| 1/1/2000 12:00:00 AM

Ecuador, crisis u oportunidad

Las empresas colombianas están aprendiendo a jugar en economías fluctuantes y sin reglas de juego. Lo sucedido en Ecuador puso a prueba todas sus estrategias. ¿Qué se puede esperar?

Los empresarios colombianos en Ecuador sintieron que Jamil Mahuad les quitó un piano de encima mando anunció que iba a dolarizar la economía. Algunos de ellos ya habían empezado a realizar todas sus operaciones en dólares para cubrirse de la devaluación del 197% que se dio en 1999, pero no siempre era fácil aplicar esta decisión a todos los clientes y, en el caso de los que tenían competencia local, abandonar el sucre podía representar su boleto de salida del mercado.

El optimismo se convirtió en pánico el viernes 21 de enero, mando el movimiento indígena, apoyado por una facción de las Fuerzas Militares, intentó tomarse el poder. La posibilidad de que un gobierno populista asumiera el poder y echara para atrás las medidas económicas que Mahuad pensaba presentar el sábado 22 de enero ante el Congreso, derrumbaba cualquier esperanza de estabilidad económica.

Las llamadas de las casas matrices no se hicieron esperan Apoyo, compás de espera, pero también la posibilidad de aplazamiento de despachos y de estudio de medidas para evitar posibles pérdidas. Si les había costado trabajo tranquilizar a sus jefes en Colombia por la preocupación que despertó el cubrimiento que le dio la prensa colombiana al anuncio de dolarización, ahora podía ser el fin. "Si el vicepresidente Gustavo Noboa no asume la presidencia, entonces... apague y vámonos", era el comentario de uno de los empresarios el viernes 21.

Cuando Noboa asumió el poder, y anunció que iba a continuar con las medidas de dolarización del derrocado presidente Mahuad, la calma volvió a reinar, junto con la incertidumbre que no ha abandonado al país ni mucho menos a los empresarios.

"Lo necesario es que retome la confianza y el hecho de que siga la institucionalidad genera confianza", afirma Carlos Alberto Olaya, presidente de Seguros del Pichincha, empresa de la Fundación Social de Colombia y del Banco de Pichincha de Ecuador. Precisamente, la confianza y la estabilidad han brillado por su ausencia en Ecuador en los últimos años. Inflación del 60,7%, devaluación de 197%, crisis del sector financiero que llevó al Gobierno a asumir el control de casi el 70% de la banca, entrada en vigor de un impuesto a las transacciones bancarias, congelamiento desde marzo de los recursos depositados en el sistema financiero y, sobre todo, la falta de decisión política para tomar medidas que controlaran la situación son solo algunos de los problemas que tuvo que sortear el país.

Tal vez por eso el solo anuncio de la dolarización hizo que el optimismo por una estabilidad económica se despertara entre la clase empresarial, que había visto caer uno a uno todos sus presupuestos. En enero de 1999, el dólar se cotizaba a 7.260 sucres y el 3 de enero del 2000, ya estaba en 21.600 sucres. La idea de una tasa de cambio fija representaba por lo menos unas reglas de juego claras.

"Si las medidas económicas se aplican apropiada y rápidamente, el modelo de la dolarización saca adelante este país. Con La dolarización se puede invertir sin temor a perder La inversión en uno o dos años por devaluaciones insospechadas", explica Francisco González, representante comercial de Propal.

Con La dolarización se reduce el riesgo comercial en Ecuador, porque es posible identificar Los costos de reposición con el precio al que se venderá al público. EL gran problema que se Les presentó a Las empresas que vendían en sucres fue que, por La devaluación, sus ingresos se habían visto seriamente disminuidos al momento de recaudar La cartera.

Esto llevó a todo aquel que pudo, a operar en dólares. Inclusive, Las amas de casa optaron por convertir sus ingresos en dólares, para ir cambiándolos a sucres cuando Llegaba el día de comprar Los víveres. De hecho, se calcula que entre el 60 y el 70% de La economía ecuatoriana ya estaba dolarizada antes del 9 de enero, fecha en que el ex presidente Jamil Mahuad fijó en 25.000 sucres la tasa de cambio.

Como es obvio, la inestabilidad afectó a Las 1.216 empresas colombianas que se calcula están radicadas en Ecuador y a Los exportadores colombianos que tienen relaciones comerciales con este país, pero que no tienen presencia directa en él.

