| 12/16/2005 12:00:00 AM

Dinero de importación

Las remesas se han convertido en un atractivo negocio para diferentes sectores como la banca, salud, aseguradoras, cementeras y fundaciones. Nuevos productos para pagar desde el extranjero.

Alba Mery Villada vive desde hace seis años y medio en Santa Rosa de Cabal del dinero que su esposo le envía desde Nueva York. No tiene necesidad de trabajar, porque recibe semanalmente una suma suficiente para su sostenimiento y para educar a sus dos hijos de 13 y 14 años. Esa es la historia que, con ella, cuentan cerca de 3 millones de colombianos que viven exclusivamente de estos envíos de remesas. El enorme flujo global de remesas interesó al Banco Mundial, que trata de encontrar formas para que sirvan al desarrollo y a la erradicación de la pobreza. Pero también los más de US$3.300 millones que ingresarán al país, remitidos por los colombianos que viven en el exterior, tienen a la expectativa a la banca, las aseguradoras, los almacenes de cadena, las constructoras, las compañías de salud, las cementeras y las fundaciones, entre otros, que se dedicaron a desarrollar servicios y productos para canalizar ese dinero hacia sus sectores.

Nuevos productos Bancos como Bancolombia tienen programado hacer alianzas con almacenes de cadena para que los giros se puedan convertir de inmediato en bienes. Han hecho acuerdos con las principales cadenas, como Éxito, Carulla y Carrefour, en los cuales las entidades financieras adaptaron los horarios de sus sucursales a los de los almacenes. Para conseguir que las personas cobren sus remesas en esas oficinas, ofrecen bonos promocionales de $5.000 que se pueden redimir en el almacén, afirma Esteban Gaviria, jefe de giros internacionales de Bancolombia.

El Banco Caja Social comenzó a trabajar con remesas hace tres años. Hoy se pagan en toda su red de oficinas y tiene una alianza con la Caixa y la Ceca de España para que los costos de giro sean menores. En el último año, empezó un programa con el Fomin del Banco Interamericano de Desarrollo, para bancarizar a los receptores de remesas. "El banco sirve para traer la plata, pero cuando les llega la sacan toda", dice Elsa Patricia Manrique, vicepresidenta de riesgos del Banco Caja Social. Lo que tratan de hacer es "ver si con la excusa de las remesas se les puede ofrecer un portafolio más completo", añade. La meta para el próximo año es atraer al sector financiero a los receptores de remesas que no tienen cuentas en entidades financieras mientras que para los bancarizados, el reto es que no se lleven el dinero de inmediato.

Bancolombia, Banco Caja Social y Davivienda, entre otros, trabajan en productos financieros que reduzcan los costos de las transacciones. Bancolombia tiene un acuerdo con MoneyGram desde hace años y amplió recientemente sus contactos y alianzas en Estados Unidos con money transmitters o remitters como RIA, Global y Dollar Exchange y con bancos españoles como Caja de Madrid, Caixa y con el grupo Banca Popular. De esta manera, una transacción que vale entre US$20 y US$50 sin importar el monto, entraría a costar con el convenio como máximo US$8 por giro, afirma Gaviria. Incluso cuando el monto es superior a US$1.000 es mejor hacerlo por medio de bancos, porque las remesadoras cobran casi el 3% del monto dependiendo de la zona en donde se encuentre. Si es un lugar donde no hay concentración de colombianos, el costo será entre 4% y 8% sobre el monto, señala.

A pesar de estos productos, la participación de los bancos es pequeña. A diferencia de México, donde la banca maneja el 80% del mercado, los banqueros colombianos tienen apenas del 15% al 20%. Esto sucede porque todavía tienen "un miedo injustificado al lavado de dinero", dice José María Ayuso, vicepresidente para América Latina de Visa. Señala que si los locales conocieran las normas de cumplimiento de las remesadoras en Estados Unidos, estarían seguros de que el lavado no está allí. "Esos estándares no los tienen ni los bancos en Colombia", señala enfático.

