| 9/2/2005 12:00:00 AM

Después de Slim

A pesar de los reparos al preacuerdo entre Telmex y Telecom, este negocio provocó un profundo revolcón en el sector y aceleró las decisiones de ETB y EPM sobre su futuro.

La oferta de Telmex, del mexicano Carlos Slim, de convertirse en el socio estratégico de Telecom, tendrá profundas implicaciones en las telecomunicaciones del país y acelerará su transformación. Aunque el Contralor de la Nación manifestó reparos por un eventual detrimento patrimonial y por la falta de transparencia, el objetivo del gobierno es que Telecom tenga un socio que le garantice el ingreso a la movilidad, el pago de las pensiones y recursos para la adecuación de su infraestructura.

El negocio, para el gobierno, establece la fusión entre Telmex Colombia y Colombia Telecomunicaciones, en la que la nueva empresa mixta responderá por pasivos de $6,9 billones. El control lo tendrán los mexicanos y se hará una alianza comercial con Comcel para darle acceso a la movilidad. Telmex invertirá US$350 millones en las redes de la nueva empresa (ver Dinero No. 236).

Este memorando de entendimiento permite que se presenten nuevas ofertas locales o extranjeras y se dé una puja por la estatal colombiana. De solucionarse las dudas jurídicas, vendría una reacción de quien se haya quedado por fuera del negocio y Telefónica, ETB o EPM -o, incluso, todos juntos- entrarían en la puja.

Esta movida generará cambios y efectos en este mercado que, según la CRT, el año pasado facturó cerca de $12 billones.

Los primeros cambios los produjo el gobierno con tres decisiones: las dos primeras con documentos Conpes en los que, por un lado, se determina cómo se manejará el acceso inalámbrico a internet, que se ve como el futuro de las telecomunicaciones. Y, por otro, le da vía libre a Telecom para buscar socio estratégico.

Y la última, que establece que la larga distancia tendrá una segunda apertura a partir de agosto de 2007 -año y medio antes de que se venzan las licencias de Telecom, ETB y Orbitel- y que compañías distintas a estas podrán prestar el servicio, con lo que le daría mayor competitividad frente a la telefonía móvil, cuya penetración es superior al 35% y que en el corto plazo tendrá un celular por cada dos colombianos.

Todo este movimiento empresarial, jurídico y regulatorio tendrá efectos en varias áreas. ETB y EPM tendrán que agilizar los mecanismos para generar sinergias, darles valor a sus redes y buscar una alianza fortalecida. De hecho, en las conversaciones con Telmex y Telefónica de España, estas multinacionales han manifestado a las empresas de Bogotá y Medellín su interés en hacer negocios en la banda ancha, dando prioridad a esta oportunidad sobre la movilidad de Ola.

La nueva estructura del negocio podría pasar de 4 grandes jugadores actuales, a un monopolio -la fusión Telmex y Telecom deja abierta la puerta para que otros jugadores públicos lleguen a ella- o un duopolio -donde ETB y EPM podrían conseguir en Telefónica (dueña de MoviStar) sus aliados estratégicos-. Esta situación inquieta: si hay una cartelización de precios o si, por el contrario, la competencia es feroz y los precios siguen bajos.

La tarea jurídica de Colombia Telecomunicaciones es aclarar el negocio con Telmex y darle transparencia al modelo, para que sea la base de otras fusiones y alianzas, mientras el memorando de entendimiento está en discusión.

Todo esto sucede mientras se esperan delegaciones de Telefónica de España para reunirse con el presidente Uribe y representantes de Telecom, y luego con ETB y EPM; y el negocio avanza hacia la convergencia de servicios, pues, como explica León Darío Osorio, presidente de Colombia Móvil-Ola, "la competencia del futuro se va a librar en la convergencia fijo-móvil, donde se puede generar una sinergia para la llave Bogotá-Medellín".



