| 10/17/2003 12:00:00 AM

Diamante en bruto

La industria colombiana de tecnologías de información debe buscar su futuro en el mercado internacional. Aún le falta mucho para lograrlo.

La industria de software y tecnologías de información podría ser un motor de crecimiento económico para el país. Colombia tiene empresas únicas en América Latina. PSL, empresa de Medellín, es una de solo siete empresas en el mundo que cuentan con una de las certificaciones en el desarrollo de software más altas del mundo, la Capability Maturity Model nivel 5, otorgada por el Software Engineering Institute. Así mismo, en septiembre, una importante inversión en Sysgold por parte de Intel convirtió a la empresa caleña desarrolladora de software para dispositivos móviles en la única de la región andina que tiene una participación del fabricante de chips.

Fedesoft, gremio del sector, cree que esta industria podría exportar US$2.400 millones entre 2003 y 2007 y crear 2.000 nuevas empresas y 80.000 nuevos empleos. El talento existe y es reconocido. Sin embargo, se necesita una estrategia. Nuestras empresas tienen que encontrar la forma para insertarse en los mercados internacionales, o Colombia se quedará con un sector de tecnologías de información subdesarrollado y sin proyección. El país debería aprovechar la dinámica reciente del mercado y los casos individuales de éxito empresarial para apostar a la internacionalización y dar una señal clara al sector.



Ventaja local

El mercado ha cambiado. La competencia ha crecido y en Colombia están operando numerosas empresas estadounidenses, mexicanas, españolas y otras provenientes de varios países de América Latina. La demanda del segmento alto de empresas se ha endurecido, pues se trata de clientes que cuentan con una creciente sofisticación, tienen una amplia experiencia en la negociación de sus contratos y son exigentes en la calidad. "Cada vez más, el mercado exige altísima calidad y menores precios, convirtiéndose en un mercado de compradores", dice Eugenio Castaño, gerente de Latinoamericana de Software, LASC.

Las circunstancias del mercado de pequeñas y medianas empresas también son nuevas. En la medida en que el segmento alto ha sido "descremado", no hay otro camino que el del segmento medio. Este, que en el pasado era dominado por las empresas de software y servicios nacionales, es ahora también un objetivo para las multinacionales.

Esta presión ha obligado a las empresas colombianas a definir mejor su modelo y a explotar su condición de jugadores locales. El precio sigue siendo su ventaja, pues las multinacionales atacan el segmento de las pyme con precios poco competitivos, de acuerdo con Carlos Villate, de IDC. Pero, además, la capacidad para "localizar" las aplicaciones es una diferencia clave ante los consumidores. Estas empresas tienen la ventaja de entregar unas aplicaciones que se manejan en idioma español; pero hay más posibilidades atadas a las características del país. Innova Systems desarrolla un software de gestión de documentos con alarmas y rastreo, diseñado para hacerles frente a la tramitomanía y la corrupción. Empresas estadounidenses y europeas ofrecen un software parecido, pero las características de Colombia y América Latina exigen soluciones más "desconfiadas" y más robustas.



Crecer hacia afuera

Sin embargo, la industria colombiana debe mirar para afuera. "Al amparo del mercado doméstico, la industria nunca se consolidará", dice Jorge Aramburo, presidente de PSL. Infortunadamente, la inserción de Colombia en las corrientes internacionales de negocios de TI ha sido escasa, salvo contados casos. Fedesoft calcula que en los últimos cinco años la industria exportó alrededor de US$5 millones. Sin embargo, según Carlos Santanilla, presidente de Fedesoft, gracias a las exportaciones que no quedan registradas, en realidad, esta cifra se acerca más a US$25 millones. El resultado es poco destacable en el contexto mundial de esta industria.

Colombia debe encontrar la forma de aprovechar las tendencias globales de outsourcing, al desarrollar y mantener software para empresas de otros países. Muchas de las mayores empresas del mundo, como Microsoft, Oracle y SAP subcontratan en el resto del mundo, particularmente en India, y emplean a miles de personas.

