| 5/9/2008 12:00:00 AM

El agua no tiene precio

En el mundo hay expectativa por una posible escasez de agua potable y en Colombia las oportunidades son grandes, pero hay que tomar medidas.

El agua se está convirtiendo en el 'oro' del futuro y abre un nuevo escenario para que los países con mayores recursos hídricos se conviertan en centro de negocios alrededor del líquido. Colombia se vería favorecido por esta situación, ya que tiene un suministro de 60.000 m3 de agua por persona al año, que para los expertos en el tema es muy bueno, frente a los estándares internacionales.

La disponibilidad de recursos pone al país en el radar de inversionistas internacionales y muestra de ello es que la gigante mexicana Mexichem acaba de firmar un acuerdo para la compra de Colpozos, una empresa de exploración de agua que en 2007 registró ventas por US$11,8 millones. La visión de Mexichem es invertir en Colpozos alrededor de US$300 millones con el objetivo de incrementar sus ventas hasta los US$126 millones este año.

Las potencias mundiales expertas en el manejo y distribución de agua dulce también tienen puesta su mirada en América Latina. En 2002, un grupo de estas, entre ellas Vivendi, ganó un contrato de privatización del agua en Bolivia y anda en busca de oportunidades en otros países de la región.

Pero este escenario de negocios requiere de normas claras sobre el uso y explotación de este recurso, así como en el cobro de tarifas justas, temas en los cuales aún Colombia necesita tomar medidas.

El ex ministro del Medio Ambiente, Juan Mayr, sostiene que en Colombia no se le ha dado al agua el verdadero valor que se merece. "Las tasas por el uso del agua se han reducido a tal punto que prácticamente el agua es gratis para la agricultura, que tiene un consumo de 54%, y si a esto se suma la ilegalidad en la apertura de pozos, la situación es mucho más grave".

Luis Fernando Vásquez, director general de la fundación Al Verde Vivo, coincide con Mayr en esta apreciación. "Creo que en Colombia el agua no se cobra, lo que pagan los usuarios es el transporte del líquido, el mantenimiento de las fuentes y los intentos por descontaminar los ríos".

Tanto Mayr como Vázquez consideran que en el pago por servicios del medio ambiente puede estar el futuro de Colombia y, en este entorno, el agua juega un papel muy importante.

La experiencia internacional ha demostrado que la pérdida de control de las poblaciones locales sobre las tarifas del agua abre paso a que compañías internacionales extiendan sus negocios y se beneficien de un agua a bajo precio, que luego pueden proponer privatizar. Un ejemplo de esto fue la privatización del agua en el barrio Alto Lima de La Paz, Bolivia, en febrero de 2002, donde las multinacionales que ganaron el negocio comenzaron a cobrar precios altos por el agua para el consumo de los habitantes, generando protestas en dicho país.

Las oportunidades

Alrededor del agua se mueven distintos negocios, que van desde el manejo y suministro de agua potable, pasando por la construcción de pozos, hasta la comercialización de agua embotellada. Pero también están las actividades industriales que requieren de agua para fabricar sus productos.

Colombia es atractiva para los inversionistas internacionales en todos los frentes.

Andrés Peñate, ejecutivo de Bavaria, reconoce que el uso del agua es clave para la producción de la cerveza "por eso decidimos invertir en mecanismos para la preservación de los páramos y en políticas internas para hacer más eficiente el uso del recurso".

Bavaria, junto con The Nature Conservancy y la Empresa de Acueducto y Alcaltarillado de Bogotá acaban de firmar un convenio para crear un Mecanismo de Conservación de Agua para Bogotá. Esta iniciativa comienza con una inversión de Bavaria por $300 millones y otra de la ONG The Nature Conservancy por la misma cantidad. Sin embargo, estos recursos son pocos, frente a los casi US$60 millones que se requieren en los próximos diez años para desarrollar el proyecto.

Otra oportunidad que representa Colombia para los inversionistas internacionales está en la necesidad de infraestructura para llevar agua potable a cerca de 13 millones de personas que carecen de este recurso, y en el mantenimiento de las aguas, donde hay experiencias negativas. Basta con recordar el contrato suscrito entre la Alcaldía de Bogotá y la empresa Bogotana de Aguas, durante la administración de Antanas Mockus, mediante el cual se invirtieron, sin mayores resultados, $52.000 millones de pesos en la Planta Tratamiento de Aguas Residuales El Salitre para descontaminar el río Bogotá.

El otro gran negocio está en el agua embotellada, que pasó de facturar en Colombia $127.669 millones en 2005 a $160.000 millones el año pasado, de acuerdo con la firma investigadora de mercados Raddar. La visión es que, para 2008, esta cifra continuará creciendo, impulsada también por las nuevas propuestas de presentación y sabor. Las compañías que controlan este negocio en el mundo son: Nestlé. que cuenta con 77 marcas de agua, seguida por Coca Cola y Danone. ?

Urgen medidas

El debate mundial, al que Colombia no se escapa, gira en torno a cómo se deben invertir los recursos para tener agua potable. El caso colombiano es paradójico. Si bien es uno de los países con mayor potencial hídrico, el 35% del país no recibe agua potable. Es por esto que el sector privado se unió para supervisar la ejecución de $1 billón 400.000 millones anunciados recientemente por el Gobierno Nacional para la inversión en proyectos que garanticen el servicio a los municipios.

Una de las grandes preocupaciones de Luis Fernando Vásquez es que desde 1952 se viene hablando de la descontaminación del río Bogotá y, a pesar de que se han invertido cuantiosos recursos para tratar de salvarlo, no se han tomado medidas claras para dejar de contaminarlo. Esto mismo sucede con otras fuentes hídricas.

Según los reportes de las corporaciones autónomas regionales, en el país hay alrededor de 28 ríos que están agonizando debido a la pésima calidad de sus aguas. Esto también pone en riesgo la existencia de especies marinas. Un botón para la muestra es que hace 15 años se contaba con 80.000 toneladas de pescado que producía el río Magdalena, hoy la cifra se ha reducido a 8.000.

Así mismo, nueve de las más importantes lagunas de Colombia están en vía de extinción, unas por contaminación y otras porque los agricultores les están arrebatando sus terrenos.

En el tema de la exploración de pozos, para sacar agua, tampoco hay reglas claras y esto ha llevado a que se perforen sitios de manera ilegal para extraer el agua subterránea. "Esto es una amenaza para el país y para la humanidad, porque un mal procedimiento puede contaminar el agua y se acaba con un potencial económico importante", asegura Rosmery Saab, presidenta de Independence Drilling.

El Ministerio del Medio Ambiente realizó hace unas semanas el foro "Agua transparente", en el que quedó claro que el país necesita soluciones inmediatas en el tema del agua para evitar que sean otros los que se queden con los recursos que podrían garantizarle a Colombia mejores ingresos en el futuro. Hay quienes consideran que las iniciativas en marcha son válidas, pero todavía las califican como 'pañitos de agua tibia'.
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