El nuevo mapa

"Esto está en tiempos de huracanes. Las telecomunicaciones serán cada vez un negocio menos adecuado para jugadores pequeños y, para competir, hay que hacer alianzas e integraciones", dice Alejandro Ceballos, presidente de Orbitel, sobre los cambios del sector.

Luego de conocerse el memorando de entendimiento entre Telmex y Telecom, se aceleró la discusión. Esto generaría en el corto plazo un nuevo mapa en el negocio de las telecomunicaciones. ¿Cómo sería?

El primer gran paso es cristalizar la alianza o unión entre ETB y EPM y, por eso, se espera la escisión del negocio de telecomunicaciones de esta última entidad. "Separar el negocio de telecomunicaciones, en una empresa que sería propiedad de EPM, nos permite parecernos a otros operadores para hacer alianzas con otros, como ETB, y analizar posibilidades con Telefónica y Telmex", explica Juan Felipe Gaviria, gerente de EPM. Según el concejal Mauricio Tobón, en el peor escenario, la decisión quedaría lista en septiembre en el Concejo de Medellín.

Pero la escisión no es lo único que debe hacer. Varias de sus inversiones en telecomunicaciones están dispersas en empresas por fuera de EPM y con otros socios, como Orbitel con inversionistas como Valorem y Luis Carlos Sarmiento. "En Orbitel, los privados han manifestado su intención de vender y habrá que avaluar la empresa. EPM o la empresa escindida podrían comprar esa participación y absorberla", agrega Gaviria. Con Emtelco, la absorción podría ser rápida porque EPM tiene el 99,9% de la participación, y en otros como Manizales, Pereira y Edatel tendrán que conocer las posiciones de los socios.

Una vez tomada esta decisión, se definiría la alianza con ETB y con un socio estratégico. Con ETB, el primer paso es desarrollar alianzas comerciales para valorar el paquete de productos de cada uno. Antes de la decisión del gobierno de liberar la larga distancia, se anunció la unión de los códigos de larga distancia entre Orbitel y ETB (el 057). "Buscamos ser capaces de tener una alianza y creo que EPM (ya escindido) y ETB soñaríamos con que fuera una única empresa de telecomunicaciones de mayoría pública, que preste los servicios y aproveche las sinergias. Ojalá seamos capaces de llegar allá", explica Gaviria.

El otro proceso es buscar el socio estratégico y hay tres posibilidades: una, ETB y EPM ingresan al negocio de Telecom y Telmex. Dos, se alían las empresas de Bogotá y Medellín con el jugador internacional que quede por fuera del negocio de Telecom. Y tres, ETB y EPM hacen una oferta por Telecom, incluso con la participación de Telefónica.

Sea cual fuere el modelo, si ETB y EPM entran al preacuerdo entre la estatal colombiana y la mexicana, la nueva empresa sería casi un monopolio, pues solo Telefónica estaría por fuera o, si la española oferta con ETB y EPM, Telmex estaría fuera. Existe la posibilidad de que ETB y EPM hagan una oferta por Telecom. Para algunos, la preocupación es que el gobierno logró compartir la responsabilidad por el pago de las pensiones de Telecom con un privado de gran chequera, "y no tendría sentido que las pensiones pasaran a los municipios de Bogotá y Medellín", explica una fuente.

Si, por el contrario, la fusión Telmex y Telecom se mantiene y Telefónica se alía con EPM y ETB, se crea un duopolio. Así, qué busca Telefónica y cómo se daría la alianza: ¿con ETB y EPM, directamente, o por medio de Colombia Móvil-Ola? "Los extranjeros -Telmex y Telefónica- se interesan en una alianza para hacer negocios en la banda ancha, que es el negocio del futuro. En la movilidad están tranquilos. Pero todo está por analizar", dice Gaviria.

