| 12/18/2014 10:30:00 AM

Cruda realidad

Ecopetrol se enfrenta a drásticos ajustes en su presupuesto y a una etapa de austeridad. Adiós a las inversiones de más de US$10.000 millones al año.

La estrepitosa caída del precio del barril de petróleo, que en los últimos meses pasó de US$100 por barril a menos de US$70, tiene a Ecopetrol rehaciendo sus cuentas.

De hecho, en los últimos 7 años las inversiones de Ecopetrol superaron los US$46.000 millones. Incluso este año la petrolera tenía previsto invertir US$10.595 millones y sus planes de 2014 a 2020 establecían inversiones por US$68.900 millones. Pero mantener ese ritmo es prácticamente imposible.

Y quedó confirmado el pasado 15 de diciembre, cuando anunció que el plan de inversiones para 2015 sería de US$7.860 millones y calculó en US$3.565 millones la reducción en costos y gastos operacionales.

Ya se habían dado las primeras señales. Una, cuando la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) divulgó una encuesta en que concluía que 47% de las empresas del sector planean reducir sus inversiones en exploración y 22% la inversión en producción durante el próximo año, todo por cuenta de los precios bajos, el incierto mapa tributario y las dificultades de operación.

La segunda, un informe de Fitch Ratings fechado el 27 de agosto del presente año calificaba de “agresiva” la estrategia de crecimiento de la compañía. “La estrategia de crecimiento de Ecopetrol es agresiva y pudiera ser retadora para la compañía. Ecopetrol planea aumentar la producción de crudo a 1,3 millones barriles de petróleo equivalente por día en 2020, partiendo de 788.000 que produjo durante 2013. De igual forma, la empresa espera incrementar la capacidad de refinación a 420.000 barriles por día (bpd) desde 335.000 bpd. Fitch considera que estas metas son agresivas y que el logro de las mismas implica retos para la compañía”, relata uno de los fragmentos del informe.

Y la tercera, el golpe que significaron los resultados del tercer trimestre de este año: los ingresos cayeron 2,6%, pero aún no se había registrado la más fuerte destorcida del precio del petróleo que se ha reflejado con más intensidad en los últimos meses. En ese periodo, la utilidad neta cayó 17% frente al trimestre inmediatamente anterior, pero 41% menos a la registrada en el tercer trimestre de 2013. El Ebitda al compararlo con ese mismo periodo de 2013 cayó 33%.

Los planes

La realidad de lo que se vive al interior de la empresa hoy es muy diferente a la de hace unos años. Por un lado, en el corto plazo los equipos están priorizando proyectos y haciendo revisiones para lograr reducciones de hasta 30% en las diversas áreas de la compañía y la directriz es clara: proyecto que con los precios actuales del barril no sea rentable, queda congelado y aplazado.

Y, por otro, los planes hacia el futuro. La junta directiva trabaja en estrategias de ajuste y en cuáles serán las metas que tendrá la compañía en el largo plazo; es decir, a 2030.

Al cierre de esta edición aún no había nada definido. Sin embargo, ahora las expectativas son diferentes, comparadas con las que se han tenido en el pasado reciente. ¿Eso qué significa? Que las metas serían planteadas en términos de rentabilidad, Ebitda y márgenes, más que por ingresos y barriles producidos.

“Las inversiones aprobadas para 2015 están alineadas con la nueva estrategia corporativa a largo plazo (2030) que está en elaboración, enfocada en la generación de valor y la sostenibilidad”, dice el reciente comunicado de la petrolera.

Pero no es solo una tarea de Ecopetrol. Las petroleras están en sintonía con estos aspectos y buscan afanosamente eficiencias y nuevas reservas.

“Cuando hay caja usted termina viendo todos los negocios interesantes y una gran tentación de gastar. Ahora hay que ser más específicos y cuidar los recursos. Además, como lo ha hecho con las participaciones en EEB e ISA, Ecopetrol tendrá que mirar con más detalle los activos no estratégicos para enfocarse más en su operación”, advierte un analista.

Todos estos ajustes se están dando en medio de dos hechos relevantes: el primero, el cambio en la dirección de Ecopetrol. El pasado viernes 12 de diciembre, la junta anunció la salida de Javier Gutiérrez, quien estará al frente hasta la asamblea de marzo. Aunque se ha dicho que la escogencia del nuevo presidente será asesorada por una firma cazatalentos, es clave el mensaje que quiere enviar el Gobierno a los accionistas y al mercado con esta designación y si, además, en esa asamblea se da un revolcón en la junta directiva y hay cambios en los miembros independientes.

El segundo hecho es la necesidad de recursos por parte del Gobierno que provienen de Ecopetrol. Con utilidades a la baja el año entrante –que podrían representar $3 billones menos– y el impacto que tendrá la reforma tributaria en la operación de Ecopetrol, la discusión sobre el pago de dividendos puede generar tensiones. De hecho, Ecopetrol es una de las empresas que más dividendos entrega en el sector: mientras el promedio en general es de 40%, Ecopetrol reparte 80% y muchos consideran que las ventas de activos no estratégicos podrían ir a garantizar el pago de dividendos. La gran pregunta es si la empresa seguirá repartiendo estos niveles de utilidades en momentos en que necesita hacer más eficiente su operación y requiere de recursos para encontrar nuevas reservas.

El escenario de 2015 es muy retador para la empresa y, aunque ha sobrevivido a crisis de precios internacionales más agudas, la presión actualmente es más alta por la dependencia de sus ingresos que tiene el Gobierno y los más de 400.000 accionistas.

¿Y Barranca?

La ‘tijera’ que se anuncia en Ecopetrol podría afectar la ejecución de uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa para mejorar su rentabilidad: la modernización de la refinería de Barrancabermeja, cuyo costo es superior a los US$4.000 millones.

El proyecto permitirá la refinación de crudos para obtener productos de alto valor agregado que supere el 76% y alcance el 95%, lo cual mejoraría los beneficios para la petrolera. La iniciativa, sin embargo, ha sido aplazada durante más de cuatro años, primero por las dificultades que generó la transición entre el Ministerio de Ambiente y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para la aprobación del plan de manejo ambiental, y más recientemente por consideraciones estratégicas de la junta.

Aunque el proyecto de modernización de la refinería fue presentado en la reunión de junta en junio pasado y se ha tocado en dos oportunidades, los miembros de la junta han pedido mayor información y nuevos detalles; lo que, según expertos, podría significar un nuevo aplazamiento, pues exige inversiones millonarias que en la actual coyuntura de bajos precios internacionales del crudo no se compadecen con las prioridades.
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