El dilema al que se enfrentaron las compañías era mantener participación de mercado y asumir el riesgo cambiarlo, protegerse de La devaluación y transar en dólares o asumir un esquema mixto.



Estrategia colombiana



La forma como Las empresas colombianas han enfrentado La crisis ecuatoriana es una verdadera lección de estrategia para moverse en economías fluctuantes y sin reglas del juego. Muchas de Las organizaciones no solo han aguantado el embate de La devaluación, La inflación y los cambios abruptos de Gobierno, sino que han sido lo suficientemente creativos, proactivos y flexibles como para hacer utilidades en medio de la tormenta y ganar posiciones de mercado. Fabricato impulsó el esquema de desarrollar el comercio bilateral en moneda Local y no en dólares, para aprovechar La diferencia en las devaluaciones. Ecuador devaluó en 197% el sucre frente al dólar, pero solo lo hizo en 70% frente al peso, explica Juan Camilo Giraldo. Sin embargo, en junio pasado cambiaron el sistema porque el riesgo era muy alto y para esa fecha La competencia empezó a vender en dólares.

Cordialsa, la distribuidora de Noel y Nacional de Chocolates, se afectó bastante por el riesgo cambiarlo en 1999, ya que dada la naturaleza de sus productos no podía vender en dólares. A medida que el dólar crecía, incrementaron los precios; pero como el consumo también se afectó por la recesión, esto se reflejó en las ventas. Decidieron entonces intensificar la distribución y mejorar Los canales con el fin de llegar a todas las provincias del país. "A pesar de todo, pensamos que la crisis es coyuntural y estamos optimistas con La operación en Ecuador', explica Jaime Castillo.

El sector de papeles blancos presentó una coyuntura interesante, que fue aprovechada por las empresas colombianas. La salida del mercado de una compañía venezolana y la disminución en los despachos de Estados Unidos y Brasil permitieron que Propal y Smurfit aumentaran en conjunto su participación de mercado del 46% al 73% en 1999.

Peldar, por su parte, modificó sus términos y condiciones de venta para mantener participación en el mercado, sin asumir un riesgo muy alto. "Pasamos de financiar a 90 días a hacerlo a 30 o a exigir pago de contado, mejoramos la logística para garantizar mayor prontitud en las entregas, redujimos los márgenes y establecimos condiciones especiales por prepago y pronto pago", explica José Luis Holguín, representante de la compañía en Ecuador.

No hay que olvidar que al factor de devaluación, se sumó la medida del gobierno de congelar las cuentas bancarias, lo que en la práctica les quitó oxígeno a las empresas, pues de la noche a la mañana se quedaron sin parte de su capital de trabajo. Hoy, continúan inmovilizados US$2.896 millones.

La estrategia de Ecuarrejillas fue distinta, porque dado el tipo de producto trabajan en su mayoría con minoristas y con consumidor final, lo que les impidió dolarizar. Esto hizo que optaran por incrementar la fuerza de venta para garantizar volumen. Abrieron oficina en Guayaquil y lograron vender US$350.000 el año pasado, un 40% más que el año anterior. "Le apostamos a vender más y logramos obtener una utilidad del 8% sobre ventas", explica Ernesto Parra.

Los empresarios colombianos demostraron ser muy imaginativos. Con el fin de impulsar las ventas, Seguros de Pichincha estableció convenios con proveedores de servicios médicos y odontológicos, para darles descuentos a los clientes en estos servicios. Esta estrategia, unida a una mayor eficiencia en el manejo de los gastos (crecieron 35% cuando la inflación lo hizo en 60%) y al manejo del portafolio de inversiones, le permitió a la compañía generar utilidades.

Mientras el resultado técnico cayó 30%, el financiero aumentó 60%. "Si no damos ése viraje comercial y financiero, no habríamos tenido ese resultado", explica Carlos Alberto Olaya.

Y es que lo que ha pasado en Ecuador en el último año tiene dos caras. Mientras la actividad productiva está en franca caída, la financiera ha sido muy atractiva no solo por el efecto tasa de cambio, sino porque se llegaron a pagar tasas de interés en sucres del 200%.



