| 3/18/2005 12:00:00 AM

Despierta la competencia

Crece el interés brasileño por invertir y vender en el país. Una 'invasión carioca' tendría un gran impacto en algunos sectores. ¿Quiénes vienen?

Los banqueros saben que los movimientos financieros de Brasil afectan las tasas de interés de la deuda pública colombiana. Los cafeteros, que la producción de ese país determina en buena medida los precios internacionales del grano y los bananeros, que los datos de las áreas sembradas en Brasil son tan importantes para sus planes de mediano plazo, como los datos de consumo en Europa.

Por más de una vía, la presencia de Brasil, la octava economía del mundo, se deja sentir en Colombia. Ahora podría tener un papel muy relevante en el desarrollo de la industria local, con el surgimiento de un interés de sus empresarios por invertir y vender en Colombia.

Es un proceso lento, que apenas muestra sus primeros resultados, pero que podría acelerarse, en la medida en que se gane conocimiento y confianza con el tratado de rebaja de aranceles con Mercosur que entró en vigencia el 1 de febrero y cuando Colombia firme el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Incluso ya se tiene idea sobre cuáles sectores podrían recibir inversiones brasileñas.



Causas del interés

La ola de inversiones se gestó en parte por la visita del presidente Álvaro Uribe a Sao Paulo en junio del año pasado. En esa ocasión, se reunió con 15 empresarios entre los que estaban Germán Efromovich, ahora inversionista en Avianca, y en actividades petroleras en el Meta, y los presidentes de Petrobras, que reforzó su presencia en Colombia, y de Gerdau, la firma que compró el 60% de Diaco. Además estuvieron banqueros y constructoras.

Otros piensan que la inversión obedece al interés político de Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil, que quiere convertir su país en una especie de foco del comercio entre países en desarrollo.

Otros más, creen que el TLC con Estados Unidos y las preferencias arancelarias que tiene Colombia en Europa son muy atractivas para las empresas brasileñas, lo mismo que la rebaja de aranceles en canastas de desgravación inmediata, a 5 y a 10 años que estableció el tratado con Mercosur.

Posiblemente, el movimiento inversionista esté justificado por una mezcla de todas las razones anteriores. Ya hay quienes encuentran ventajas en producir en Colombia.



Quiénes vienen

En textiles, ya es bien conocido que las firmas Vicunha y Santista han sondeado el terreno para instalarse en el país. En petróleo, la estatal Petrobras tiene planes de expansión acelerada y no se descarta que compre la operación de otras petroleras o de distribuidores de gasolina. También se sabe del interés de la cervecera InBev por comprar Bavaria.

Menos conocido talvez es que algunas siderúrgicas manifestaron su deseo de comprar Acerías Paz del Río, empresa que le disputarán a sus rivales argentinos de Techint.

Otras firmas aún no se deciden a venir, pero, de llegar, cambiarían completamente el mapa de su respectivo sector. Para la consultora de comercio Ángela María Orozco, los fabricantes de calzado vendrían para aprovechar las ventajas del TLC con Estados Unidos. "En calzado, los brasileños son verdaderos maestros", dice. Transplantaron de China los procesos más eficientes. Mientras en Colombia se hace un par de zapatos en una sola fábrica, en Brasil se integran cadenas de producción en las que cada empresa fabrica una pieza aparte.

Por ahora, las empresas de calzado Azaleia y Alpargatas -que ya tienen representaciones comerciales en el país- estudian desde hace algún tiempo la posibilidad de producir localmente.

Los conocedores de la industria brasileña aseguran que fabricantes de alimentos como Seara, Perdigão, Sadia o Arisco deberían estar interesados en venir al país y que competirían con gran éxito. Las empresas brasileñas son muy eficientes y tienen costos de producción reducidos. La importación de productos les parece difícil por las restricciones sanitarias locales, por lo que producir en el país sería más conveniente.

Sin embargo, la decisión de instalarse en el país no parece ser para este año, porque se están consolidando en su propio patio. Seara acaba de ser comprada por Cargill, lo que demoraría cualquier plan de expansión internacional. Por su parte, las inversiones de Perdigão en 2005 están concentradas en Brasil, "en especial en una nueva unidad productiva que estamos construyendo en el estado de Goiás, que será la planta número 14 de la compañía en el país", le dijo a Dinero Luciana Ueda, vocera de la firma.

Una jugada de Perdigão o de Sadia podría ser enorme. La primera vende US$1.600 millones al año y exporta el 50% de su producción. La segunda factura US$2.300 millones al año, tiene 300.000 locales en Brasil y ventas en Argentina, Japón y China, entre otros muchos países. Para referencia, Noel, una de las mayores empresas de alimentos del país, vende US$200 millones anuales.



Cercanía engañosa

La apertura de plantas en Colombia ayudaría a las empresas de Brasil a evitar problemas de licencias y, sobre todo, de costos de transporte.

A pesar de la cercanía geográfica, en la práctica, la producción brasileña está a una enorme distancia comercial de Colombia, si se considera que un contenedor embarcado en Santos hoy se toma fácilmente 30 días para llegar a Cartagena, mientras que tarda 12 días hasta Miami y 20 días hasta Nueva York.

También es muy costoso exportar hacia el país. Transportar un contenedor de 20 pies entre los puertos de Santos y Cartagena vale US$3.000, mientras que llevarlo de Santos a Rotterdam le cuesta a un exportador US$1.625, a Hong Kong US$2.230, y a Nueva York US$2.200. Peor aún, por el poco movimiento de carga en las rutas de Brasil a Cartagena, las navieras redujeron sus frecuencias, lo que produjo un aumento de 30% en los fletes en el último año.



Otra limitación

El proceso de inversión será gradual, limitado por el tamaño de la economía colombiana. El PIB colombiano es el 16% del brasileño, y crece al 3,5% mientras que el de Brasil aumenta al 5%. El ingreso per cápita colombiano es apenas el 67% del brasileño, y la población el 24% de la de esa nación. La producción colombiana en un año es menos de la mitad del Estado de Sao Paulo.

Además, el atractivo de Colombia para la inversión es menor ahora que hace cuatro años, cuando el país era el cuarto en importancia después de México, Brasil y Argentina. "El cuarto puesto lo tienen muchos países. Venezuela ha mostrado un gran crecimiento para el mercado en salud, Chile siempre es importante y Centroamérica es muy relevante para otros productos", le dijo a Dinero un ejecutivo de una de las mayores multinacionales farmacéuticas. "Ya no es tan obvio que si se saturan los mercados de Argentina, Brasil y México, el paso siguiente sea Colombia", concluye.

A pesar de esa barrera, cuando se empiezan a ver signos de interés en invertir o en vender, los empresarios colombianos deben estar alerta, porque la competencia más fuerte del vecindario, que sin duda no está dormida, puede llegar en cualquier momento.
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