Para Ayuso, el siguiente paso natural en el manejo de remesas es que los colombianos reciban el dinero en una tarjeta y no en efectivo. El giro se les acreditaría cada vez que les llegue, de manera que no tengan que ir hasta el banco o la casa de cambio. No obstante, para que la operación sea expedita se necesita una modificación a las normas. Hoy los receptores de las transferencias deben ir hasta la oficina del intermediario a firmar unos formatos. La manera sensata, opina, es que se firme la primera vez y de ahí en adelante se verifiquen los envíos con los registros de la entidad financiera.

Es posible que en 2006 los bancos aprovechen más medidas, como la eliminación del impuesto de 3% a las remesas. Pero también es posible que cambien las normas sobre todo para permitir que los no residentes puedan invertir en fondos de inversión para sus familiares en el país.

De hecho, la compañía de financiamiento Macrofinanciera, una de las empresas con la mayor parte del negocio de remesas, abre CDT y otorga créditos para que los beneficiarios colombianos puedan pagarlos con remesas. Una prueba de capacidad de pago válida para la compañía es el historial de ingresos provenientes de los giros que la persona recibe mensualmente. Para el próximo año tiene programada la apertura de cuentas de ahorro, señala Miguel Ángel Castellanos, presidente de la entidad.

Los demás negocios Otros sectores miran con gran interés el mercado. Las aseguradoras tienen programas para vender seguros de vida a los emigrantes, para que cubran a toda su familia. Pólizas de educación y seguros para vehículos, en especial taxis, volquetas y buses.

Los almacenes de cadena, como Carrefour, venden electrodomésticos en asocio con firmas que recaudan dinero de colombianos en el exterior y luego lo remiten directamente al comerciante local.

Por su parte, Colmédica está a punto de concretar una alianza con un grupo de aseguradoras en Estados Unidos para que cuando el emigrante pague los cerca de US$250 mensuales por su seguro de salud en ese país, sus familias en Colombia queden automáticamente aseguradas. Además, señala Fernando Robledo, presidente de la entidad, para que los receptores no conviertan sus remesas en plata de bolsillo, Colmédica implantará el año entrante en España un sistema para que el beneficiario en lugar de dinero reciba un carné de afiliación a la prepagada.

La cementera Argos lanzó una campaña en Nueva York para que los colombianos residentes allí aprovechen los precios bajos del cemento. Por cada US$50 que se envíen en remesas a Colombia para comprar su cemento, participan en la rifa de tiquetes aéreos. "La promoción ha tenido buena acogida porque las visitas al portal de internet se han multiplicado por diez, las líneas gratuitas en Estados Unidos y Colombia han recibido más de 12.000 llamadas", afirma un portavoz de la empresa. Frente a estos resultados Argos piensa ampliar el plazo de la campaña y emprender otros proyectos similares.

Pero no todo el manejo de remesas tiene propósitos comerciales. Entidades sin ánimo de lucro también se conectaron a esa corriente de fondos para conseguir sus objetivos sociales. En dos años, Conexión Colombia ha canalizado US$2 millones para proyectos sociales de ayuda a niñez, educación, salud y vivienda. Las donaciones de colombianos residentes en 40 países son en promedio de US$30 y provienen de los emigrantes típicos que remiten US$300 al mes, dice Claudia García, editora de Nuevos Medios de Publicaciones Semana y una de las gestoras del proyecto. Ahora, con el BID, diseña un programa para que los donantes puedan entregar su dinero a las regiones específicas que ellos mismos seleccionen.

Casas para estratos 3 y 4 o en sitios de vacaciones, programas de pago de créditos de todo tipo, lo cierto es que los emigrantes hoy están financieramente más cerca de sus familias en el país. Los cambistas, los comerciantes y, con timidez, los bancos quieren acercarlos más y obtener una utilidad en el proceso. Para lograrlo, tendrán que cautivar a personas como Alba Mery Villada, que no participan en ninguno de ellos. "No tengo idea de ningún programa. Solo recibo la plata en efectivo", aclara.
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