El futuro



¿Qué pueden esperar los inversionistas o los exportadores del mercado ecuatoriano? Todo depende de dos factores. Por una parte, de una garantía de seguridad institucional, que asegure la permanencia del régimen. Y por otra, de la rapidez con que el gobierno tome las medidas monetarias para establecer la dolarización, así como las decisiones complementarias de modernización del Estado, flexibilidad laboral y reactivación del sector productivo.

Si bien se mantuvo la sucesión presidencial, no deja de preocupar el descontento que sigue reinando entre las comunidades indígenas y entre una amplia franja de la población por la situación económica del país.

El ecuatoriano redujo su ingreso per cápita mensual de US$160 en 1996 a uno de US$50 a finales de diciembre pasado, por lo que entró en pánico ante el temor de que la dolarización afectara aún más su ingreso. Los brotes de especulación de las primeras semanas de enero y la rapidez con que algunas empresas obraron para ajustar sus precios, llenaron de argumentos al ciudadano común y corriente para oponerse a las medidas.

Por eso, el presidente Noboa tendrá que actuar rápidamente en materia social para asegurarse la confianza del ciudadano de la calle. Inclusive, los primeros pronunciamientos de las cámaras de la producción insistían en la necesidad de la nivelación salarial, para recuperar en algo el poder adquisitivo perdido.

Al reducir el riesgo cambiario con la dolarización, este se convertiría en el mejor momento para invertir en Ecuador, porque el valor de los activos ha bajado en dólares por lo menos entre 30 y 40%, de acuerdo con cálculos del analista financiero y ex ministro de Finanzas Iván Andrade.

Además, la necesidad de capital que tienen las empresas ecuatorianas hace prever que van a tener que abrirse para conseguir recursos. El nivel de endeudamiento es de US$3 de deuda por US$1 de capital, lo cual es insostenible.

El mercado ampliado que representa Ecuador puede ser una buena alternativa para que las empresas analicen cuáles negocios son de escala y cuáles deben ser locales para asegurar competitividad, afirma Roberto Guevara, gerente comercial de Smurfit.

El programa de privatizaciones, que es pieza fundamental del nuevo modelo económico, va a generar interesantes posibilidades de negocio para los empresarios colombianos en sectores como el hidroeléctrico y el de telecomunicaciones, donde se podrían recaudar unos US$2.000 millones, por no hablar de las oportunidades que se abren en el sector financiero o en el petrolero.

Una recuperación del poder adquisitivo en Ecuador tendría efectos importantes en el comercio binacional, si se tiene en cuenta que mientras en 1998 el superávit comercial de Colombia era de US$224,9 millones, entre enero y octubre del año pasado había caído a US$55 millones.

Si el ahora presidente Gustavo Noboa aprendió la lección, sabe que para gobernar no solo hay que prometer, sino actuar. Por su parte, la clase política aprendió que no se puede jugar con el malestar social, porque llega un momento en que las masas se levantan.

Si están conscientes de estas moralejas que en menos de tres años ya les han costado la cabeza a dos presidentes, Ecuador puede esperar que de una vez por todas se tomen medidas de fondo para sanear la economía.



La otra agenda



Tres temas preocupan a los empresarios en torno a las relaciones binacionales. La falta de presencia de autoridades colombianas en Ecuador, los permanentes bloqueos al transporte de carga por carretera y algunos problemas en la cobertura de riesgos financieros.

La embajada llevaba casi año y medio sin titular, porque Alberto Costaín tuvo que retirarse a escasos meses de iniciar labores, debido a la postura que adopto sobre el tema: de los licores, y el Gobierno apenas ahora acaba de nombrar un sucesor. Elíseo Restrepo, el nuevo embajador, tiene el reto de recuperar el tiempo perdido, y devolver el nivel que tenían los temas bilaterales.

El tema del transporte terrestre es recurrente y es casi imposible garantizar que no habrá paros a ambos ados de la frontera. Por esta razón, se está impulsando el marítimo, aprovechando que si se. hace bordeando La costa (cabotaje) no se aplican las tarifas del transporte internacional La idea es Conectar Buenaventura con Esmeraldas, Manta y Guayaquil, lo que podría reducir los costos hasta en un 30%.

Y en coberturas, si bien Bancoldex ha respaldado las operaciones la preocupación radica en como bajar los costos para el empresario, porque aunque la entidad colombiana coloca los recursos a tasa s competitivas del 6-7% la banca ecuatoriana hace los desembolsos a tasas del 12-15%.
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