| 7/24/2009 12:00:00 AM

Deuda corporativa, negocio para todos

Las colocaciones para final de año podrían superar los $13 billones. Los emisores obtienen tasas más bajas, y los inversionitas pueden diversificar sus portafolios.

Entre enero y julio 16, los inversionistas estaban interesados en comprar bonos de deuda corporativa por $12,6 billones. Sin embargo, tuvieron que conformarse con los $7,1 billones que se emitieron en este periodo. El apetito por bonos, papeles comerciales y titularizaciones que se evidencia en esa sobredemanda de 1,7 veces, muestra el dinamismo de un mercado que durante todo 2008 movió apenas $5,6 billones.

La cifra histórica de estos primeros siete meses del año seguirá batiendo récords durante el segundo semestre. De acuerdo con Correval, hasta el momento hay emisiones represadas por $2,7 billones del año 2008, y por $6,2 billones del año 2007. Y, según un sondeo de la calificadora de riesgo BRC Investor Services, las emisiones de deuda corporativa durante el segundo semestre estarían entre $6 y $7 billones. Es decir, 2009 podría cerrar con una cifra sin precedentes: más de $13 billones.

El detonante para este inusual dinamismo en el mercado de capitales está compuesto de tres hechos principales: el cierre de los mercados de crédito debido a la crisis internacional, y la reducción de la inflación y de las tasas de interés. Si bien las condiciones de los indicadores para el segundo semestre no van a ser tan favorables como al inicio del año, la deuda corporativa seguirá siendo una buena opción para emisores e inversionistas. "En el segundo semestre no se va a dar una disminución tan marcada de la inflación ni de las tasas del Banco de la República, pero las tasas de interés seguirán siendo relativamente bajas para los emisores, mientras que los inversionistas institucionales tienen un buen paquete en deuda pública por lo que tienen que diversificar sus portafolios", explica Germán Verdugo, director de investigaciones económicas de Correval. Para Rafael González, presidente de BRC, la situación es clara: "Para los emisores sigue siendo más barato ir al mercado de capitales que al sistema bancario".

Sin embargo, las condiciones propicias y la liquidez que hay en el mercado no son suficientes para garantizar el éxito en las colocaciones. Una prueba de esto es la emisión de los bonos Agua, que tenía una novedosa estructura pero no alcanzó la demanda requerida. "A pesar de que el mercado quiere nuevas alternativas de inversión, no quiere correr riesgos", señala Luis Fernando Guevara, gerente general de la calificadora Value and Risk Rating. Por su parte, Gustavo Adolfo Aristizábal, director ejecutivo de DCR Duff and Phelps de Colombia, tiene claro que los inversionistas exigen calificaciones de AA para arriba, "pero la calificación per se no es garantía de la colocación".

El destino y los compradores

Al revisar los prospectos de las emisiones, se observa que mientras las entidades financieras acuden a este mecanismo para financiar sus necesidades de capital de trabajo, la mayoría de empresas del sector real lo hace para sustituir obligaciones financieras o reestructurar sus pasivos. Sin embargo, ya hay algunas que están utilizando parte de estos recursos para apalancar expansiones en su capacidad productiva. Por ejemplo, el 38% de la emisión de bonos ordinarios de Alpina tiene como destino nuevas inversiones, mientras que el objetivo económico de Empresas Públicas de Medellín es triple: financiar su plan de inversiones, obtener capital de trabajo y atender el servicio de su deuda. "La mejor manera de financiar proyectos de inversión es con emisión de bonos. Las empresas deberían aprovechar esta coyuntura", afirma Luis Fernando Guevara, de Value and Risk Rating.

Cuando se analiza quiénes son los inversionistas en papeles de deuda corporativa, se ve cómo entre 2008 y 2009 se ha reducido la concentración de compradores de estas emisiones. Mientras a mayo del año pasado cerca del 61% de las colocaciones quedaron en manos de los Fondos de Pensiones y Cesantías y de los establecimientos de crédito, para igual periodo de 2008, el 64% ya estaba en manos de tres grupos de inversionistas, ya que las sociedades de servicios financieros entraron a adquirir una buena tajada de este mercado (ver gráfico). A esto se suma que aseguradoras, reaseguradoras, fondos comunes, de valores y sociedades de capitalización han estado mucho más activas. "Que haya más inversionistas interesados en tener este tipo de deudas es bueno para el mercado", señala Verdugo, de Correval.

Aún si no se cumplen las expectativas de emisión, 2009 será sin duda un año récord para la deuda corporativa. La situación de crisis mundial ha llevado a empresas que nunca habían pensado en esta opción, a entrar al mercado de capitales. El primer paso en el sector real se está dando para sustituir obligaciones financieras, pero una vez vencido el miedo a exponer los balances al público, este instrumento podría convertirse en un aliado para la financiación de inversiones y la ampliación o reestructuración del aparato productivo.

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