En el caso de Colombia Móvil-Ola, está contemplada la posibilidad de que un tercero llegue a la compañía. "En el contrato de concesión hay una cláusula que el gobierno les impuso a los accionistas de ETB y EPM de ofrecer al menos el 15% de las acciones de la compañía a terceros antes del tercer año. Si es una capitalización de recursos adicionales, relevaría a los socios de inversiones adicionales hacia el futuro, en especial el año entrante cuando está previsto el último año de capitalización", explica Osorio, de Colombia Móvil-Ola.

Por su parte, Orbitel quiere construir una red IP más sólida y fuerte. "Creemos que todo va hacia internet: voz, paquetes y productos de banda ancha. Para enfrentar los nuevos desafíos, se necesita más tamaño y estar en varios negocios. Un solo producto no es suficiente. Buscamos alianzas para tener el mayor número de productos en el mercado y ser un buen aliado en los proyectos que vengan", agrega Ceballos, de Orbitel.

Duopolio:

riesgo u oportunidad

En cualquier escenario -monopolio o duopolio- la duda es qué pasará con los precios. Cuando llegó el tercer operador móvil, Colombia Móvil-Ola, los precios cayeron y el número de usuarios aumentó. Al ingresar al mercado, la penetración era del 14% y año y medio después llegó al 38%. Se dinamizó la categoría y se dieron otros factores como el cambio de propiedad de BellSouth a Telefónica, el lanzamiento de la marca MoviStar y las agresivas estrategias de Comcel.

Si queda en manos de dos operadores, hay un riesgo latente de que los precios suban. El concejal Tobón advierte sobre una eventual cartelización y la posibilidad de que se fijen precios.

Para otros, la consolidación es una constante, en un negocio que requiere volúmenes, escala y sinergias. "La competencia entre los dos jugadores es tan grande que un duopolio no hará que los precios suban", explica Alfonso Gómez, presidente de Colombia Telecomunicaciones.



Lo jurídico

Mientras los procesos empresariales se surten, los jurídicos apenas empiezan. Si bien el Consejo de Estado dejó en firme el decreto por el que se liquidó Telecom, que se conoció el mismo día en que Slim llegó a Colombia, la fusión entre Telmex y Telecom tendría inconvenientes y lo que de este proceso resulte, podría definir los otros modelos de alianza.

La primera prueba de fuego fue el pronunciamiento del contralor Antonio Hernández, quien dijo que el memorando no es transparente ni equitativo. Por su parte, Gómez, de Colombia Telecomunicaciones, antes de conocerse el pronunciamiento del ente de control, señaló que no es una venta ni una enajenación de activos del Estado (ver entrevista) y Martha Pinto de De Hart, ministra de Comunicaciones, explicó en el Congreso que 'no habrá negocio a la brava' y que el gobierno estudiará los reparos.

Las críticas al proceso pasan por la transparencia. "Si se quería realizar una fusión, se debió seguir el modelo que se utilizó con la Empresa de Energía de Bogotá. Una subasta que subió el precio base de casi US$1.400 millones a US$2.400 millones, generándole mayor valor a la compañía", explica Paulo Orozco, ex presidente de ETB y EEB.

El otro reparo es el valor de la compañía, frente a lo que pagó Slim. Un asesor del gobierno indicó que es un modelo similar a la compra de un apartamento. "Si vale $100 millones, pero su hipoteca es de $80 millones, el comprador le paga al dueño $20 millones y asume la deuda y el riesgo de no poder pagarla. El nuevo dueño tiene dos opciones: irse a vivir al apartamento o alquilarlo para que con esos recursos pague la cuota correspondiente y en 15 años será el dueño. Lo mismo sucede en el modelo con Telmex", dice.

En este panorama, las decisiones se vuelven críticas: para Colombia Telecomunicaciones acceder a un socio estratégico y para las otras empresas públicas la posibilidad de crear sus sinergias y conseguir aliado. Así, el tiempo es la variable más sensible. Y es vital en esta industria donde hay que moverse rápido para que las empresas ganen valor.
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