de impuestos.

Con las actuales preferencias el beneficio puede ampliarse a otros países que quieran invertir en la región. Por ejemplo, cualquier nación del sudeste asiático puede utilizar el territorio colombiano como puente para elaborar sus productos y venderlos posteriormente a Estados Unidos, siempre y cuando utilicen materias primas y mano de obra local en el porcentaje mínimo exigido (35%). Aunque las preferencias no cubren a Venezuela, los empresarios de ese país pueden hacer uso de los beneficios incorporando insumos a productos elaborados en Colombia cuyo destino es el mercado norteamericano.

Para productos perecederos el gobierno norteamericano mantiene los controles fitosanitarios a través del Servicio de Inspección de Salud Animal y Vegetal, mientras que la revisión química de los alimentos la realiza la Administración de Alimentos y Droga (FDA).

El IFI creó una línea de crédito para los usuarios del ATPA por un monto inicial de $50.000 millones, que puede ser aumentado si la demanda crece. Sin embargo, hasta ahora el uso de esta línea ha sido muy discreto. El vicepresidente comercial del IFI, Ricardo Rodríguez, le dijo a DINERO que hasta ahora se comienza a detectar inquietud por parte de la empresa privada, "principalmente de los pequeños exportadores que poco a poco se han enterado de la línea Atpacol. Por ejemplo, se ha notado demanda de los sectores de joyería y cerámica". Teniendo en cuenta que al IFI lo pusieron a competir en el mercado financiero, ha decidido facilitar el servicio a los industriales. Por eso, operando como banco de segundo piso, aprobó una línea de redescuento para que el posible usuario pueda asistir a cualquier entidad financiera y tenga la posibilidad de pedir un crédito ATPA en su ciudad. Las líneas de crédito pueden ser para capital de trabajo o inversión fija. Para el primero puede ser en pesos o en dólares con un plazo de cuatro años, período de gracia de hasta 18 meses y una tasa de interés en dólares de libor más 3.5% y en pesos TCC más 3.5%. Para el segundo caso puede ser en pesos y/o en dólares hasta 15 años con un periodo de gracia de hasta 4 años y una tasa de interés de libor más 3.5% a 3 años con aumento de 0.25% por año adicional o en pesos TCC más 3.5% a 3 años con aumentos de 0.25% por año adicional. Hasta ahora se han realizado solamente 20 solicitudes para diferentes sectores.

Exportadores de cápsulas de gelatina, por ejemplo, de escobas, de pilas, de muebles de madera, dientes artificiales, radiadores y sanitarios, aprovecharon plenamente los beneficios del ATPA y exportaron más de US$ 500.000 cada uno en 1992. Mientras tanto, algunos exportadores de flores, cordeles, frutas, tarjetas y clavos, entre otros cientos de productos, cancelaron derechos de aduana de hasta el 35% por simple ignorancia de la existencia del ATPA.

Finalmente, cabe anotar que a pesar de las bondades del ATPA, los principales productos de exportación del país no quedaron incluidos dentro de la iniciativa: petróleo, carbón, níquel, café, esmeraldas, banano, rosas, manufacturas de cuero, confecciones y textiles.
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