De hecho, India está entrando en una nueva fase de su desarrollo en el negocio del software y está subcontratando producción en el exterior. Tata Consultancy Services, una de sus empresas más grandes, tiene plantas en Chile y Uruguay y está buscando posicionarse en el resto de América Latina y también en China. Tata ha expresado su interés por establecerse en Colombia, para aprovechar el talento de este país. Por otra parte, multinacionales radicadas en Colombia también han considerado contratar empresas colombianas para que desarrollen software.

Hasta ahora, sin embargo, la principal estrategia de las empresas locales ha sido la de ofrecer sus productos y servicios en los mercados naturales de la región (ante todo servicios que, según se estima, son el 80% de la oferta colombiana). La mayor parte de estos esfuerzos han sido de maletín en mano. LASC, una empresa colombiana, ha hecho facturaciones sustanciales solo en los últimos cinco meses en la República Dominicana sin pisar ese territorio, gracias a las posibilidades de entrega de producto que permite la tecnología, comenta.

Algunas otras han optado por abrir oficinas de comercialización en el exterior, principalmente en Estados Unidos. Muchas lo hacen en realidad para aprovechar el prestigio de estar en el exterior como plataforma para atacar el mercado hispano hablante y el del resto de América Latina.

Lo fundamental es diferenciarse. "Buenos paquetes de contabilidad hay en todas las partes", dice Andrés Quintana de ITTASA, comercializadora colombiana, "la gracia es ofrecer más valor". El auge de los dispositivos móviles ofrece oportunidades en este aspecto. Por ejemplo, el objetivo de la inversión de Intel en Sysgold es aprovechar estas posibilidades. Intel provee capital y know how y Sysgold desarrolla software que pueda animar la demanda de dispositivos móviles.

Otra forma de aprovechar la localización es generar aplicaciones que se adaptan muy bien a mercados de países en desarrollo. Informática y Gestión ofrece SIIGO, un paquete de software para la pyme colombiana, el cual posiblemente será comercializado para las pyme de Europa Oriental y otros países como Italia por parte de Exact, una firma holandesa que es accionista mayoritaria de la empresa colombiana. Por su parte, las soluciones de gestión de documentos de Innova Systems, empresa caleña, son llevadas por Sharp, el fabricante de máquinas multifuncionales, a toda América Latina.



Unir esfuerzos

Para ofrecer innovación seguramente será necesario unirse. Abrir oficinas de comercialización en el exterior no está al alcance de la gran mayoría de empresas colombianas. La comercialización de solo un producto puede costar entre US$100.000 y US$200.000 al año. Por esto, las empresas colombianas y Fedesoft le están apostando a la conformación de comercializadoras. Quizás la comercializadora más grande en el país es ITTASA. Con presencia en ocho países de América Latina, busca demanda en el exterior para suplirla con soluciones provistas por empresas colombianas. Parte del éxito de ITTASA se deriva de armar paquetes con los distintos componentes de software de los empresarios, para ofrecer un producto más atractivo. ALCOSA es otra comercializadora que está en conformación y que quiere entrar a Estados Unidos con software y a América Latina con servicios.

Sin embargo, aún estamos lejos de poder hablar de un logro colectivo. Apenas tenemos unos ejemplos destacables de una industria que muchos dudarían de calificar como consolidada. Para Jorge Aramburo, presidente de PSL, la industria no es más que unos esfuerzos aislados con excelentes resultados. Otros, como Carlos Ardila, empresario y presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Sistemas, van más allá al calificar la industria colombiana como un "fracaso".

