| 10/13/2006 12:00:00 AM

Después de la quiebra

Un lustro después de saborear la gloria y la derrota en el mundo de las .com, Kaleil Isaza consolida su nueva empresa JumpTV. Un midas que no cree en el toque de oro.

"A los 29, Kaleil Isaza ya creó una empresa que vale US$300 millones, más que el 95% de las inscritas en bolsa en Colombia. Y lo logró en un año. Es el poder de la nueva generación de emprendedores colombianos que operan globalmente y del acelere de la nueva economía, de la e-conomía. Y al ritmo que va, a principios del próximo año, la empresa de Kaleil podría superar los US$1.000 millones de valor, igual que Valores Bavaria o el Grupo Aval", decía Dinero en mayo de 2000, cuando todo lo que se hacía en internet parecía destinado a crear un nuevo Olimpo en cuestión de meses.

Unas semanas después, GovWorks, la empresa insignia del emprendimiento en internet con sabor colombiano, naufragaba en medio de la tempestad mundial que azotó en 2000 a las .com. "Tuvimos que despedir a 150 empleados en un día de crisis. Fue uno de los días más difíciles de mi vida", comenta Kaleil Isaza. Lo que algunos describieron como "un Microsoft en potencia", y que llegaría a costar miles de millones de dólares, se esfumó en una fracción del tiempo que pudo reinar.

Claro, su caída fue tan atronadora como su vertiginoso ascenso, gracias al eco de los medios y de una industria que parecía tener como eje el dinero rápido. Sin embargo, la realidad muestra que la historia de la quiebra de Kaleil y GovWorks no pasa de ser la de muchos emprendimientos en cualquier industria y en cualquier país. De hecho, en 2000, según el American Bankruptcy Institute, se registró el cierre de 210 empresas .com en Estados Unidos, con un gigantesco ruido mediático, mientras que apenas si se susurró el entierro de 35.262 empresas de otros sectores. "En la historia de cualquier industria, el 99% de las empresas nuevas fracasa. La tasa de quiebras de los start ups (emprendedores en el cibermundo) no es distinta a la de cualquier otra industria", dijo Will Landers, del Credit Suisse First Boston, en un análisis del estallido de la burbuja de internet.



En el mundo real

De la misma forma en que había sido ensalzado en portadas de revistas y programas de televisión alrededor del mundo, fue puesto en la picota pública. "La caída fue larga, pero rápida y el golpe muy fuerte", relata Kaleil. El 24 de diciembre de 2000, lo llamó el legendario Henry Kravitz, uno de los principales inversionistas de GovWorks, que perdió cerca de US$11 millones en la empresa. "Lo primero que dijo fue: —Kaleil, quería decirte que me equivoqué contigo. Yo solo pude decir que lo sabía. —Nunca me había equivocado así con nadie. Yo asentí de nuevo, pero me ardían sus palabras y me preguntaba si no era suficiente ya con sentirme miserable. —Es un error que no volveré a cometer, dijo Kravitz y sentí que si decía algo más, yo iba a decirle algo o me reventaba. Finalmente me preguntó: —¿Sabes cuál fue mi gran error contigo

, le respondí que no. —Kaleil, yo nunca invierto en alguien que no se haya quebrado antes. Dicho eso colgó. Me costó unas horas entender el sentido de sus palabras. Cuando amanecía el 25, comprendí que me había lanzado un salvavidas, que sus palabras eran un espaldarazo para continuar", cuenta Kaleil.

Luego de caer y darse cuenta de que ya había abandonado el barco de la riqueza virtual, Kaleil encontró que ya no solo GovWorks no existía como lo tenía en sus sueños, sino que, además, las deudas amenazaban con ahogar su futuro. "La crisis no me dio tregua, tenía una empresa quebrada y una deuda personal e hipotecas que superaban los US$1,5 millones. Solo tenía una oferta de trabajar en banca de inversión, pero sabía que como asalariado no podría vivir y pagar lo que debía nunca. Así que me paré, me sacudí y decidí seguir adelante con lo que es mi pasión: hacer empresa", explica Kaleil.

