| 2/20/2009 12:00:00 AM

Difícil situación de Cemex llega a Colombia

En tan solo dos meses, la cementera mexicana ha cerrado plantas de concreto en Chía, Ibagué, Pereira y Cali. Cemex prevé una caída de 6% de sus ventas en el país.

La crisis que enfrenta Cemex como resultado de un excesivo endeudamiento y de la caída en las ventas de cemento en sus principales mercados comienza a afectar la operación de la multinacional en Colombia. Entre diciembre del año pasado y enero de 2009, la empresa cerró plantas de concreto en Chía, Ibagué, Pereira y Cali y empezó a evaluar nuevas alternativas para continuar con la reducción de costos en el país, sin dejar de atender la demanda del mercado.

La orden de la casa matriz es recortar los gastos globales en US$500 millones este año y contribuir a una reducción de deuda de por lo menos US$3.600 millones y para ello todos los países están obligados a contribuir con metas que permitan el logro de los objetivos lo antes posible. En Colombia, además del cierre de las plantas, que implicó el despido de 76 trabajadores y la reubicación temporal de los demás empleados que se vieron afectados con la decisión, se redujo el presupuesto de inversión para este año y se afectarán varios proyectos en curso.

Los voceros de Cemex se abstuvieron de entrar en detalle sobre las cifras de ajuste en Colombia pero revelaron que están diseñando estrategias para tratar de reducir el impacto, especialmente frente a los compradores de sus productos. Por ejemplo, se estudia la posibilidad de trabajar con plantas móviles en ciudades donde se están cerrando operaciones para atender los pedidos según el concreto solicitado. En el caso de Ibagué, la planta fue alquilada a un tercero que se encargará de cubrir ese mercado.

Panorama gris

La multinacional, en su operación global, asume actualmente niveles de endeudamiento del orden de US$20.000 millones, gran parte del cual tendrá que pagar en un plazo inferior a los tres años, razón por la cual busca diseñar estrategias para aumentar las ventas en todo el mundo y evitar un impacto mayor en los estados financieros. Sin embargo, la contracción de la demanda global, como consecuencia de la crisis financiera internacional, está impactando fuertemente las ventas de cemento debido al menor ritmo de la construcción global esperado para este año.

En el caso de Colombia, la caída en las ventas de Cemex se calcula entre 4% y 6%; un resultado optimista en comparación con el bajonazo que se espera en España, entre 20% y 27%, en el Reino Unido (16%), en Estados Unidos (15%), en Alemania (15%) y en Francia (12%). A pesar de que la situación en Colombia es menos crítica que en otros países, su impacto podría ampliarse por la difícil situación de la cementera a nivel global.

Patricio Rivera Torres, analista de Ixe Grupo Financiero de México, quien ha seguido de cerca los movimientos de Cemex, afirma que "los esfuerzos de reducción de costos son agresivos y corresponden a la situación actual de la compañía. Es fundamental bajar el endeudamiento porque hay vencimientos de deuda en los próximos tres años superiores a lo que la empresa pudiera generar de flujo de efectivo y de venta de activos".

La preocupación de los analistas y de la misma empresa radica en que se pueda lograr la venta de activos en medio de la coyuntura financiera internacional actual porque, de empeorar la situación, la empresa continuaría reduciendo capacidad y personal, a lo cual ningún país escaparía. "La variable importante en todo esto es cuándo se van a recuperar los mercados, algo que no está en manos de la empresa", sostiene Rivera Torres.

La encrucijada

Cemex afronta restricciones de liquidez desde de la adquisición de Rinker en 2007, una transacción que elevó la deuda de la cementera de US$8.100 millones en diciembre de 2006, a US$20,900 millones en 2008, cifra que ante la crisis económica actual, la llevó al borde de la insolvencia.

Hay quienes culpan al empresario Lorenzo Zambrano, presidente del consejo de Cemex, de haber llevado la cementera a esta situación. Las críticas giran en torno a la falta de previsión para el negocio, el detonante de la crisis de la cementera. Al cuestionársele por esta adquisición, el empresario se ha defendido ante los medios internacionales argumentando que "Cemex compró un negocio estable por el que pagó US$15.300 millones. No me arrepiento de la compra de Rinker".

A juzgar por los balances, de no haberse realizado esta adquisición la situación podría ser aún peor porque, si bien es cierto que con este negocio se disparó la deuda de Cemex, también lo es el hecho de que desde julio de 2007 (fecha en la que se concretó la compra de Rinker) sus ventas netas aumentaron 19% en el segundo semestre de ese año, al tiempo que sus activos crecían 66%.

Los problemas se intensificaron durante el segundo semestre de 2008, momento en el que las ventas comenzaron a caer, tras lo cual la cementera mexicana inició la venta de activos para cumplir con sus obligaciones financieras. Un problema que subyace a esta estrategia es que no es una vía que permita incrementar los ingresos, lo que la hace insostenible pues tarde o temprano los activos se acaban.

A la fecha, Cemex ha reportado la venta de activos por unos US$1.308 millones, su utilidad neta se redujo en 92% el año pasado, frente a los resultados obtenidos en 2007, y la pérdida registrada en el cuarto trimestre de 2008 superó los US$700 millones.

El saldo que ha dejado la crisis de la cementera ha implicado el despido de 7.500 empleados, el cierre de 300 plantas de concreto, 50 de agregados y el apagado de 27 hornos de cemento en los países donde tiene operaciones.

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