Ecuador y Perú <br> Mercados de apoyo

| 7/25/2003 12:00:00 AM

Ecuador y Perú <br> Mercados de apoyo

Estos mercados son atractivos para los productos colombianos, tras la caída del venezolano. Pero su incertidumbre política sería un factor en contra.

Ecuador y Perú reciben hoy el 9% de las exportaciones colombianas. La caída del mercado venezolano y la necesidad de encontrar nuevos negocios han llevado a cientos de empresarios a ver en estos países interesantes posibilidades comerciales.

Pero, así como han brindado una gran oportunidad, también representan niveles de incertidumbre política que enrarecen el panorama. Esto, a pesar del buen manejo y los resultados macroeconómicos que hoy exhiben, con crecimientos por encima del 3,5% y tasas de desempleo menores al 10%.

Por eso, estos mercados les exigen a las empresas estar atentas -más que en cualquier otro mercado- a las situaciones de riesgo que han caracterizado históricamente a países como Perú y, en especial Ecuador, y no afectar sus negocios ni su presencia allí.

Por ejemplo, empresas como Editorial Norma tienen concentrada en estos dos países gran parte de su estrategia comercial. En los últimos dos años ha registrado crecimientos superiores a 30% en dólares y la participación en esos mercados supera el 25% en el segmento de textos escolares y de ese mismo porcentaje en libros de interés general.

"Además de las estrategias comerciales y de distribución, para las que contamos con una organización editorial y comercial propia, que atiende directamente librerías, grandes superficies y cadenas de almacenes, tenemos un esquema de 'inteligencia económica' que nos permite con buena probabilidad de acierto, anticipar aspectos críticos para el buen desarrollo de nuestras operaciones locales", explica Fernando Gómez, presidente de Editorial Norma.

Mientras Estados Unidos se ha consolidado como el principal mercado de destino de las exportaciones colombianas -con más del 43%-, Ecuador es hoy nuestro segundo socio comercial -con 6%- y Perú tiene una participación del 3%.

La relación comercial de Colombia con estos dos países es diferente. Ecuador, con una economía dolarizada, viene perdiendo competitividad, espacio que ha ganado nuestro país, a tal punto que hoy la balanza comercial entre los dos países es de casi 3 a 1. Perú, a su vez, representa oportunidades interesantes tanto para exportaciones como de eje de inversiones, pues empresas como ISA, Bavaria, Manuelita y Caracol, entre otras, se han instalado en ese mercado.

Sin embargo, la incertidumbre política y económica que a través de los años se ha generado en esos dos mercados es una amenaza latente. Hace apenas unos años, cuando los países presentaban profundas crisis, se decía que los negocios, a pesar de todo, los seguían construyendo los empresarios. No obstante, la lección que ha quedado después del caso venezolano está aprendida y es mejor estar atento y analizar, como lo hace Norma, permanentemente el entorno.



El caso ecuatoriano

En 2000, tras una profunda crisis, Ecuador decidió dolarizar su economía. Muchos analistas no le daban un amplio margen de vida a este esquema y se creía que una nueva crisis sería inevitable. Pero, hasta ahora, no ha sucedido. ¿Por qué?

Los ingresos que ha recibido el país vía remesas y los altos precios del petróleo le han permitido enfrentar con éxito la coyuntura. Además, la dolarización le trajo estabilidad a la economía. Sus cifras así lo demuestran. Ecuador fue el país latinoamericano que tuvo el mayor crecimiento en 2002 con 3,4%. Los niveles de desempleo pasaron de casi 9% a principios de 2002 a 7,7% en diciembre y la inflación que hace apenas 2 años llegaba a casi 60% hoy está por debajo del 10%.

Además, el mercado se vio dinamizado por varios factores. Uno, la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados, en el cual se han invertido más de US$1.100 millones y que ha sido un gran motor de negocios, en una economía pequeña como la ecuatoriana. Y dos, el consumo de los hogares que creció 4,7% el año pasado, jalonado por las remesas que llegaron del exterior por una cifra cercana a US$1.500 millones, pero también, como lo explica Patricio Tinajero, analista ecuatoriano, porque se trata de la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.

A pesar de estas cifras, las expectativas para este año no son las mejores. "En el sector automotor no vamos a tener grandes crecimientos. El mercado ecuatoriano para este año será de unas 50.000 unidades, cuando en los años anteriores estaba en cerca de 60.000. El control de visas en Europa y el tema petrolero que aún no despega, son las razones para que no se genere un mayor crecimiento", explica Luis Fernando Peláez, presidente de Sofasa, empresa que espera mantener en cerca de 4.200 las unidades vendidas a ese mercado.

El comercio internacional es una relación de doble vía. Sin embargo, con Ecuador las cifras han sido ampliamente favorables a nuestro país. En 2002, mientras Colombia exportó US$429,8 millones, el vecino país hizo ventas al nuestro por US$156,1 millones. Esto ha llevado a iniciativas como la realización de estudios y potencialidades de productos ecuatorianos en Colombia, realizados por la oficina de Proexport en ese país. Pero la situación es mucho más compleja. En el segundo semestre del año pasado, el gobierno incrementó el gasto público y mientras los costos internos aumentaron, Colombia depreció su moneda, con lo cual la capacidad de competir por parte de los productores ecuatorianos se ha ido complicando seriamente.