La historia que sigue después de este acto de contrición y ajuste de ánimos es tan vertiginosa como todo lo que hace este colombiano de alma. Se especuló sobre su distanciamiento con Tom Herman, amigo y socio, pero en realidad, luego de la crisis, su amistad prosiguió y se fortaleció hasta el punto de que hoy siguen siendo socios. "Tuvimos que charlar mucho y ser muy transparentes, no se trataba de disolver solo una sociedad y ya; era algo importante seguir nuestra amistad y lo logramos, fue el primer paso exitoso luego de la quiebra".



Sin borrón pero con cuenta nueva

Hoy Kaleil tiene una nueva empresa, nuevos y viejos inversionistas la respaldan. JumpTV es una compañía que distribuye por internet canales de televisión de todo el mundo, entre los que se encuentran 17 canales de Colombia, y 203 canales de otros países. JumpTV cuenta con un modelo de negocio sustentable y sostenible a largo plazo, diferente a GovWorks que tenía mucha visión pero poco piso (el tamaño de un data center para administrar bases de datos y transacciones gubernamentales en ese entonces hubiera necesitado una edificación monumental, además de que el ancho de banda no hubiera soportado en 2001 un gran negocio de ASP, por tomar algunos aspectos que frenaban la iniciativa).

Lo importante de la historia y lo realmente aleccionador es que este empresario no haya sido desterrado del mundo empresarial y que no se le hubieran cerrado todas las puertas. "En Estados Unidos existe la cultura del riesgo. Es decir, la gente entiende que la quiebra es una de las posibilidades al emprender algo. De hecho, el artículo 7 de la ley de quiebras contiene excelentes herramientas para ayudar a las empresas a no esfumarse y a sus dueños a no morir con ellas. Y menos mal no lo logré. Tiempo después de liquidar GovWorks, tuve la oportunidad de comprar una empresa de US$80 millones, con recursos de otros inversionistas, pero finalmente no se me dio. En realidad, muchas de las grandes empresas son el paso posterior a una quiebra. Errar no es el problema. De hecho, hoy siento que me sigo equivocando, pero que avanzo pues nunca cometo los mismos errores", asevera Kaleil.

La nueva cuenta de Kaleil hace cinco años fue enseñar lo que había aprendido en el fango. "Tom y yo montamos un fondo de inversión y nos dedicamos a asesorar y adquirir empresas en bancarrota. De eso sabíamos, pero también de lo que debía hacerse para no llegar al fondo. Con este negocio, pagamos las deudas en poco más de un año y empezamos a buscar un buen negocio. Encontramos a KPE, una empresa dedicada a desarrollo y programación en internet. La compramos, la saneamos y la vendimos en 11 veces lo que nos costó", cuenta Kaleil.

Kaleil estuvo a principios de 2006 en Bogotá, hace un par de semanas en Nueva York, luego en algún lugar de Canadá, y en Londres. A principios de octubre estuvo en Ucrania comprando contenidos de televisión para vender en JumpTV a los emigrantes de ese país en Estados Unidos y Europa. Luego visitó otros países de Europa Oriental para terminar la semana en Turquía. Él no puede parar.

"Humildad. No hay toque de oro. Mantener la pasión. Enterrar el egoísmo. Manejar un bajo perfil. Ser reflexivo. Pensar que se emprende por algo más alto que ser rico. Seguir los sueños…", esas son algunas de las lecciones que Kaleil aprendió y hoy son su principal guía y las que comparte en sus conferencias y el libro de emprendimiento que surgió de su experiencia. JumpTV es su empresa, pero hoy la maneja como un diamante nacido bajo el peso de la derrota. "Hacer empresa es un imperativo. Al emprendedor no le queda otra alternativa", sentencia.
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