| 6/1/1994 12:00:00 AM

ECOPETROL bajo fuego

Al gobierno no le fue tan bien en los seminarios internacionales para promocionar la licitación de varias zonas petroleras. Pero, de todas maneras, el potencial de Colombia despierta interés.

Indudablemente existe interés entre las multinacionales petroleras para la adjudicación de 21 bloques de prometedoras áreas para exploración. Se trata de 3.7 millones de hectáreas hasta ahora reservadas por ECOPETROL en el Putumayo, el Alto Magdalena y -especialmente interesante- la cuenca de los Llanos donde se ha descubierto más de tres mil millones de barriles durante los últimos 11 años. La potencial: encontrar otro gigante como Caño Limón o Cusiana.

Lo sorprendente es la reticente reacción, a veces hasta hostil, de parte de algunas compañías extranjeras en los seminarios patrocinados por ECOPETROL en Londres, Houston y Calgary para promover la licitación. "El lenguaje hostil utilizado por representantes de petroleros norteamericanos en Houston para criticar las condiciones de inversión en Colombia fue poco usual en un foro de esta clase", dijo a DINERO John Kingston, un observador asistente de Standard & Poore's Commodity Division.

Los críticos sostuvieron que los nuevos términos de los contratos de asociación no representan verdaderos incentivos y acusaron a Colombia y a su asesor Intera Information Technologies Ltd. de tergiversar a propósito sus alcances. "Nuestros cálculos definitivamente demuestran que en muchos casos las nuevas condiciones no sólo no benefician al asociado sino al contrario, nos podrían perjudicar", comentó en Houston la vicepresidente de negociaciones de Amoco Production, Elizabeth Maynard.

La oficial de la multinacional dio como ejemplo la situación de un proyecto de Amoco en los Llanos. "Francamente, bajo los nuevos términos no hubiéramos seguido adelante con un pozo que estamos a punto de perforar allí", planteó Maynard.



Tales comentarios no parecen preocupar a los voceros de ECOPETROL y del Ministerio de Minas y Energía que asistieron a los foros en el exterior. "Las quejas son argucias para situarse mejor en las eventuales negociaciones", replica un miembro de la comitiva colombiana. "Lo que pasa es que ellos saben que si quieren gigantes tienen que ir a Colombia. Por eso están nerviosos y agresivos".

Un alto ejecutivo (colombiano inclusive) de una transnacional ya establecida aquí no comparte esta interpretación de la rebeldía internacional. "Uno entiende el punto de vista de los extranjeros cuando a la confusión sobre los complicados cambios a los contratos de asociación se agrega la pesada tributación, la reinante inseguridad y las reglas contradictorias sobre medio ambiente. La dura realidad es que en comparación con otros países como Perú o China, Colombia simplemente es menos atractivo para la nueva inversión petrolera". Por eso la licitación no va a producir un centenar de participantes, como el gobierno espera, el ejecutivo continuó, "sino una docena como máximo".

Sin embargo, él mismo admitió que su compañía sí había adquirido los paquetes de datos relacionados con las tres áreas bajo licitación y que "a lo mejor terminamos tomando parte en la subasta pero repito, es principalmente porque ya estamos hace años produciendo petróleo en este país. Para nuevas empresas el margen de ganancias es estrecho mientras el riesgo sigue siendo amplio".

Al analizar los tres más significantes cambios introducidos al contrato de asociación, los críticos aceptan que dos son inmediatamente positivos.



El primero consiste en que la I mitad de los costos por la perforación de pozos secos dentro de un bloque eventualmente productivo serían reembolsados por ECOPETROL. "En el contexto internacional, este es un beneficio interesante para el inversionista extranjero", observó el señor Kingston de Standard & Poore.