En estas circunstancias, ¿qué viene en la relación? "Hay una corriente muy fuerte de los sectores productivos para que se impongan barreras arancelarias. Pero son soluciones de muy corto plazo, primero por su corta duración, y segundo porque un país como Ecuador no puede intentar crecer cerrando sus fronteras. En las próximas semanas, veremos una lluvia de salvaguardias a las importaciones que haga Ecuador de Colombia; pero nuestra única salida es profundizar la relación con países de moneda dura", explica Alfredo Arizaga, ex ministro de Finanzas ecuatoriano. Por eso, desde Ecuador se ve favorablemente un eventual acuerdo de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos. "Un acuerdo en este sentido -agrega Arizaga- condicionaría a Colombia a tener un manejo macroeconómico que garantice estabilidad en el tipo de cambio y Ecuador podría tener una situación de competitividad muy similar a la de Colombia".

El problema no es que Colombia tenga una posición dominante en la relación comercial. Como menciona un analista ecuatoriano, "es claro que hemos perdido competitividad y si no hubiera sido Colombia, cualquier otro país habría conquistado nuestro mercado".

En el corto plazo, las oportunidades comerciales de Colombia pueden crecer. Proyectos de transporte masivo en ciudades como Guayaquil, similares a los que tiene Quito con Ecovía -un sistema muy parecido al de TransMilenio- les pueden generar negocios a empresas como Colmotores, que hace un par de años vendió más de 40 buses para este sistema, con ingresos por más de US$8 millones.

"Nosotros aplaudimos el manejo económico. Las expectativas de una caída en la economía, por fortuna no se han dado. Sin embargo, seguimos con cautela. Si el precio del petróleo cae, podría generarse un ambiente económico frágil", asegura Lucas Arteaga, vicepresidente comercial de Colmotores.



La relación con Perú

Con Perú los negocios son diferentes. Las exportaciones a ese país han representado unos crecimientos importantes -el año pasado, las no tradicionales crecieron 12,7%, al pasar de US$238 millones a US$268 millones- y sectores como el de carnes o aceites y grasas, que el año pasado no registraron ventas a ese país, para los primeros meses de este año han empezado a ganar dinamismo.

Pero, además, ese país se ha venido convirtiendo en un campo de operaciones para las inversiones colombianas. Red Eléctrica del Perú (REP), la principal empresa de transporte de energía es controlada por ISA. A su vez, Manuelita adquirió el 65% de la empresa Laredo, con una inversión superior a los US$20 millones. Y Bavaria y Caracol han adquirido, Backus y Johnston, respectivamente.

"Este tipo de inversiones son bien vistas en Perú, pues con ellas se generan mayores puestos de trabajo que se surten con mano de obra local", dice María del Pilar Adames, directora de la Oficina de Proexport en Lima.

Por ejemplo, en el caso de REP, que maneja más de 5.500 kilómetros de redes de alta tensión, en la empresa trabajan 430 personas de las cuales solo 4 son colombianas. "Las posibilidades de desarrollo son muy grandes y forman parte de la estrategia de consolidar la interconexión andina. En el momento, estamos analizando la posibilidad de entrar a comprar redes de otros operadores para consolidarnos en el mercado", explica Carlos Naranjo, gerente de REP.

Si bien la relación comercial de Colombia con esos países es distinta, las circunstancias de Perú y Ecuador son similares. Por una parte, la popularidad del presidente Toledo está por debajo del 10% y las huelgas de maestros y transportistas tienen en jaque al gobierno peruano. "Es un fenómeno muy curioso. Aunque el presidente Toledo tiene un respaldo muy bajo y su figura se deteriora, la imagen del gobierno se consolida, gracias al papel de los ministros", explica Alberto Anzola, quien maneja las operaciones de Manuelita en Perú.

Y por otra, la apuesta a grandes proyectos. Mientras en Ecuador era el Oleoducto, en Perú el proyecto gasífero Camisea que atenderá el mercado de Lima, también exportará gas, incluso a Estados Unidos.

La estrategia comercial de Colombia es buscar una relación basada en la complementariedad de la oferta. "Nosotros tenemos fortalezas y desarrollos en productos químicos, empaques o materias primas en seguridad industrial que podemos venderles a los peruanos. Pero ellos tienen mayores conocimientos en sectores como el minero y el pesquero, donde se podrían desarrollar alianzas y fortalecer los sectores", dice Adames.

Pero también hay un gran potencial de buscar terceros mercados. El caso específico es el de confecciones. Perú es un gran proveedor de algodón y lana y de tejido de punto. Se podrían generar sinergias para llegar al mercado de Estados Unidos y aprovechar las ventajas arancelarias que tiene la región, involucrando incluso países como Bolivia, con una industria hilandera importante.

La estabilización de estas dos economías ha sido el motor para que las exportaciones y las inversiones colombianas se dinamicen. Sin embargo, la incertidumbre política, las medidas populistas que van en contra de reglas del juego claras y la ausencia de iniciativa de complementar oferta exportable amenazan hoy los mercados que están dando una ayuda importante en momentos de dificultad.
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