Parte del problema de la industria colombiana es que su mercado doméstico es demasiado pequeño y le da poco espacio para crecer. Un estudio de la revista especializada Sistemas indica que, en 2002, 442 empresas generaron ingresos por $1,31 billones, un incremento de 12% frente a 2000. Sin embargo, el 2% de estas empresas percibió el 63% de estos recursos, mientras que el 78% percibió apenas el 6% de las ventas nacionales de software. Jaime Echavarría, presidente de Mecosoft, una de las empresas colombianas de software más grandes, apunta al hecho de que, aunque su empresa tiene 15 años de operación, solo 17.000 clientes. "El crecimiento de las empresas colombianas es apenas vegetativo".



De hacer código a hacer empresa

El gran problema de nuestras empresas de software es la falta de una cultura realmente empresarial en ellas. Casi todas esas empresas son comandadas por ingenieros de sistemas para quienes "echar código" es fácil, pero cerrar negocios es difícil. Los temas de mercadeo y la comprensión de las verdaderas necesidades del consumidor son menospreciados. El ingeniero se concentra en vender soluciones con mucho tecnicismo y promesas y en el mercado abundan soluciones sobredimensionadas que prometieron mucho, resultaron con poco y costaron una fortuna, con lo cual muchos compradores se han vuelto escépticos. Hoy es indispensable mostrarle al cliente el retorno sobre la inversión y para qué es útil la solución, "cosa por la cual pocas empresas en Colombia se preocupan", dice Echavarría.



La gente

La educación debería ser una prioridad, si se quiere desarrollar este sector. No solamente debe haber educación en tecnologías de información, sino también en el idioma inglés, que es una de las mayores debilidades de los desarrolladores colombianos. Los mercados más interesantes y sobre los cuales la industria colombiana tiene que poner la mirada son los angloparlantes.

Para Jorge Aramburo, salvo unas excepciones, la educación que se imparte es demasiado laxa y los estudiantes tienen que ser entrenados para hacer trabajos que supuestamente ya habían aprendido. Infortunadamente, la mayor iniciativa emprendida en Colombia para la educación de profesionales en tecnologías de información ha tenido problemas. El Proyecto Inteligente, originalmente parte de la Agenda de Conectividad del gobierno colombiano, fue diseñado para incentivar la certificación de 25.000 desarrolladores en distintas herramientas en cinco años por medio de entidades capacitadoras universitarias y privadas. Sin embargo, el proyecto está en reestructuración. Esto se debe a que el gobierno consideró inadecuados los resultados de las capacitaciones, y a las múltiples quejas que los estudiantes formularon contra ciertas entidades, cuyos servicios dejaron mucho qué desear. Algunas de ellas ya han cerrado sus puertas.

Las entidades argumentan que sí hay resultados, que necesitan más tiempo para mostrar otros y que ciertos cursos largos todavía no han terminado. Además, dicen que el gobierno tiene que hacer un control más estricto de las entidades que pretenden hacer capacitaciones. En todo caso, el proyecto está congelado. Desde noviembre 2002, ninguna entidad de Bogotá recibe estudiantes nuevos. Mientras tanto, las entidades educativas tienen en sus manos millonarias instalaciones y nadie que las ocupe. Los resultados de la reestructuración deben estar listos en noviembre, tiempo en el cual las entidades capacitadoras deberán evaluar si continúan en el proyecto.

Este revés en el tema de educación le hará mucho daño al sector, en particular teniendo en cuenta las expectativas que había suscitado. El actual gobierno debería darle mayor prioridad al tema, para despejar las dudas sobre los compromisos que el país desea adquirir con el desarrollo del sector. Una buena ayuda para las empresas es la recién aprobada exención tributaria de diez años para la explotación de software hecho en Colombia, que podría hacer del territorio nacional un destino atractivo para empresas extranjeras. Según Ricardo Ortiz, presidente de Informática y Gestión, la empresa holandesa Exact, su mayor accionista, considera trasladar operaciones a Colombia. La exención puede tentar a otras multinacionales. Con unas señales más decididas de parte del gobierno, una actitud más empresarial y de largo plazo por parte de las firmas locales, y la llegada de inversión extranjera, el talento colombiano en tecnologías de información podría dar mayores frutos que en el pasado.
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