Pero Kingston señaló los limites del cambio: ECOPETROL pagará los costos con 5% de la producción del campo sólo hasta un tope de 30 millones de barriles, sin exceder US$422 millones. Además, un ejecutivo en el seminario de Calgary opinó que este alivio será bastante relativo dado el hecho que a lo mejor la compañía abandonaría el campo después de uno o dos pozos secos, perdiendo así la posibilidad de recuperar la inversión. "Tengo entendido que en el caso de Cusiana, varias compañías, incluyendo el descubridor Triton, no encontraron nada allí durante décadas", dijo el ejecutivo canadiense.

El segundo cambio, que beneficia, hasta a los viejos asociados, e; una reducción de tarifas de transporte de crudo por oleoducto. En l, cuenca de los Llanos, por ejemplo, l, tarifa baja de US$6,50 por barril , US$3,50.



El tercer cambio, no obstante es el que ha suscitado verdadera controversia. Se trata del "facto R". Hay que destacar que este concepto no es un invento Colombia no, pues aparece también en algunos contratos de asociación vigentes en Ecuador y Perú.

El "factor R" aplicable a todo contrato se calcularía cada año , base de una variedad de factores el ingreso acumulado del socio, lo: costos de operación, los costos de perforaciones incluyendo el alivie de pozos secos, y el precio internacional del mismo crudo exportable. Se basa en cuestiones del mercado y en costos en vez de sólo volumen de producción como en el contrato de asociación vigente hasta ahora, explica el presidente de ECOPETROL Juan María Rendón.

"Así, cuando el precio de nuestro petróleo sube, digamos, a US$30 por barril, la nación recibiría 10 veces más ganancia sobre venta; que la que le entra ahora con e precio a US$18", plantea Rendón como ejemplo. "Claro que con e "factor R" Colombia recibe beneficios por producción más alta y también por precios más altos. En cambio la compañía extranjera recupera más rápidamente su inversión inicial y ECOPETROL sólo tiene si tajada más grande después de que los campos están generando ganancias".

Críticos del "factor R" insiste¡ que la fórmula permite que ECOPETROL tenga aún más participación et ciertos escenarios de producción como cuando el precio suba. To mando en cuenta que ECOPETROL bajo el contrato viejo, termina con 85% de toda producción, después del pago de impuestos y regalías, se comprende la molestia de los potenciales inversionistas. "Hubiera sido mejor no introducir ningún ajuste en vez de tratar de engañarnos con cambios que, al fin de cuentas, no son tan beneficiosos como pretendían convencernos", dijo la vicepresidente de Amoco Production.



Otro de los cambios que los inversionistas realmente quieren tiene que ver principalmente con la tributación. El nivel actual de 55% sobre ganancias más eh llamado impuesto de guerra de aproximadamente un dólar por barril hace que las operaciones en Colombia sean de las más caras del mundo. El problema es que algunos asesores de ECOPETROL, pecando quizás de buena fe pero de exceso de optimismo, andan asegurando en estos seminarios la inminente reducción de la carga impositiva.

Es cierto que el Ministerio de Minas y Energía y el presidente de ECOPETROL, respondiendo a una recomendación de las Naciones Unidas en este sentido, ya diseñaron y propusieron un importante alivio tributario para inversionistas. Pero esta reducción no es probable en lo que resta del gobierno actual. El Congreso no la considerará antes del cierre de la licitación de bloques el 18 de julio. Es otro espejismo que molesta a los participantes en los seminarios.

Con todos estos contratiempos parece increíble que subsista el interés de las petroleras internacionales por Colombia. Pero todo el mundo sabe que el mundo del petróleo se mueve con consideraciones de largo plazo y que la perspectiva de un pozo gigante mueve montañas.

El próximo gobierno tendrá la última palabra sobre los ajustes que deberán hacerse en la política petrolera para atraer la inversión extranjera. Los candidatos con mayor opción han manifestado que estarían dispuestos a hacer algunos retoques en las reglas del juego. Pero este siempre ha sido un tema de muy difícil manejo en Colombia por la interferencia de la guerrilla y de un sindicato como la USO que defiende tesis nacionalistas extremistas.
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