| 3/18/2011 12:00:00 AM

Diplomacia económica

Reconocidos empresarios colombianos están al frente de delegaciones diplomáticas en los que Colombia tiene grandes intereses comerciales.

La agenda diplomática colombiana está cambiando. Antes que hablar de temas como los derechos humanos, la seguridad nacional o la lucha contra el narcotráfico, los embajadores del gobierno Santos parecen más bien banqueros de inversión. Y es que a donde quiera que llegan, recitan las bondades del país para la inversión extranjera, el comercio y los negocios. De ahí que la Cancillería esté designando a reconocidos empresarios como embajadores en algunos países claves; el último de ellos, Carlos Urrea, uno de los dueños de Leonisa, quien en los próximos días se posesionará como Embajador de Colombia ante la República Popular China.

Estos nombramientos buscan profundizar las relaciones con mercados tradicionales para encontrar oportunidades de comercio, inversión e intercambio tecnológico. Por ejemplo, en España, Orlando Sardi -un reconocido empresario vallecaucano del sector automotor- busca acercar empresas a que inviertan en infraestructura y fortalecer los acuerdos existentes con el gobierno español.

Una labor similar realizan Gustavo Carvajal -del grupo Carvajal- en Francia, el banquero Isaac Gilinski en Israel, y Santiago Figueroa -ex presidente de Nestlé- en Chile.

Pero también existen otros embajadores que dinamizarán las relaciones de Colombia con regiones a las que se observa con especial interés, como Asia-Pacífico. En este grupo están el mencionado ex presidente de Leonisa y Jaime Alberto Cabal, ex presidente de Cotelco, quien será el embajador en Corea del Sur.

De esta manera, el Gobierno asegura el apoyo de personas con conocimientos económicos y financieros, capaces de hablar 'el mismo idioma' con empresarios extranjeros. "Es un poco la esencia de la tecnocracia, que el sector privado ayude al Gobierno en aquello que sabe hacer y que le conviene al país", comenta el internacionalista Javier Garay.

A pesar de sus ventajas, los nombramientos han encontrado la crítica de expertos quienes consideran que las embajadas cubren temas diferentes a los económicos, que requieren de preparación más especializada. Sin contar el riesgo que corren las embajadas de 'pisar las mangueras' de otros organismos, como por ejemplo Proexport.

"La diplomacia está para más que hacer negocios y los expertos pueden no ser tan hábiles para otros temas. Por ejemplo, aunque la crisis con Venezuela tuvo componentes económicos, no hubiera sido lo más prudente que la manejara un empresario", comenta César Páez, coordinador de la maestría en relaciones internacionales de la Universidad Externado.

A esto se suma el hecho de que, en la mayoría de países del mundo, el cargo de embajador está destinado a funcionarios de carrera, quienes se han preparado explícitamente para ocupar esa clase de posiciones. "Los temas de negocios son tan complejos que suelen contar con la revisión de asesores y expertos locales, con lo cual se reduce la influencia de los embajadores", concluye Páez.

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