| 4/1/2005 12:00:00 AM

Ecopetrol se internacionaliza

Por primera vez, Ecopetrol entra en proyectos de exploración y explotación de crudo fuera de Colombia. Con esto se abre la posibilidad de que la petrolera alimente las refinerías nacionales con crudo de otros lugares del mundo. ¿Cuál es la estrategia?

Las petroleras estatales son una especie escasa y las que no se 'contaminan' con criterios privados de operación, aún más. Para los gigantes petroleros, la imposibilidad de invertir grandes sumas o de moverse en el globo se puede traducir fácilmente en un irreversible estancamiento empresarial.

Casi todas las petroleras de gobierno en Europa se privatizaron y emprendieron planes agresivos para salir de sus fronteras. En América, la brasileña Petrobras emitió acciones en la bolsa de valores de Nueva York y, por eso, tiene un comportamiento parecido al de una firma privada, a pesar de estar controlada por el gobierno. Además, en su estrategia hay un programa de internacionalización que la trajo a Colombia. La venezolana PDVSA avanza rápido en la conformación de alianzas de negocios con otras petroleras estatales y con países como Rusia.

En esa ola de transformaciones, la petrolera estatal colombiana Ecopetrol está a punto de dar el primer paso hacia su internacionalización. Hace un par de años no se podía pensar siquiera que la mayor empresa colombiana invirtiera en el extranjero, incluso porque las normas lo prohibían. "El decreto 1760 de 2003 nos abrió ese espacio y creo que hay que tomarlo", dice Isaac Yanovich, presidente de la entidad. "Efectivamente, Ecopetrol tiene interés en participar en proyectos de hidrocarburos fuera de Colombia", afirma categóricamente.

La decisión de desatrasar a Ecopetrol en esa tendencia mundial puede ser tan trascendental para la empresa como para mantener la autosuficiencia energética del país, porque así se podría usar el petróleo de otros lugares del mundo para abastecer las refinerías nacionales. Para que la estrategia funcione, la petrolera tendrá que obtener más recursos de inversión, bien reduciendo el porcentaje de las utilidades que le transfiere a la Nación -algo difícil por la situación fiscal-, o vinculando particulares a su capital -también difícil por el compromiso del presidente Uribe de no privatizar la empresa-. ¿Cómo armará esta estrategia, quizás la más importante de los últimos años?



El primer paso

La salida del país se hará con gran cuidado. La administración de la estatal estableció cuatro condiciones para delimitar el campo de su acción en el exterior. La primera es trabajar en la medida de lo posible en países cercanos y ojalá vecinos. La segunda se deriva del hecho de que el objetivo de las inversiones es alejar la necesidad de importar petróleo y, por eso, participará solo en proyectos con reservas probadas y preferiría campos en producción. La tercera es que favorecerá a las empresas con las que haya tenido asociaciones en el pasado. Por último, no será operador ni accionista mayoritario.

La jugada, aunque cauta, va en serio. En este momento está conformando un equipo para dedicarlo a la evaluación de las inversiones afuera y simultáneamente ha hablado con el Ministerio de Hacienda, porque esta actividad requerirá liberar algunos de los recursos que hoy se van al presupuesto de la Nación.

En este momento, avanza en una licitación para prestar servicios en cuatro campos en la Amazonia ecuatoriana. También participará en otra licitación para optimizar una refinería en Ecuador, en la que Ecopetrol podrá ofrecer su experiencia de operación en la refinería de Barrancabermeja.

También firmó un memorando de entendimiento con la española Repsol, para hacer trabajos conjuntos de exploración en Ecuador y Argentina. La primera es un área geológicamente parecida a la del Putumayo, donde las dos compañías ya trabajan juntas.

Ecopetrol estudia proyectos en Brasil y Perú, donde inicialmente haría proyectos de los que en esa industria se conocen como el upstream (hasta exploración y producción). Además, la empresa estaría dispuesta a comprar participaciones de campos en producción, lo que le adicionaría reservas probadas.

Por si hay dudas, Yanovich reafirma: "Sí tenemos interés. Sí tenemos hoy una estrategia diseñada". Pero reconoce que es un proceso lento porque no es fácil encontrar proyectos que cumplan los requisitos de Ecopetrol. Así, espera que los primeros resultados de la estrategia se verían en el primer semestre de 2006.

Estos son los primeros ensayos, que no convertirán a la petrolera nacional en Exxon-Mobil de un día para otro, pero sin duda van en la dirección correcta.



Cambio de estructura

Si Ecopetrol no aumenta su inversión, será difícil que la estrategia funcione. A pesar de que el año pasado dio utilidades por $2 billones, el plan de inversión para 2005 no supera los $230.000 millones, una suma que parece escasa. El problema se podría resolver reduciendo el monto de lo que le transfiere al presupuesto de la Nación -70% de las utilidades de 2004-. Este problema no es exclusivo de Colombia. La inflexibilidad fiscal afecta también a empresas como la mexicana Pemex.

Hay otra opción bien probada. "Ecopetrol debería mirar el modelo de ISA con mucho detenimiento", dice Yanovich, testigo de excepción de la transformación de la compañía paisa por estar en su junta directiva desde hace tres años. El ejecutivo tiene claros los beneficios que trajo para ISA y para la Nación la vinculación de capital de particulares. Sin embargo, el compromiso del presidente Uribe de no privatizar Ecopetrol demoraría esos cambios.

Mientras el tema se resuelve, Ecopetrol seguirá entrando en negocios en los que los socios lleven la mayor carga de la inversión. Menciona como ejemplo el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena donde, dice, "no hay ninguna posibilidad de que se adelante si no es en asociación con un privado".



Mejor cara

Incluso sin la internacionalización, el futuro de la petrolera parece mejor ahora que hace dos años. La denuncia de la convención colectiva ya le ahorró casi $400.000 millones. También ganó en eficiencia. La confiabilidad de la refinería, medida en número de días de paradas no programadas, se redujo de 1.700 en 2002 a 577 en 2004. Las cargas a la refinería subieron de 285.000 en 2002 a casi 320.000 hoy y el margen operacional neto pasó de US$1,80 en 2002 a US$5,87 en 2004.

Además, la petrolera estatal trabaja simultáneamente en aumentar la producción de petróleo y en la de sustitutos del crudo como el gas natural (ver recuadros). Sin embargo, sin la orientación internacional, Ecopetrol disminuye sus probabilidades de que el país prospere en un planeta que todavía se mueve por el petróleo.
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